Ene 272019
 

Si gana las 500 Millas, será el único con semejante palmarés

Como si de un animal noctámbulo se tratase, Fernando Alonso ha vuelto a demostrar su talento en la noche de Daytona. El asturiano se ha convertido en el ‘Batman’ de los circuitos, una especie de superhéroe que aparece en la oscuridad cuando su equipo más lo necesita, en pos de resolver situaciones adversas.

En este mundo existen una infinidad de animales nocturnos que desarrollan ciertas capacidades para sobrevivir, e incluso cazar bajo la oscuridad. Sus sentidos están preparados para la escasa visibilidad y tienen sus propios mecanismos para detectar a sus presas. Entre ellos, aparece uno que es único en su especie: Fernando Alonso.

Ya dejó a todos boquiabiertos en las 24 Horas de Le Mans, cuando recuperó más de un minuto y medio respecto al Toyota 7 –pilotado primero por Mike Conway y más tarde por ‘Pechito’ López–, que había cogido algo de distancia debido a una penalización. El Toyota 8 estuvo cerca de ser doblado, hasta que Alonso realizó un relevo nocturno que quedará para la historia del automovilismo.

Pero no sólo en las carreras de resistencia ha destacado el español bajo la luz de la luna, pues en la Fórmula 1, el Gran Premio de Singapur ha visto algunas de sus mejores actuaciones. En 2008, Fernando fue capaz de llevar un Renault poco competitivo hasta lo más alto del podio y en 2010 hizo lo propio en su primer año con Ferrari.

Sí, es cierto, el GP de Singapur 2008 quedó manchado con aquel ‘crashgate’ organizado por Flavio Briatore, pero el ritmo del ovetense estuvo ahí en todo momento, y dos años más tarde fue capaz de doblegar a los imbatibles Red Bull en un circuito urbano muy favorable a las características del monoplaza que en su día pilotaba Sebastian Vettel.

alonso-vettel-singapur-2010-soymotor.jpg

Entonces, tras los muchos episodios de gestas históricas bajo el manto de la noche, el asturiano llegó a Daytona con un coche mermado: el BoP no se portó bien con Cadillac, lo que derivó en una temible sexta posición en clasificación que, a priori, no dejaba a su equipo en muy buena posición para la mítica carrera de resistencia americana.

Su compañero Jordan Taylor trató de sacar el máximo en los primeros compases de las 24 Horas de Daytona, si bien el ritmo del coche no parecía estar a la altura de los Acura y los Mazda, que poco a poco ganaban terreno. Taylor entró a boxes bien pasada la hora y media de carrera para entregar el testigo a Fernando Alonso, que ingresó en la pista en octava posición.

Y llegó el recital. Uno a uno, el español rebasó a todos los rivales que le precedían, sin importar la marca de su coche o las prestaciones de cada uno. Con su ya famoso ‘ritmo de la noche’, Alonso se aupó hasta lo más alto de la carrera, y lo más sorprendente, ¡aventajó a su más inmediato perseguidor en 20 segundos en unas pocas vueltas! Hasta sus compañeros y rivales flipaban.

Después de esta lección, el bicampeón del mundo cedió el vehículo a sus compañeros de Wayne Taylor Racing, que aguantaron como pudieron las acometidas de la ‘armada japonesa’. No obstante, en los últimos instantes del segundo relevo de Jordan Taylor, el americano cayó a la tercera plaza. De nuevo, turno para la ‘bestia de la noche’.

Fernando Alonso se monta en el Cadillac en tercera posición y, para más inri, ¡comienza a llover! Justo cuando había puesto neumáticos de seco en la parada –esto le hizo perder casi dos minutos con la cabeza, pero una bandera amarilla igualó las tornas–. Una situación muy delicada para él, ya que era la primera vez que competía con este coche en el circuito de Daytona y, por supuesto, se estrenaba de esta manera en condiciones de mojado.

cadillac-imsa-soymotor.jpg

En principio, cualquiera podría apostar a que un ‘novato’ en lluvia con este coche perdería ritmo respecto a los veteranos de la categoría. ¡Error! El asturiano sacó entonces el traje de las mejores galas para efectuar una actuación que ni un prestidigitador se creería. Hoja de tiempos en mano, la media de los registros del segundo clasificado –Dane Cameron– bajo la lluvia era de 1’52”968, mientras la de Alonso fue de 1’49”895. ¡Más de tres segundos más rápido por vuelta!

Sin duda, Fernando ha dado el ‘do de pecho’ en este concierto que pasará a los anales de la historia como una de las mejores actuaciones de su carrera deportiva, que me recuerda asimismo a la gran machada de otro de nuestros pilotos más ilustres: Carlos Sainz, en aquel histórico Rally de San Remo de 1988.

El madrileño cuajó por aquel entonces un memorable pilotaje en unas condiciones de niebla espesa y oscuridad, en las que aplicó un serio correctivo a los todopoderosos Lancia Delta de tracción integral con su Ford Sierra de dos ruedas motrices. Fue una pequeña venganza dirigida a Cesare Fiorio, que prefirió a Didier Auriol para su equipo, mientras los de la prensa transalpina le asignaron el apodo de ‘ojos de gato’.

Las carreras deportivas de estas dos leyendas españolas tienen muchas similitudes, como los dos títulos logrados en sus respectivas disciplinas –ambos con 97 podios en su casillero– o el éxito cosechado de la mano de Toyota. Ahora, también hay que sumar esa capacidad a la hora de sacar su talento a relucir bajo la luz de la luna.

Como si de un animal noctámbulo se tratase, Fernando Alonso ha vuelto a demostrar su talento en la noche de Daytona. El asturiano se ha convertido en el ‘Batman’ de los circuitos, una especie de superhéroe que aparece en la oscuridad cuando su equipo más lo necesita, en pos de resolver situaciones adversas.

En este mundo existen una infinidad de animales nocturnos que desarrollan ciertas capacidades para sobrevivir, e incluso cazar bajo la oscuridad. Sus sentidos están preparados para la escasa visibilidad y tienen sus propios mecanismos para detectar a sus presas. Entre ellos, aparece uno que es único en su especie: Fernando Alonso.

Ya dejó a todos boquiabiertos en las 24 Horas de Le Mans, cuando recuperó más de un minuto y medio respecto al Toyota 7 –pilotado primero por Mike Conway y más tarde por ‘Pechito’ López–, que había cogido algo de distancia debido a una penalización. El Toyota 8 estuvo cerca de ser doblado, hasta que Alonso realizó un relevo nocturno que quedará para la historia del automovilismo.

Pero no sólo en las carreras de resistencia ha destacado el español bajo la luz de la luna, pues en la Fórmula 1, el Gran Premio de Singapur ha visto algunas de sus mejores actuaciones. En 2008, Fernando fue capaz de llevar un Renault poco competitivo hasta lo más alto del podio y en 2010 hizo lo propio en su primer año con Ferrari.

Sí, es cierto, el GP de Singapur 2008 quedó manchado con aquel ‘crashgate’ organizado por Flavio Briatore, pero el ritmo del ovetense estuvo ahí en todo momento, y dos años más tarde fue capaz de doblegar a los imbatibles Red Bull en un circuito urbano muy favorable a las características del monoplaza que en su día pilotaba Sebastian Vettel.

alonso-vettel-singapur-2010-soymotor.jpg

Entonces, tras los muchos episodios de gestas históricas bajo el manto de la noche, el asturiano llegó a Daytona con un coche mermado: el BoP no se portó bien con Cadillac, lo que derivó en una temible sexta posición en clasificación que, a priori, no dejaba a su equipo en muy buena posición para la mítica carrera de resistencia americana.

Su compañero Jordan Taylor trató de sacar el máximo en los primeros compases de las 24 Horas de Daytona, si bien el ritmo del coche no parecía estar a la altura de los Acura y los Mazda, que poco a poco ganaban terreno. Taylor entró a boxes bien pasada la hora y media de carrera para entregar el testigo a Fernando Alonso, que ingresó en la pista en octava posición.

Y llegó el recital. Uno a uno, el español rebasó a todos los rivales que le precedían, sin importar la marca de su coche o las prestaciones de cada uno. Con su ya famoso ‘ritmo de la noche’, Alonso se aupó hasta lo más alto de la carrera, y lo más sorprendente, ¡aventajó a su más inmediato perseguidor en 20 segundos en unas pocas vueltas! Hasta sus compañeros y rivales flipaban.

Después de esta lección, el bicampeón del mundo cedió el vehículo a sus compañeros de Wayne Taylor Racing, que aguantaron como pudieron las acometidas de la ‘armada japonesa’. No obstante, en los últimos instantes del segundo relevo de Jordan Taylor, el americano cayó a la tercera plaza. De nuevo, turno para la ‘bestia de la noche’.

Fernando Alonso se monta en el Cadillac en tercera posición y, para más inri, ¡comienza a llover! Justo cuando había puesto neumáticos de seco en la parada –esto le hizo perder casi dos minutos con la cabeza, pero una bandera amarilla igualó las tornas–. Una situación muy delicada para él, ya que era la primera vez que competía con este coche en el circuito de Daytona y, por supuesto, se estrenaba de esta manera en condiciones de mojado.

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En principio, cualquiera podría apostar a que un ‘novato’ en lluvia con este coche perdería ritmo respecto a los veteranos de la categoría. ¡Error! El asturiano sacó entonces el traje de las mejores galas para efectuar una actuación que ni un prestidigitador se creería. Hoja de tiempos en mano, la media de los registros del segundo clasificado –Dane Cameron– bajo la lluvia era de 1’52”968, mientras la de Alonso fue de 1’49”895. ¡Más de tres segundos más rápido por vuelta!

Sin duda, Fernando ha dado el ‘do de pecho’ en este concierto que pasará a los anales de la historia como una de las mejores actuaciones de su carrera deportiva, que me recuerda asimismo a la gran machada de otro de nuestros pilotos más ilustres: Carlos Sainz, en aquel histórico Rally de San Remo de 1988.

El madrileño cuajó por aquel entonces un memorable pilotaje en unas condiciones de niebla espesa y oscuridad, en las que aplicó un serio correctivo a los todopoderosos Lancia Delta de tracción integral con su Ford Sierra de dos ruedas motrices. Fue una pequeña venganza dirigida a Cesare Fiorio, que prefirió a Didier Auriol para su equipo, mientras los de la prensa transalpina le asignaron el apodo de ‘ojos de gato’.

Las carreras deportivas de estas dos leyendas españolas tienen muchas similitudes, como los dos títulos logrados en sus respectivas disciplinas –ambos con 97 podios en su casillero– o el éxito cosechado de la mano de Toyota. Ahora, también hay que sumar esa capacidad a la hora de sacar su talento a relucir bajo la luz de la luna.

Vía SoyMotor.com

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  4 Responses to “Fernando Alonso agranda su leyenda, dos veces campeón del Mundo F1, ganador en Mónaco, 24 Horas de Le Mans y Daytona en siete meses”

  1. Me encantan estas noticias, sobretodo cuando uno sabe que Alonso está callando muchas bocas de los que hablan mucho y saben poco sobre las carreras.
    Menos mal que esta acabado, que sino les sacaba dos vueltas de ventaja por hora de carrera.
    XDXDXDXD

    • No es para menos. Yo también las disfruto y las valoro porque esto no va a durar siempre y es algo muy muy grande. Saludos y gracias.

      • Yo sigo disfrutando de su carrera en Spa en el 2000 sobre un F3000, creo que era.
        Les dió la misma paliza que la semana pasada a los senior de la categoria.

        • Cualquier carrera vista desde su cámara onboard creo es una satisfacción. Incluso cuando luchaba en la parte de atrás de la tabla por arañar un solo punto. Son espectaculares las imágenes viendo como sacaba petroleo de donde no lo había. Saludos amigo y como siempre gracias.

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