Sep 012012
 

Las mejores escenas en la película de Michael Schumacher

“Este chico es algo especial, no te lo creerías… A la primera ha sido tan rápido como habíamos rodado aquí antes”. Trevor Foster, el manager del Jordan, hablaba asombrado a los periodistas de un jovencito que probaba por primera vez un Fórmula 1 en Silverstone, días antes de su debut en el Gran Premio de Bélgica de 1991. Aquel mismo domingo, el chaval dejó con la boca abierta al mundo de la Fórmula 1.

Ocho carreras después se había subido por primera vez al podio.Tan solo diecisiete más tarde, también en Spa, logró su primer triunfo. En la misma pista, este fin de semana serán trescientos los grandes premios en los que ha tomado parte. Ante semejante hito, olvidemos por un día las sombras que rodean su trayectoria deportiva y recuperemos algunos de los mejores momentos en esa dilatada película que Michael Schumacher está protagonizando en la Fórmula 1.

Agnelli: “Si no ganamos con Schumacher, será culpa nuestra”

Como el Gran Premio de España de 1996, su primera victoria con Ferrari. Sobre Montmeló caía una reencarnación del Diluvio Universal que no paró en toda la carrera. Tras bajar a la novena posición en la salida, en doce vueltas ya lideraba la prueba con 2,9 segundos de ventaja. En la decimotercera eran 6,6, en la siguiente, 10,5, en la decimoquinta, 14,9… Su ritmo era de otro mundo. Algunos de sus giros eran cuatro segundos más veloces que sus rivales. La mejor vuelta fue 2,2 segundos más rápida que nadie. En seco, su F310 era un desastre.

Llegó a alcanzar el minuto de ventaja. Al final, terminó con 42 segundos sobre Jean Alesi. “Increíble”, declaraba Jeant Todt al final de la prueba, quien debió comprender hasta qué Gianni Agnelli tenía razón cuando declaró el día del anuncio del fichaje: “Si no ganamos el título con Michael, será culpa nuestra”.

“Más allá del puro genio”

Ross Brawn vivió momentos profesionalmente sublimes junto a Schumacher. “A veces, Michael va más allá del puro genio”, llegó a decir del alemán ante una de sus famosas poles, asombrado por su pilotaje y los riesgos que corría. Como su victoria en Hungría 1998. Ante el dominio de McLaren, Brawn comprendió que la única opción pasaba por cambiar a una estrategia de tres paradas. “Aún recuerdo el mensaje de radio de Ross cuando me decía que tenía que recuperar casi veinticinco segundos en 19 vueltas”, contaría después Schumacher. “Me contestó que no creía que fuera posible”, respondió a Brawn,como este después reconocería al rememorar aquella proeza.

“De repente, hizo 15 vueltas clasificatorias seguidas, tenía que sacar un segundo por vuelta a sus rivales”. El alemán entró en trance. “Todavía estamos en estado de shock”, confesó un derrotado David Coulthard tras la prueba, segundo clasificado, “cómo se podía ganar esta carrera a tres paradas, ha sido impresionante”.

Como si no hubiera llovido

Si fue famosa la victoria de Senna en Interlagos 91 con la caja de cambios bloqueada, Schumacher terminó segundo en España 94 tras rodar durante dos tercios de la prueba con la quinta velocidad engranada. En cuarenta y dos vueltas solo perdió una posición, a pesar de entrar en boxes para cambiar gomas. Ni siquiera caló el motor de de su B194 al volver a la pista.

En Bélgica 95 remontó hasta la primera posición desde la decimosexta de la parrilla. Sin embargo, una vez en cabeza, comenzó a llover. El piloto alemán decidió quedarse en la pista con gomas de seco, haciendo increíbles malabarismos para mantenerse en el asfalto.

Por el contrario, Damon Hill cambió a gomas de agua y, con mejor ritmo, intentó a toda costa adelantar a Schumacher. Llegaron a embestirse con las ruedas, pero el alemán resistió. Cuando el asfalto empezó a secarse Hill tuvo que parar de nuevo en boxes. Para Schumacher, aquel día fue como si no hubiera llovido en Spa.

Ganar después de perder… a su madre

¿Quién hubiera sido capaz de lograr una victoria como la de San Marino 2003? La noche anterior a la prueba los hermanos Schumacher se habían despedido de su madre, Elisabeth, enferma terminal en un hospital de Colonia. Falleció pocas horas después. “Michael ha demostrado su dimensión como piloto y como hombre”, declararía Jean Todt, quien ocupó su puesto en la rueda de prensa posterior a la carrera.

Gran parte de sus éxitos en Ferrari se debieron a que el alemán derrochó largas, interminables y solitarias horas de trabajo en Fiorano, el circuito de pruebas. Durante varios años (1996-99) vivió bajo la enorme presión de llevar nuevamente la gloria al equipo italiano. El último título se remontaba a 1979. No es de extrañar entonces qué momento ha elegido el propio Schumacher de su increíble trayectoria.

¿Y cuál fue para Schumacher su mejor escena?

“Fue posiblemente la mejor y más hermosa prueba de mi carrera. Mika (Hakkinen) y yo fuimos a fondo de principio a fin, en cada vuelta, en un circuito “de pilotos”, con el título en juego. La carrera era realmente complicada porque las condiciones eran cambiantes (con chubascos). Al final, tras la parada en boxes, conseguí salir en cabeza. Y gané. Lo que la hace más especial es que era mi primer título mundial para Ferrari. Es el momento más querido para mí”. Era el Gran Premio de Japón de 2000.

"Spa es como el salón de mi casa. Indiscutiblemente, es para mí la mejor pista del mundo", declaraba la pasada semana, "es asombroso cómo siempre he vivido momentos especiales aquí: mi debut, mi primera victoria, un título, y muchas grandes carreras. El hecho de que tome parte aquí en mi gran premio número trescientos es, de alguna manera, casi inevitable, y tendremos que celebrarlo de la manera que se merece". Quién sabe si el destino tiene preparado a Michael Schumacher este domingo otra jornada especial, como tantas veces en el pasado.

 

Vía elconfidencial.com

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