• sáb. Jun 15th, 2024

Verstappen gana el GP de México en la primera curva, mientras Pérez lo pierde; Sainz, cuarto y otro abandono de Fernando

Verstappen y Hamilton se merienda a Ferrari

Sí, puede que aburra un poco, pero Verstappen gana siempre porque es el mejor en todas las circunstancias. El neerlandés reventó su propio récord de triunfos en un año con la victoria en el GP de la Ciudad de México tras pelearse, en algún momento, contra Ferrari y Mercedes. Tuvo un golpe de suerte estratégico con el bestial accidente de Magnussen (más suerte tuvo el danés de salir airoso de tremendo choque). Pero lo hizo todo de manual, empezando por otra salida para enmarcar en la que se merendó a Leclerc y Sainz, más la gestión sin incidencias y control en la resalida que le pudo poner en peligro. Al final siempre se sale con la suya, pero al otro lado del garaje tiene el ejemplo de que las manos del piloto cuentan, no solo el coche. Porque Pérez se estrelló en la carrera de su vida, quizás su última oportunidad para ganar en casa, después de firmar una arrancada épica de puerta grande o enfermería que terminó en lo segundo. Hamilton y Leclerc acompañaron en el podio al campeón. Sainz, cuarto, se conforma con los puntos.

Todos en la parrilla sabían que la salida sería crítica. 800 metros separan el semáforo de la frenada y después no es fácil adelantar en una carrera de resistencia, contra las altas temperaturas y las mecánicas fatigadas. Leclerc y Sainz defendían la primera línea. Verstappen, Ricciardo y Pérez se lanzarían desde atrás al ataque. La arrancada de los dos Ferrari fue idéntica, igual de mala, así que poco tardó Max en emparejarse con Charles. Carlos fue por dentro, pronto le encerró en Red Bull. Y Checo, con un tiempo de reacción estratosférico, buscó el sitio por el exterior antes de comprometerse con el punto de frenada. Fue muy agresivo el mexicano, demasiado: Leclerc se quedó sin sitio, no se amilanó ante los Red bull y frenó igual de tarde, así que Pérez y el Ferrari ‘16′ se tocaron y el RB19 saltó por los aires. Al aterrizar se apreciaron los destrozos, volvió al garaje y abandonó. La grada se apagó.

Leclerc solo sufrió daños en el alerón delantero, visibles pero irrelevantes. Mantuvo la segunda posición por delante de Sainz, pero Verstappen para entonces ya se había marchado. En una curva había resuelto la tercera plaza de la parrilla. Qué fácil parece. Comenzó entonces una carrera estratégica con el neerlandés a dos paradas claras y el resto a una. Hamilton era la mayor amenaza que llegaba de atrás y pronto apeó a Sainz de la posición de podio. Charles retrasó su ‘pit-stop’ todo lo que pudo, hasta la vuelta 32, quizás para hacer dudar a Red Bull con sus planes. Es cierto que hasta entonces, Ferrari había hecho todo lo posible para luchar por la victoria (obviando que perdieron la primera posición en la pista).

Pero entones llegó el punto de inflexión: Magnussen sufrió un fortísimo accidente (vuelta 33), se rompió la suspensión del Haas y fue derecho a las protecciones a muy alta velocidad. El coche se destrozó. La FIA decretó ‘safety car’ y luego bandera roja. Max tenía parada gratis, la utilizó e igualó su neumático con el de Leclerc sin perder la primera posición. La batalla estratégica había terminado, solo le quedaba la resalida una vez se limpió el estropicio del Haas.

Para el esprint final de casi media carrera, solo Hamilton (3º) entre los de delante optó por el neumático medio, y le fue bien. En pocas vueltas adelantó a Leclerc con una maniobra muy arriesgada, por la hierba. Russell intentó lo propio con Sainz, pero no consiguió nada. Es la diferencia entre Sir Lewis y George. Verstappen se fue a por su 16ª victoria en 2023, récord histórico que solo él puede agrandar. La grada mexicana no le abucheó, todo lo contrario. El talento excede a la rivalidad. Hamilton terminó segundo (con la vuelta rápida), camino también del subcampeonato del mundo si esta vez no le descalifican. Leclerc completó el podio por delante de Sainz, ambos se pasaron la carrera levantando para refrigerar el coche, quizás porque el sábado tomaron un enfoque muy arriesgado en cuanto a la falta de rejillas en la aerodinámica. Norris remontó con clase hasta el quinto puesto. Y aunque pueda pasar desapercibido, Ricciardo fue séptimo con un Alpha Tauri (Tsunoda se autoeliminó con un toque a Piastri, su coche también volaba). El australiano apunta al Red Bull. Lástima que en este crepúsculo de una bonita campaña, Aston Martin se haya perdido en el laberinto de las mejoras y los reglajes. Alonso era último cuando abandonó.

Vía As.com

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