Oct 292019
 

Sainz se mostraba confiando durante todo el fin de semana mexicano como pocas veces en la temporada. Pero su monoplaza acentuó uno de los rasgos que le han distinguido en 2019

Ver imagen en Twitter“Hasta la vuelta 15 seguíamos dominando como siempre”. El Gran Premio de México de Fórmula 1 se desarrollaba como otra carrera más para McLaren. Pero como quien acciona un interruptor se convirtió en la peor del año. “No puedo explicarlo. Tan pronto los montamos no tuvimos nada de adherencia. Faltaba tracción, el coche deslizaba y teníamos sobreviraje en todas partes”, explicaba un desconcertado Sainz tras la carrera.

El español personalizaba la impotencia con un monoplaza sobre hielo, adelantado por Racing Point, Renault y Toro Rosso tanto en pista como en boxes. Era también la imagen del desconcierto y la frustración cuando bajó del MCL34 ¿Por qué el mejor monoplaza de la clase media de la Fórmula 1 se despeñó en el Hermanos Rodríguez, a diferencia de aquellos rivales a los que supera regularmente?

¿Por una apurada de frenada?

“Hemos tenido tantos buenos fines de semana y tantas carreras tan sólidas que alguna vez iba a ocurrir este año” explicaría después Sainz, “debería ser algo único, porque hemos sido muy fuertes este año en los días de carrera y, de repente, sufrir así es algo de lo que tenemos que aprender. Estoy seguro de que encontraremos una explicación”. Sobre todo, ante las magníficas sensaciones que el MCL34 había deparado a Sainz todo el fin de semana. “El equilibrio del coche había sido totalmente diferente hasta el momento de poner el duro” reconocía Sainz, quien encontró un animal totalmente desconocido con un neumático eficaz para la estrategia de Daniel Ricciardo o Max Verstappen, clave para sus remontadas en la carrera.

Rebobinemos al sábado. Fue un momento decisivo. McLaren intentó una maniobra impensable en años: pasar al Q3 con el compuesto intermedio en vez del más blando. Desde el viernes, este compuesto se reveló totalmente inadecuado para las singulares condiciones del Hermanos Rodriguez, y Sainz fue uno de los más críticos al respecto. “Cuando sacas a estos Pirelli de su ventana, sufren, sufren mucho. Venimos aquí, y cada año tenemos el mismo problema. No importa el compuesto, sufres con ellos. He visto mucho graining en todos los coches. Unos equipos lo gestionarán mejor que otros. Por nuestra parte, creo que el domingo todo irá bien”. Hasta qué punto acertó con la primera parte de su exposición, pero se equivocaba con la segunda.

Imposible saber si aquella apurada de frenada que hipotecó la vuelta de Sainz en el tercer sector impidió el pase con los intermedios al Q3. Pero todo cambió para McLaren al no lograrlo. De salir con el medio hoy se hablaría de otro resultado. Pero arrancar con el blando hipotecó la estrategia tanto a McLaren como a Toro Rosso. El equipo italiano también fue superado en carrera por ello. Sin embargo la estocada fue mortal en el caso de McLaren.

Sensible a las altas temperaturas

McLaren apostó a una parada y con el más duro hasta la meta. Después de su magnífica salida, Sainz logró el objetivo de alargar su primer relevo hasta las quince vueltas. Sin embargo, el regreso de Albon a la pista cerca de Sainz tras su primera parada hizo perder algo de tiempo al español. McLaren dejó a su piloto alguna vuelta más de lo debido, y ese tiempo le costaría la posición con Kvyat tras el paso de este por boxes.

Sainz montó el neumático duro. Tom Stallard le indicó entonces que era imperativo adelantar al ruso para aspirar a la séptima posición. Imposible, a pesar de contar con un neumático totalmente nuevo. Cero desde los primeros metros ¿Cómo pudo despeñarse repentina e inesperadamente el comportamiento del MCL34? El monoplaza británico ha sido especialmente sensible a las altas temperaturas durante la temporada pero, a diferencias de otras pruebas en 2019, dicho rasgo se acentuó espectacularmente en la altura y condiciones de aire del Hermanos Rodríguez, un trazado de características ambientales único en el calendario.

De viernes a domingo la temperatura del asfalto subió casi diez grados, letal para las características del MCL34. Simple y llanamente, el neumático no funcionó en semejante escenario. Ni siquiera entró en ventana de temperatura. Cuando fue desmontado, hubo sorpresa generalizada en el equipo porque no había sufrido ‘graining’ ni tampoco mostraba síntomas de degradación. Aún conociendo la ‘personalidad’ de su monoplaza, los propios ingenieros de McLaren quedaron perplejos ante semejante comportamiento. En el último relevo, en un momento dado, Sainz le comentaba a Stallard que había ganado adherencia repentinamente en el tren trasero sin saber por qué. Su ingeniero le contestó que el sol se había ocultado momentáneamente tras una nube y la temperatura había bajado momentáneamente.

La peor carrera del año

El Gran Premio de México fue la quinta carrera de 2019 en la que McLaren no puntuó. Pero a diferencia de las anteriores, esta fue producto del peor rendimiento en pista del año aunque se redujera a un relevo muy específico. En Australia, Sainz abandonaba por avería mecánica y, aunque Norris llegara a meta, no puntuó porque, a finde cuentas, se trataba de su debut en la Fórmula 1.

En China, Kvyat se llevó por delante a los dos monoplazas británicos. En Canadá, Norris abandonó por culpa del tren trasero y Sainz rodaba en los puntos a tres vueltas del final, que perdía por su prematura parada en boxes por culpa de una visera en el conducto de frenos. En Spa, ambos monoplazas abandonaron por avería mecánica. El Gran Premio de México ha sido, sin duda, la “carrera horribilis” para McLaren esta temporada.

Vía Elconfidencial.com

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