Sep 262015
 

Oviedo ya no se junta para ver las carreras en el Auditorio y los bares clásicos cerraron, pero espera una chispa para volver a echarse a la calle

696548[1]Una década después de que Fernando Alonso tocase el cielo, la Alonsomanía sigue latente en Asturias y sólo espera un golpe que la agite para volver a sacarla a la calle y que recupere el calor y la pasión que impregnó a su Oviedo natal y por extensión, a Asturias.

De ser un terreno reservado para un selecto grupo de entendidos, la F1 se convirtió en el deporte preferido de miles de asturianos. Daba igual que las carreras se disputasen en horarios intempestivos que a las dos de la tarde: las familias se reunían para disfrutar juntos de aquellas arrancadas magistrales a los mandos del Renault de un chaval de Oviedo. Un tipo tranquilo y discreto del que poco o nada se sabía y fue capaz de revolucionar su ciudad.

EL DATO: 7,1Millones. Los espectadores que vieron en Tele5 la carrera en directo

Se crearon peñas y el Ayuntamiento fue sensible y decidió abrir las puertas del Auditorio Príncipe Felipe para que en su sala más grande se viviesen en directo las carreras. Las sesiones de vermut de los domingos se llenaban de los colores de Renault. Además, el azul y amarillo combinaban a la perfección con la bandera asturiana y las calles de la ciudad se teñían para festejar cada buen resultado.

El auditorio se llenaba y con cada victoria llegaba el peregrinar hasta la Plaza de América. Allí esperaba la fuente conocida popularmente como La Gabinona para dar cabida a los baños que festejaban victorias.

Lo que allí se vivió en septiembre de 2005 sólo admite comparación con el ascenso del Oviedo el pasado mes de mayo que sacó a la calles a miles de ovetenses.

EL DATO: 3.000Aficionados. Viajaban a las carreras desde Oviedo esos años

Bajón de intensidad

Sus celebraciones en el balcón del Ayuntamiento y en el edificio de Cajastur son aún recordadas, como la exhibición que protagonizó en la calle de Uría. Oviedo respiraba F1.

El tirón aguantó tras su primer paso por McLaren y se recuperó la ilusión con su fichaje por Ferrari, pero las cosas ya no fueron iguales. Aunque hubo triunfos, nunca fueron tan sonados y las mareas que se daban cita en el auditorio comenzaron a perder fuerza. La Gabinona ya no tenía visitas y el vermú del domingo tenía menos sabor a gasolina. Algunos locales para ver las carreras, cerraron.

EL DATO: 4.000Personas celebraron sus títulos en el Ayuntamiento

Poco a poco, las caravanas de autobuses con rumbo a Montmeló se convirtieron en mucho más reducidas. El tramo veraniego es testigo fiel. En aquellos años triunfales de Renault, McLaren, o incluso en Ferrari, el ovetense era capaz de dejar las playas a medio aforo.Los bares y chiringuitos de la costa asturiana debían estar equipados con buenas pantallas de televisión porque la clientela demandaba ver las carreras. En este último verano, apenas hubo aglomeraciones. El motor Honda no da pie a la alegría y eso se nota.

La Alonsomanía no ha muerto, sólo está aletargada. La más mínima chispa servirá para hacer que regrese con toda la fuerza para volver a inundar circuitos por todo el mundo, y para devolver a las calles de Oviedo la pasión por su piloto.

Vía Marca.com

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