Jul 202015
 

Una el equipo Marussia, dos los obstáculos que no deberían encontrarse cerca del trazado y tres situaciones en las que nadie asume responsabilidades

1642660-34851078-1600-900[1]El destino es, en ocasiones, macabro, y si actúa en el deporte la trascendencia parece aún mayor. La Fórmula 1 es ese deporte tan seguro en el que los pilotos vuelan y chocan con sus monoplazas sin apenas consecuencias en el físico. Con Jules Bianchi y María de Villota no ha sido así.. Aunque no fue problema directamente de la velocidad o el circuito, sino de obstáculos que no debían encontrarse en las inmediaciones, estos dos hechos nos dejan un muy mal sabor de boca.

Pero, ¿por qué María y Jules? ¿Por qué dos accidentes tan similares y coincidentes?

La incansable lucha de María

Durante el 3 de julio de 2012, María de Villota realizaba pruebas con el equipo Marussia en el aeródromo de Duxford, en Gran Bretaña. Un camión del equipo con la rampa bajada fue su principio y su final. María chocó contra el vehículo y las consecuencias fueron secuelas de las que jamás pudo recuperarse.

María de Villota muestra el casco que le salvó la vida

María de Villota muestra el casco que le salvó la vida – Eurosport

María perdió un ojo en el accidente, pero las complicaciones reales no eran visibles. No cesó de luchar e incluso llevó durante un tiempo una vida normal, trasladándonos su mensaje e ilusión tras superar un momento así, pero nos dejó en octubre de 2013.

 

La grúa, Bianchi y un terrible desenlace

El piloto francés Jules Bianchi nos ha dejado este sábado 18 de julio de 2015 tras un largo periodo de nueve meses en coma, un sufrimiento constante para su familia y una pérdida de esperanza de los aficionados en la recuperación.

Bianchi estrelló su Marussia contra una grúa que intentaba retirar el monoplaza de Adrian Sutil en la edición de 2014 del Gran Premio de Japón. Las secuelas en este caso fueron mayores, así como la repercusión.

Accidente de Jules Bianchi

Accidente de Jules Bianchi – AFP

Suzuka asistió a un déjà vu de lo que vimos con María y nos privó de un jovencísimo piloto que, además, estaba completando una magnífica temporada dentro de las limitaciones de su bólido. Un chico que soñaba con hacerse un nombre en la Fórmula 1, pero no de esta manera.

 

¿Por qué ahora? ¿Por qué así?

Lo cierto es que ambos accidentes parecen un calco. Con las diferencias de que Bianchi se encontraba en carrera y que el trazado era diferente, tanto el monoplaza como los hechos fueron muy similares. La culpa no fue de los pilotos, y eso es lo más grave. Nadie asume responsabilidades.

El caso de Bianchi es todavía más decepcionante. Grúas alrededor de la pista en condiciones de riesgo para pilotos que conducen a más 300 kilómetros por hora. Paradójicamente debemos celebrar que no haya ocurrido en más ocasiones, porque no han faltado situaciones de riesgo. Sin ir más lejos, un vídeo de Nurburgring 2007 pone de manifiesto que, por imprudencias ajenas a los pilotos, la Fórmula 1 sí es un deporte de riesgo. Te juegas la vida, y a veces la pierdes.

Vía Euroesport.es

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