El pentacampeón de la IndyCar reconoce que ha actuado como nexo entre el campeonato y el Circuit de Barcelona-Catalunya para hacer realidad una cita que considera histórica para la categoría.

El desembarco de la IndyCar en Barcelona no habría sido posible sin la implicación de Álex Palou. El cinco veces campeón de la categoría estadounidense reconoció ante los medios de comunicación que ha desempeñado un papel importante para acercar posturas entre el campeonato y el Circuit de Barcelona-Catalunya, hasta convertir en realidad una prueba que considera histórica para ambas partes.
Palou explicó que, desde que conoció la posibilidad de llevar la categoría a Barcelona, intentó convencer a los responsables de IndyCar de las virtudes del trazado catalán y de la ciudad. “A la que escuché que había la mínima posibilidad de una idea, estuve vendiéndolo muy bien a los americanos”, aseguró el piloto, que destacó las instalaciones y la historia del circuito como algunos de sus grandes atractivos.
El español fue incluso más allá al valorar la dificultad de hacer realidad esta operación. “Te diría que incluso más, porque no depende solo de mí”, respondió al ser preguntado sobre si lograr una carrera de IndyCar en casa era comparable a sus éxitos deportivos. “Hay que poner muchas cosas alineadas para que esto suceda”, añadió.
El piloto de Chip Ganassi Racing destacó además la magnitud del movimiento para el campeonato norteamericano, subrayando que la IndyCar no competía en Europa desde hacía más de dos décadas. “Creo que esto va a ser el inicio de algo muy grande”, afirmó.

Según explicó, el trabajo para convertir la propuesta en una realidad se ha desarrollado principalmente durante los últimos cinco meses. Palou admitió que inicialmente pensaba que el proyecto era una iniciativa a largo plazo y que difícilmente podría materializarse tan pronto, pero el interés mostrado por ambas partes permitió acelerar el proceso. “Yo ahí empujando las dos partes para que sucediera habrá ayudado”, reconoció el catalán, que se mostró orgulloso de haber participado en unas conversaciones que han terminado con un acuerdo de larga duración para el campeonato en Barcelona.
Más allá de la importancia estratégica del evento, Palou también puso en valor la experiencia que ofrece la IndyCar a los aficionados. El piloto destacó la cercanía entre el público y los equipos, el acceso al paddock, los repostajes en carrera y la igualdad mecánica entre los monoplazas como algunos de los aspectos diferenciales de la categoría.
La cita tendrá además un significado especial para el pentacampeón de la IndyCar. Por primera vez podrá competir ante familiares, amigos y aficionados que habitualmente siguen sus carreras de madrugada desde España. “Va a haber más presión, pero va a ser buena presión”, explicó.
Pese a la ausencia de la Fórmula 1 en Barcelona en el futuro, Palou rechazó que la IndyCar llegue para ocupar su lugar. El español considera que ambas competiciones son diferentes y que pueden convivir perfectamente, aunque reconoció que la nueva situación puede ayudar a atraer a aficionados con ganas de seguir disfrutando de las carreras en el Circuit.
“Ser campeón de la IndyCar mola mucho, pero esto también”, concluyó Palou al valorar su participación en la llegada del campeonato a Barcelona, un proyecto que considera uno de los mayores logros de su trayectoria fuera de la pista.

