Tal como ha adelantado El Periódico en exclusiva, el trazado catalán ha sellado un acuerdo multianual con la máxima categoría de monoplazas de Estados Unidos, que regresará a competir fuera de Norteamérica por primera vez desde 2013.

El Circuit de Barcelona-Catalunya está a punto de dar un golpe maestro sobre la mesa en su planificación deportiva. Según ha adelantado en exclusiva El Periódico a través de fuentes solventes, la dirección del circuito anunciará próximamente un acuerdo multianual para integrar a la IndyCar dentro de su calendario a partir de julio de 2027.
Esta alianza no solo representa una gran noticia para la afición local, sino que marca un antes y un después para el campeonato estadounidense, que volverá a cruzar el charco para competir fuera de Norteamérica por primera vez desde 2013 (cuando visitó São Paulo).
Una respuesta directa a los cambios de la Fórmula 1
Este fichaje internacional llega en un momento de plena mutación para el trazado catalán. Tras confirmarse que la Fórmula 1 mantendrá su presencia en Barcelona mediante un modelo de alternancia (con fechas fijadas para 2028, 2030 y 2032), los responsables del circuito necesitaban diversificar su apuesta de primer nivel.
Bajo el nuevo modelo de explotación de Fira Circuit, la llegada de un campeonato del calibre de la IndyCar encaja a la perfección en la estrategia de mantener las instalaciones vivas y rentables durante todo el año, combinando el motor de élite con grandes eventos corporativos y de ocio.
El efecto llamada de Álex Palou
Si hay un nombre propio que explica este histórico acercamiento entre Barcelona y la IndyCar, ese es Álex Palou. El piloto catalán se ha alzado como el dominador indiscutible de la competición norteamericana, acumulando campeonatos y situándose en la historia dorada del certamen.
Poder competir en casa (a apenas 30 kilómetros de su Sant Antoni de Vilamajor natal) era una cuenta pendiente que por fin se materializa. Este factor deportivo se alinea además con los intereses comerciales de Penske Entertainment y su reciente alianza con FOX Corporation, buscando expandir las fronteras del producto estadounidense hacia el público europeo.
Superando la gran barrera logística
Traer a todo el paddock de la IndyCar al viejo continente no ha sido una tarea sencilla. Los costes y la complejidad logística de mover monoplazas, recambios y toneladas de material a otro continente habían frenado intentos previos en países como Japón, Australia o México. Sin embargo, la experiencia de Barcelona en la gestión de eventos globales y las garantías de su infraestructura permanente han inclinado la balanza de manera definitiva, devolviendo a Europa la magia de los monoplazas americanos.

