Esperamos ansioso esas mejoras para el año que viene, pero de momento Madring tiene la prueba superada
Contra todo pronóstico y a pesar de los detractores que deseaban su fracaso, el Gran Premio de Madring ha sido un auténtico exitazo, tanto en asistencia como en organización.
Organizar un evento de esta magnitud en tiempo récord ha sido un trabajazo digno de felicitar. Hablamos de más de 350.000 personas a lo largo del fin de semana (unos 100.000 asistentes por día), lo que se traduce en un impacto económico de 450 millones de euros y la creación de más de 8.800 puestos de trabajos. Un megaproyecto que en su primera edición ha cumplido con creces, aunque todavía tiene margen de mejora.
En lo deportivo, el circuito ha gustado mucho. Los pilotos lo han puntuado bien, empezando por Fernando Alonso, que le dio un notable. Eso sí, como apuntó Carlos Sainz Jr., hace falta retocarlo para favorecer los adelantamientos y evitar que las carreras se conviertan en una fila india.
Pero pasemos a la «zona de a pie», la del verdadero aficionado. Como asistente durante los tres días, esta es mi humilde opinión.
Mi principal petición a los organizadores es que piensen en los que llenamos las tribunas y la Pelouse. Los VIPs dejan mucho dinero, pero nosotros somos la masa que ahorra todo el año por pasión y sube las audiencias. Al aficionado real hay que cuidarlo, o el invento se romperá.
La parte más negativa fue el primer día. Nos topamos con la desagradable sorpresa de que estaba prohibido entrar comida y bebida, algo vital a casi 37 grados. Como denunció la OCU, obligar a consumir dentro (con precios abusivos y colas de media hora para fuentes de agua caliente, etc) es ilegal. Por suerte, la organización reaccionó rápido: a partir del segundo día permitieron entrar paraguas para la sombra, comida y agua, algo que todos agradecimos enormemente.
Por lo demás, chapó por la organización, los auxiliares y la policía; siempre atentos y amables. Las aglomeraciones de la salida son inevitables cuando tanta gente quiere irse a la vez, pero fue un gran acierto poner un DJ para amenizar la espera y dejar pasar un tiempo hasta poder salir sin problema ni esperas algunas.
Lo que más me emocionó fue lo «españolizado» que estuvo el Gran Premio. Ver a nuestros pilotos, el espectáculo de las bailarinas y ese himno nacional tocado por la orquesta nos puso a todos en pie al grito de ¡Viva España!
No quiero despedirme sin felicitar a los comentaristas de pista, Miguel Portillo y Diego Mejía, que nos contagiaron su pasión a todos. Y una sugerencia si me leen: con el terreno disponible, se podría montar un camping provisional como el de Barcelona. Ahorraría mucho transporte, aglomeraciones, a que muchas personas tengan otra opción que no sea los precios abusivos de los sitios para pernoctar y como no, al igual que en Barcelona, crearía un ambiente inigualable durante los días que dura todo esto, amen de que lo mismo que dentro hay muchos stand fuera igualmente podrían hacer más de uno el agosto. En fin, es solo una idea que me parece positiva en todos los sentidos.
En resumen: llegué sola, con incertidumbre y cabreada por el tema de la comida, pensando en que sería «una y no más». Sin embargo, visto el éxito y confiando en que subsanarán estos errores para las próximas carreras, el año que viene volveré a Madring.
PD; Gracias a mis amigos Argentinos que me hicieron la estancia mucho más fácil, por lo bien que se portaron conmigo y como no, por sus detalles con el agua y alguna que otra cosilla más. Seguro y espero que sí, nos veremos el año que viene.
Mamenf1


