Mar 042020
 

Medios italianos sugieren la filtración de datos a la FIA sobre el polémico motor de 2019

¿Quién no recuerda aquél famoso 2007 con el ‘stepneygate’? Aquél trasvase de información de Ferrari a McLaren, una tonelada de fotocopias de Nigel Stepney a su amigo Mike Coughlan, realizadas en una tienda propiedad de un fan de Ferrari que se dio cuenta del contenido confidencial.

Todo terminó como el rosario de la aurora: Stepney, que murió atropellado en 2014, fue condenado a 1 año y 8 meses de prisión y multa por “sabotaje, espionaje industrial y fraude deportivo, mientras que McLaren, en plena guerra civil entre Alonso y Hamilton, fue eliminado del Mundial de Constructores y multado con 70 millones de euros, que luego se redujeron a 35.

Ese recuerdo ha quedado en Maranello, que denunció a su empleado tras una larga investigación interna, y vivió una batalla legal de pesadilla. Ahora la situación es distinta, pero el torpe intento de la FIA de tapar la investigación de su polémico motor de 2019, ha disparado las alarmas. Ese motor que era un tiro tras el verano pasado y de repente, tras pedir la FIA dos o tres aclaraciones (vía Red Bull y Mercedes), volvió a la ‘normalidad’. Ese motor que Verstappen llamó ‘tramposo‘ pero no se pudo culpar a Ferrari porque no se pudo demostrar nada hace meses.

Ahora, Corriere della Sera, con su corresponsal Giorgio Terruzzi, veterano periodista de F1, sugiere que ha podido haber un trasvase de información a la FIA desde dentro del equipo. “Para entender esto, busca fuera de la FIA”, asegura que le dijo un peso pesado del paddock. Algo que habría ayudado a los técnicos del organismo a encontrar ahora lo que no fueron capaces antes y de lo que nadie sabe nada porque la FIA solo expresó un pacto secreto con Ferrari anunciado hace un par de semanas para trabajar juntos en el futuro en la sostenibilidad y otros sinsentidos.

Lo que en realidad, no ha hecho sino disparar la rumorología por la falta de transparencia: si había que sancionarles que se les sancione, si no, pues no, pero este pacto suena en Italia demasiado cercano al de 2007: tenemos pruebas, pero si colaboras (en este caso a los pilotos Alonso, Hamilton y De la Rosa) no hay sanción, seguimos adelante si no lo repites. ¿Va por ahí el discreto arranque rojo de este año al no poder repetir aquél elemento?.

El Corriere además no se queda ahí y mete a Toto Wolff en la ecuación. “Se sabe que Toto Wolff, el jefe de Mercedes, es un enemigo jurado de Ferrari después del veto colocado por la Scuderia en el paso directo de cualquier director de equipo a la cima de Liberty Media, una operación en la que el gerente austríaco estaba muy interesado. Wolff tiene personalidad y ambición para tratar de obtener lo que quiere”, suelta. “Sospechas, golpes, hipótesis. Sombras que emanan de un escenario en el que los equipos discuten reglas y repartos de dinero con actitudes beligerantes”, añade.

Y no es el único. Un habitual ‘insider’ de Maranello como Leo Turrini, asegura que “en esta historia, la FIA ha actuado como si tuviera información de un chivato. No soy autor de novelas de espías, pero no creo que me equivoque”. El ‘paddock’ anda revuelto, y no tiene pinta de que esta historia vaya a terminar.

Vía Marca.com

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