Jul 072019
 

Ferrari no ha estado a la altura durante este inicio de curso… que ya se acerca al ecuador. Ha tenido en tres o cuatro fines de semana el mejor coche y no ha sabido aprovecharlo

Vettel y Leclerc charlando. (EFE)Hace un año, Sebastian Vettel salía del Gran Premio de Austria de Fórmula 1como nuevo líder del mundial. El alemán aprovechaba el doble abandono por problemas mecánicos de los Mercedes Lewis Hamilton ponía fin a una racha de 33 carreras puntuando. El drama se apoderaba de los Brackley y en Maranello todo eran caras de alegría e ilusión por haber conseguido lo que tanto tiempo llevaban persiguiendo. Crear el mejor monoplaza de la parrilla. Una temporada después, cómo han cambiado las cosas…

El año pasado sumaban a estas alturas tres victorias, al igual que Mercedes y Red Bull e incluso en 2017 con un monoplaza netamente inferior, Vettel dominaba la tabla. Pero este 2019 el desplome de Ferrari ha sido bestial. Superado por ritmo de carrera, problemas mecánicos, estrategias incomprensibles y errores grotescos de sus pilotos que han dejado a Vettel a 74 puntos del líder y a Leclerc a 92. Una auténtica barbaridad en tan solo nueve carreras y que parece impensable de recuperar. La buena noticia es que el monoplaza sí ha estado a la altura varios fines de semana para poder estar luchando de tú a tú con Hamilton y Bottas, pero en el equipo no han sabido aprovecharlo.

¿Por qué Ferrari no gana?

En 2018 tuvieron un coche a la par de Mercedes. Un año en el que daban a entender que esta vez sí, pero terminó siendo un nuevo no. Sebastian Vettel realizó una primera mitad de año genial, pero volvió a equivocarse en el momento crucial a pesar de contar con la ayuda de un SF71H que en ciertas ocasiones era más rápido y fiable que las flechas plateadas de Mercedes. Pero este año el paso atrás le han tenido mucho antes.

Llegaron con el mejor coche en pretemporada. Todo el mundo alucinaba con el paso por curva del nuevo SF90. Las apuestas le situaban como claro favorito, pero al llegar a Australia, la primera cita del mundial, se dieron un golpe tremendo de realidad. Ningún Ferrari en el podio y los dos coches a casi un minuto del líder.

Aun así, la exhibición de febrero en Montmeló no desaparece de la noche a la mañana. De hecho, hay consenso en que el motor italiano iguala o supera al de Mercedes, algo inconcebible hace solo dos años. Son varios los frentes abiertos para Ferrari: además de un monoplaza sin respuesta al W10 de Mercedes, se trata también de problemas con la capacidad operativa en otras áreas. Sigue cometiendo errores incomprensibles para una escudería con su experiencia. Errores muestra de la impotencia y la presión de sumar su duodécima temporada de vacío. Se recuerdan entonces las dudas con las órdenes de equipo, como enviar a los pilotos con gomas medias a la Q2 de Bakú, lo que llevó a ambos a las protecciones, aunque Vettel se librara de milagro. Las estrategias de carrera en Australia, China, España… Incluso una avería mecánica en la segunda carrera de la temporada que evitó una victoria hecha. En Mónaco se pudo comprobar desde la cámara subjetiva los problemas de adherencia del SF90. Tanto Vettel como Charles Leclerc sufren para exprimir su montura, siempre en el filo de la navaja de un monoplaza impredecible y sin grip.

Los puntos débiles

La realidad es que a estas alturas Ferrari debería llevar también tres victorias, o incluso cuatro. Baréin, Canadá, Austria o el propio Gran Premio de Azerbaiyán donde Leclerc, hasta su accidente en clasificación, era el piloto más rápido del fin de semana. De no haber cometido esos errores, podríamos estar hablando de un bonito duelo en la cabeza entre Mercedes y Ferrari. Pero al final así son las carreras y en Brackley están haciendo las cosas a la perfección. Sin fallos y aprovechando los errores de su rivales cuando no tienen la ventaja. Algo que parece sencillo, pero que es una virtud que está siendo clave para decantar el Mundial con tan solo nueve carreras disputadas.

En Maranello se instauró una profunda crisis desde el comienzo de esta temporada y nadie se ha librado de estar señalado con el dedo. Desde Sebastian Vettel o Mattia Binotto hasta el propio Charles Leclerc han sido críticado. Binotto, quien sustituyó a Maurizio Arrivabene este 2019, es el gran culpable para la prensa italiana y los ‘tifosi’ por un error de concepto del SF90 que los ha lastrado y dejado contra las cuerdas.

“Tuvimos problemas para hacer funcionar los neumáticos, no consigues el ‘feeling’ que quieres y necesitas”, explicó Vettel tras el Gran Premio de Mónaco. “Especialmente los neumáticos delanteros, que no funcionaron. Hay que seguir explorando todo lo que podamos”. Las gomas es uno de los problemas más graves de la Scuderia y uno de los motivos por los que querían volver a las de 2018. Un problema de adherencia que no permite a sus pilotos ir al límite y del que Ferrari desconoce aún el motivo. En Austria se hundieron y hasta Vettel tuvo que hacer una segunda parada.

Laurent Mekies, director deportivo de Ferrari, admite que tienen ciertos puntos débiles esta temporada con el SF90, en comparación al W10 de Mercedes. “La interacción entre lo que hace el coche y lo que hacen los neumáticos es una de los problemas principales. Es diferente con respecto al año pasado y hay posibilidad de desarrollo. Todavía estamos en una fase de exploración”, explicó Mekies hace unas semanas.

Otro de los contratiempos que se ha encontrado Ferrari es la incapacidad de su estrella. Vettel no está y no se termina de encontrar a gusto al volante del SF90 esta temporada. Ya ha reconocido en numerosas ocasiones su incomodidad, y cada fin de semana siempre pasa algo y su líder en la pista no reacciona y no da el golpe en la mesa. Se ve a un alemán más apagado y menos peleón que años anteriores. Todo lo contrario que Leclerc. El monegasco es más vivo y se muestra con ganas de comerse el mundo. A veces demasiadas. A pesar de encontrarse con oportunidades de victoria, la realidad del fracaso de Ferrari va mucho más allá de lo que pueden transmitir en la pista. En la Scuderia se equivocaron en el concepto del monoplaza y es un grave error que arrastran. Con nueve carreras disputadas, la fase de exploración debe pasar cuanto antes a la fase de acción si no quieren ver que el Mundial acaba antes de tiempo.

Vía Elconfidencial.com

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