Oct 012012
 

'No money, no honey'

Ya es un hecho. Como era de esperar, mientras Valencia y su gran premio se han caído del calendario de la Fórmula 1 para 2013, Singapur ha renovado su acuerdo por cinco años más con Bernie Ecclestone y la FOM (Formula One Management).

Aquí os dejo un articulo donde lo explica perfectamente: Deberíamos ver en este hecho un nuevo ejemplo de la situación global que nos toca vivir: la vieja y endeudada Europa no puede competir con las jóvenes y dinámicas economías emergentes, ni siquiera para mantener eventos con unas raices tan fuertes en el Viejo Continente como la Formula 1. De hecho, la proporción de carreras celebradas en Europa ha descendido de forma notable durante los últimos años. Hoy en día, solo un tercio de las mismas se celebran en suelo europeo, cuando hace una década se doblaba esa proporción.

Una carrera metida con calzador

El caso de Valencia tiene, además, unas connotaciones específicas. Tras coexistir con Singapur durante cinco años, la lógica se ha impuesto finalmente. Quienes han seguido la estrategia de Bernie Ecclestone de llevar la Fórmula 1 a las nuevas audiencias de paises emergentes, saben que el único motivo por el que Valencia ocupó una de las deseadas plazas en el calendario era el dinero. Mucho dinero público, y poco transparente, por cierto.

Para empezar, estratégicamente, una segunda carrera en España no tenía nada que añadir a la FOM. De hecho, no había un mes y medio de separación con Montmeló. Por tanto, muy elevado hubo de ser el precio pagado por la Comunidad Valenciana para que Ecclestone aceptara incluir una segunda carrera en nuestro país. Ahora, se acabó el dinero público, se acabó el Gran Premio de Europa. O como dicen en Singapur, “no money, no honey”.

Un evento de enorme interés corporativo

Y no es que el pequeño país asiatico organice la carrera gratis. A pesar de que parecen haber obtenido una reduccion del 15-20% en la renovacion, el coste estimado de su canon es de 120 millones de dólares para los próximos cinco años, de los cuales, el 60% sería aportado por el propio gobierno de Singapur, dejando el resto a cargo de la iniciativa privada.

Porque Singapur contribuye enormemente a la Fórmula 1, y no solo por el canon económico que paga. A diferencia de Valencia (y la mayoría de carreras celebradas en Europa), existe un gran interés por parte muchas multinacionales para que la prueba se celebre allí, ya que el gran premio genera un clima tremendamente positivo para los negocios, como bien he podido atestiguar personalmente en las ediciones a las que he asistido.

También, Sheldon Adelson

De hecho, se cree que Las Vegas Sands, la compañía de Sheldon Adelson, podría estar también detrás del acuerdo entre Singapur y la FOM. No olviden que Las Vegas Sands Corporation abrió recientemente en Singapur un casino que es también centro de convenciones y hotel de 2.500 habitaciones.

Companías de diferentes sectores tienen su centro neurálgico para la región de Asia-Pacífico en Singapur y aprovechan el evento para fortalecer sus relaciones con proveedores, empleados y clientes. Muchas de estas multinacionales, además, patrocinan algunos de los equipos de Fórmula 1, maximizando todavía más su impacto. Por ejemplo, el grupo Diageo reconocía en el Financial Times la importancia de este evento para sus iniciativas de marketing en la región, como lo demuestra el hecho de que este año invitaron a clientes de diez países distintos.

Al hilo de lo anterior, alrededor del gran premio se celebran una serie de eventos poco o nada relacionados con la Fórmula 1. De hecho, hasta las galerías de arte, intentando aprovechar la presencia de bolsillos pudientes atraídos por la Fórmula 1, ponen a su disposición cuadros valorados en millones de dolares.

Obsesión por la competitividad internacional

En mi caso, hace tiempo viví varios años en Singapur, por lo que conozco bien la forma de pensar de este país. Tengo el firme convencimiento de que es uno de los pocos estados gestionado a imagen y semejanza de una empresa, con el objetivo principal de buscar contínuamente el bienestar de la nación (y por ende de sus ciudadanos) a largo plazo, hasta el punto de que mejorar su competitividad internacional se ha convertido en una obsesión para su gobierno. Aunque es cierto, eso sí, que la democracia se concibe de una forma diferente a la nuestra.

Singapur es un ejemplo a seguir para muchos otros países cuyos políticos solo pretenden maximizar las posibilidades de ganar las siguientes elecciones aplicando unas políticas populistas y cortoplacistas, de las que tantos ejemplos tenemos hoy en día en Occidente y, desgraciadamente, también en España.

Se acabaron los caprichos

Con dos grandes premios en un mismo país, un circuito permanente construído con dinero público en las afueras de Valencia, una importante aportación económica a costa de una comunidad autónoma dramáticamente endeudada –como todas en España-, el Gran Premio de Europa se antojaba más un capricho de políticos que una inversión con sentido empresarial y rentabilidad económica. Cuando los políticos ya no pueden disparar con pólvora del rey, se acabaron los caprichos.

Y, en el futuro, ya veremos qué pasa con la carrera de Montmeló…

Vía Elconfidencial.com

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