Jun 152015
 

Audi sucumbe, Nissan sufre lo indecible y Toyota salva el honor aunque lejos de la cabeza

HULK1[1]Porsche ha vuelto a ganar las 24 Horas de Le Mans 2015, y lo ha hecho con Nico Hülkenberg al volante del 919 Hybrid dorsal 19. El triunfo de la casa de Stuttgart supone un paso más hacia una nueva era en la resistencia. Primero, porque un piloto de F1 en activo ha vuelto a ganar uno de los desafíos más difíciles del mundo fuera de los de los Grandes Premios, algo que no pasaba desde 1991, con el triunfo de Johnny Herbert y Bertrand Gachot con su inolvidable Mazda 787 de motor rotativo. Y segundo, porque el exitazo de este coche, con capacidad de 8 megajulios de energía en sus baterías –los hay de cuatro y de seis, más conservadores–, parece marcar un punto de inflexión para el casi invencible proyecto Diesel híbrido de Audi, que hoy ha tenido que conformarse con el tercer escalón del podio, a tres vueltas del coche ganador.

Un motor de gasolina V4 de dos litros de cilindrada le ha bastado al piloto alemán de Force India y a sus compañeros Earl Bamber y Nick Tandy para completar, además, una de las carreras más rápidas de la historia en el mítico trazado de La Sarthe, al que han dado nada menos que 395 vueltas en un día de actividad frenética, a tan sólo una del récord histórico de 2010.

El ritmo del que han hecho gala los 919 desde que el sol cayó ayer es una de las claves que explica su victoria sin paliativos, además de su sorprendente fiabilidad. La victoria de Porsche es la primera de la casa de Stuttgart desde aquel 1998 en el que los GT1 lograron un espectacular doblete, marca que hoy han repetido con el 919 de Hartley, Bernhard y Mark Webber, que sube al podio en su segunda participación en las 24 Horas, después de abandonar la Fórmula 1 a finales de 2013. Un hito histórico que nos retrotrae a otros tiempos, también gloriosos, para el entonces conocido como Mundial de Marcas. El hito de Hülkenberg refulge desde cualquier perspectiva, y redondea una trayectoria deportiva casi perfecta y repleta de éxitos al margen de la Fórmula 1.

Los mejores Audi, tercero y cuarto, han mantenido el pabellón bien alto para el equipo de los cuatro aros, aunque un problema técnico en el coche de André Lotterer, Tréluyer y Fässler le han alejado de una pelea por la victoria que entonces aún se antojaba real. El segundo R18 e-Tron quattro ha sufrido otros inconvenientes, entre ellos una salida de pista en plena maniobra de doblaje cuando apenas llevábamos tres horas de carrera, pero ambos han dejado atrás al tercer Porsche, el de Jani, Dumas y Lieb, quintos clasificados finales. Veremos cómo encara su participación la casa germana después del relevo tecnológico que parece haber tomado Porsche y con los constantes rumores de recalar en la Fórmula 1 como motoristas.

Los españoles, sufridores

Difícil carrera para la representación española, con Marc Gené directamente fuera del proyecto de Nissan, una decisión acertada por lo tierno del proyecto nipón. Sin duda se llevan la consolación de haber intentado lo imposible, ponerle a un prototipo de la categoría más potente un motor central delantero y equiparlo ¡con tracción a las ruedas anteriores!

Aerodinámica, neumáticos, fiabilidad… han sido algunos de los problemas de Nissan, y otro damnificado ha sido el también español Lucas Ordoñez. Lucas, piloto emergido de lo que parecía un retiro inevitable con la primera edición de la GT Drivers Academy, ha sido en la práctica el líder de su escudería, el que mejor ha tratado la frágil mecánica de su GT-R LM Nismo.

Por último, Antonio García tuvo que renunciar a disputar la carrera por el accidente que sufrió el jueves por la noche su compañero Jan Magnussen. Una verdadera lástima, ya que el otro Chevrolet Corvette C7.R oficial se ha llevado la victoria y todo indicaba que, por experiencia y preparación, el coche de Antonio le hubiera podido llevar la delantera.

Mejor le han ido las cosas a Toyota, sextos con Alex Wurz, Stéphane Sarrazin y Mike Conway, y octavos con la unidad de Sébastien Buemi, Anthony Davidson y Kazuki Nakajima. En cualquier caso, no es un resultado que cope las expectativas de la casa nipona, por más que esté limitada en medios frente a sus rivales de Porsche y Audi.

El espectáculo, aunque menos tenso que el año pasado a partir de la puesta de sol, ha congregado a nada menos que 263.000 personas en el mítico recinto controlado por el Automobile Club de l'Ouest (ACO). Muchos de ellos han aplaudido a su paso por meta a Patrick Dempsey, el versátil actor estadounidense que decidió poner por delante su faceta como piloto y que hoy ha logrado un fantástico podio en le categoría GTE-Am.

El prestigio de las 24 Horas de Le Mans crece cada año pese a haber estado siempre envueltas en gloria, y la oleada de tecnología, presupuesto y pilotos de categoría mundial que han recalado en este icono de la Resistencia le ha catapultado a niveles en ocasiones envidiables para la propia Fórmula 1, desde los neumáticos Michelin –en este sentido, Michelin decidirá mañana si lanza su oferta a la FIA para incorporarse al Mundial en 2017– hasta los sistemas híbridos en sus diversas arquitecturas pasando por la increíble experiencia para los aficionados asistentes. En este sentido, la presencia de Eric Boullier –jefe del equipo McLaren–, Jean Todt –presidente de la FIA– y Stefano Domenicali –en la órbita de Audi, a la espera de la jubilación de Wolfgang Ullrich– son de todo menos casuales.

HULK1[1]

Vía Cdthef1.com

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