Ago 042019
 

Victoria del británico con un adelantamiento a tres vueltas del final sobre ‘Mad Max’. El renacido Vettel completó el podio y un brillante Carlos Sainz, quinto

Planeó el ataque, lo ejecutó dos veces. La primera no salió, Lewis Hamilton tuvo que volver con el rabo entre las piernas porque no podía adelantar a Max Verstappen a pesar de su enorme superioridad en el ritmo de carrera, pasado el ecuador de la prueba. El Mercedes voló tras el primer paso por boxes, pero no había sido suficiente frente al Red Bull del piloto más inspirado de la parrilla… así que las ‘flechas de plata’ se pusieron a otra cosa: idearon una estrategia a dos paradas para la que los ‘energéticos’ ya nunca pudrieron cubrirse y con veinte vueltas por delante, el británico volvió a la pista para recuperar 18 segundos y ganar la carrera en Hungaroring.

Lo hizo, holgadamente, y se plantó tras el difusor de ‘Mad Max’ a tres vueltas del final. Un intento y quedó fulminado, silenció a la grada ‘oranje’ y marchó feliz para ganar la octava carrera de la temporada, quizás la más valiosa del año porque tuvo que luchar contra el hombre del momento. No le hace mucha gracia al pentacampeón que el foco recaiga ahora sobre los talentos jóvenes de la parrilla, porque él es lo primero, aunque ya no lo segundo, por eso celebró con rabia un triunfo impecable de Mercedes en el GP de Hungría. Completó el podio el renacido Vettel, que se merendó a Leclerc a dos vueltas del final con una estrategia curiosa (30 vueltas para unos neumágicos blandos) pero efectiva. De alguna forma, golpe en la mesa de los señores mayores de la parrilla. Nueve títulos mundiales en el podio, ninguno del chico de 21 años.

Empezando por la salida, la primera curva consumió a los dos escuderos comparsaque no han dado el nivel en esta mitad de temporada. Bottas, que salía pegado a Verstappen, se pasó de frenada en la primera curva y en la segunda y dejó la puerta abierta a su compañero, que entró sin dudarlo en la Curva 4 y le dejó seco. Se llegaron a tocar, eso perjudicó al finlandés y rápido lo vio Leclerc, que fue con todo con el Ferrari y le tocó, aún más fuerte. El monegasco ya tenía el podio en la mano, para Valtteri ya había acabado todo porque también le superaba Vettel y tuvo que cambiar el alerón delantero. Lo que no podía esperar Charles es que llegase tras él un tetracampeón furioso para adelantarle casi bajo la bandera a cuadros. Aunque el ‘Cavallino rampante’ fue impotente en Hungaroring, a 43 segundos de la cabeza de carrera. Injustificable.

Gasly, por su parte, no necesitó de terceras personas para tirar por tierra su posición de parrilla: salió mal, con todas las letras, y le pasó un genial Carlos Sainz, que también superó fácilmente a su compañero de equipo, Lando Norris, ya desde el interior de la primera curva. El francés de Red Bull siguió perdiendo posiciones que luego recuperó por estrategia y gracias al error en la parada de Lando, que marchaba sexto y acabó noveno por detrás de Pierre, Raikkonen y Bottas, rivales a los que había superado con todas las de la ley. Pero por delante de esa zona media, una vez más, el de siempre, el madrileño de McLaren. Quinto esta vez, conteniendo hasta la parte final de la carrera al Red Bull sin alas de Gasly. Diez puntos más y cómodas vacaciones.

Un combativo Sergio Pérez cerró los puestos de puntos, mejor que los dos Toro Rosso. El drama fue para Renault, cada día peor, Hulkenberg y Ricciardo muy, muy lejos del top-10, de hecho tras ellos ya está el Williams de Russell (16º). Al menos el australiano dio espectáculo saliendo último (cambió motor) y remontando todo lo que se podía contra los Stroll, Giovinazzi y compañía. Pero el ‘show’ estaba delante, cuando se encontraban dos generaciones de campeones.

Vía As.com

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