Dic 112014
 

¿Por qué Fernando Alonso decidió dejar Ferrari y volver al equipo de las flechas plateadas?

10806192_825396800852845_136924737110779773_n[1]El pasado 23 de noviembre, en Abu Dhabi, Fernando Alonso cerró, con pena, una puerta que dejaba atrás una turbulenta historia de pasión y decepción. El paso del tiempo fue transformando un ilusionante comienzo en un final frustrante. Tanta ha sido su desilusión y su impotencia durante los últimos años por el débil rendimiento de Ferrari que, si no hubiera habido un cambio de reglamento de cara a 2014, y por consiguiente una ventana abierta a un cambio de rumbo, la marcha de Ferrari se podría haber adelantado un año. Fue una posibilidad que barajó seriamente ante las continuas promesas de mejora incumplidas.

A esa manifiesta incapacidad técnica de Ferrari, que desesperaba cada vez más a Alonso, se iban añadiendo otros condimentos que fueron empujándole, poco a poco, hacia la decisión más difícil de su carrera: irse de un equipo con el que había llegado a identificarse hasta el punto de considerarlo su segunda casa.

Los elogios a la “aplastante superioridad de Red Bull” durante 2013 no gustaron al presidente Montezemolo, que arremetió con dureza contra Fernando: "A todos los grandes campeones que pilotaron para Ferrari les he pedido siempre anteponer los intereses del equipo a los personales. Es el momento de mantener la calma, evitar discusiones, contribuir con humildad y estar junto al equipo dentro y fuera de la pista”.

A finales de julio, durante el GP de Hungría, a Fernando le preguntaron qué regalo pediría para su cumpleaños, que sería días después. El asturiano, supuestamente, y con ironía, contestó: “Un Red Bull”. Tan mal sentó en Maranello ese sarcástico mensaje que le prohibieron escribir en Twitter sobre todo lo concerniente a la escudería italiana. Cada fricción con la cúpula de Ferrari iba haciendo mella, poco a poco, en la moral y el ánimo de Alonso.

Conscientes de que en la idílica relación equipo-piloto empezaban a levantarse aristas, y deseando recuperar el prestigio perdido, McLaren entró en escena. En septiembre de 2013, después del GP de Monza, el entonces jefe del equipo inglés, Martin Whitmarsh, habló con el entorno de Alonso para preguntarle por su situación y comunicarle que estaban dispuestos a hacer “lo que sea” para recuperarlo. En ese momento la opción de volver era prácticamente implanteable pero agradeció el gesto.

El tiempo pasaba y Ferrari entró en una espiral derrotista en la que todo iba cada vez a peor. Desde la pretemporada ya era vox populi que Mercedes había dado en el centro de la diana con el cambio de reglamento y que Ferrari había vuelto a fallar el disparo. En febrero, antes de comenzar el año, el sucesor de Whitmarsh, el francés Eric Boullier, contactó con el agente de Alonso para comunicarle que quería retomar el proyecto de su antecesor y apostar muy fuerte para que Fernando volviese a Woking. El gesto inicial ya se convirtió en una declaración de intenciones oficial a tener muy en cuenta.

La triste historia del cavallino rampante en este 2014 es conocida. Rabia, desilusión y cada vez menos confianza. A la sucesión de pésimos resultados se unió la marcha de Stefano Domenicali, con el que Fernando mantenía una gran relación, y la llegada de Marco Mattiacci, con el que no hubo sintonía en ningún momento. Las piezas del puzzle empezaban a encajar. Cada aspecto negativo influía pero lo que estaba determinando su decisión era, sin duda, la deprimente fragilidad del Ferrari y las remotas posibilidades de una evolución satisfactoria.

Durante el año el jefe de Mercedes, Toto Wolff, intentó plantear un trueque a Ferrari de cara al futuro: Hamilton por Alonso. La idea no cuajó por la cantidad de intereses en juego y por la difícil resolución que tendría ese complejo sudoku. Entonces, Mercedes propuso una alternativa: esperar un año, hasta que Hamilton terminase su contrato. A Fernando no le convenció, aunque es cierto que llegó a pensar en tomarse un año sabático. Otros equipos como Red Bull se interesaron por la situación de Alonso pero McLaren llevaba una clara ventaja al resto de pretendientes.

Las reuniones con los dirigentes de McLaren se han ido sucediendo durante todo el año. Cansado de falsas promesas, Fernando solo pedía una leve garantía de tener un coche competitivo. La ambición de McLaren y la enorme inversión, material y humana, de Honda en la fabricación y desarrollo de la unidad de potencia, terminaron por convencerlo.

Rebasado el ecuador del año la decisión estaba tomada pero antes tenía que arreglar su espinosa salida de Ferrari, que ha resultado más compleja de lo que pueda parecer.

El sí definitivo a las flechas plateadas llegó en el circuito de Yas Marina, una vez que la desvinculación de Ferrari era un hecho. Alonso ha sentido un enorme dolor por el numeroso grupo de ingenieros y mecánicos con el que había llegado a entablar una verdadera relación de amistad. El equipo dirigente estaba lejos de ese ámbito.

Este jueves, en la vanguardista sede de McLaren, en Woking, 40 kilómetros al suroeste de Londres, se sentarán, junto a una mesa, Ron Dennis como presidente de la compañía, Eric Boullier como jefe de equipo y los dos pilotos para 2015: Fernando Alonso y Jenson Button, al que la campaña mediática de la prensa de su país ha ayudado a permanecer en el equipo a pesar de algunas opiniones autorizadas del equipo británico, que preferían al joven danés Magnussen. Una nueva era empieza: tres años de contrato para empezar a ganar carreras el primer año y lanzar el ataque a su tercer título en los dos siguientes. Al igual que ocurrió en Ferrari, la ilusión es máxima. Ojalá el futuro le dé la razón y confirme que ha acertado en su decisión.

Vía Cadenaser.com

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