Sep 202015
 

El alemán gana en Marina Bay mientras Hamilton abandona

1442757917_extras_mosaico_noticia_2_g_0[1]En la noche de luces sin estrellas de Singapur, donde fuimos felices, la esperanza regresó a su guarida. Quizá sea excesiva la comparativa, lo admito, pero esto es como una de esas malditas enfermedades. Ya saben, eso de tener que estar en cama con fiebre y al final poder volver al trabajo. Esa sensación tan bonita, como de volver a estar vivo. Así estaba Fernando Alonso en Singapur con su McLaren Honda rodando como un coche de verdad, más o menos, metiendo un segundo por vuelta a su compañero en algunos momentos, defendiéndose de Carlos Sainz primero, de Pastor Maldonado después, luchando por acercarse a Sergio Pérez por momentos o a Romain Grosjean después… y noveno, en los puntos, pero con pinta de ir hacia arriba a poco que pasase algo. Y pasó.

Pasó que de repente. Empezó a ir un poco más lento, a la vuelta siguiente mucho más y después entró al pit lane y cuando todos pensábamos que cambiaría neumáticos, los mecánicos le metieron dentro. Y ya. Abandono. El primero en Singapur en su historia, después de cinco podios y dos victorias. Séptimo de la temporada. Y a los dos minutos llega un mensaje de Silvia, la brillante jefa de prensa de McLaren. Sobrecalentamiento en la caja de cambios. Y ya. Ahí quedaron las esperanzas y la diversión de un hombre al que el resto de pilotos sigue respetando como uno de los grandes de todos los tiempos. A partir de ese momento a pensar en Japón, viaje a Tokio, la ciudad preferida del planeta para el español y Shinkansen a Nagoya y de ahí a Suzuka, el lugar donde el pasado año se hizo real su marcha de Ferrari, agotado del intento, y su llegada a McLaren de la mano de Honda. Allí fue.

Y también ahí se anunció que Sebastian Vettel dejaba su Red Bull de toda la vida para iniciar la aventura de Ferrari. Eso fue entonces. Hoy ha ganado la carrera, la tercera de la temporada, la cuarta en el circuito urbano y lo hizo con una demostración de talento e inteligencia. La calidad en la pista se les supone a todos, la oportunidad en la elección eso ya es cosa de listos. Y ahí, salvo el año pasado cuando fue destrozado por Ricciardo, Seb ha sido especialista. Victoria para el alemán, por delante del Red Bull del australiano y Kimi Raikkonen con el otro coche rojo.

Pero la carrera, que pintaba aburrida en un principio, ninguna variación en las primeras seis posiciones en la primera vuelta, se vino arriba como los toros bravos. Y tuvo de todo.

Vettel salió como si le fuera en ello la vida y le mete tres segundos en la primera vuelta a Ricciardo, cuatro en la segunda y así hasta que tranquilizó frenos y neumáticos para conservar. Por detrás, la batalla entre Alonso y Sainz la utilizaba el niño para admirar a su oponente y plantarle cara a la vez, extraño juego de genios. Ambos paran a la vez y les sale mal. Un fallo en la rueda delantera derecha de los mecánicos ingleses impide a Fernando salir delante y dejar a Carlos en el tráfico. Al final los dos se encuentran un Sauber y un Lotus que pasan por el pit lane a esa hora exacta, segundos de retraso y vuelta a empezar. Antes de eso los españoles estaban a poco más de un segundo del décimo de los dos Force India. Uno de ellos, Hulkenberg, se toca con Massa al salir del pit lane y sale el primer coche de seguridad, primero virtual, después real. Se va y de repente Sainz desaparece, se le mete el neutro en el coche y los demás le pasan como si no hubiera nadie. Penúltimo. Y Alonso tras Grosjean cuando sucede algo extraño. Primera parte. Un Mercedes, el de Hamilton tiene problemas de fiabilidad y todos le pasan, incluso Alonso, el inglés tiene que abandonar, primero de la temporada. Jugada maestra Mr. E. Alonso es noveno y Button, décimo, por delante Ricciardo mete presión a Vettel sin resultado cuando… de repente un extraño. Un señor pasea por la pista, eso sí más allá de la linea blanca, como si le hubieran mandado a por pan o así. Al poco tiempo sale de la pista. Sin más. Como una aparición. Coche de seguridad. Reagrupamiento general.

A la vuelta siguiente abandona Alonso y Button se pone séptimo, aunque el inglés también tendrá que irse a boxes y a tomar el té de la noche con Michibata.

Pero entonces llega el momento más intenso del gran premio, la exhibición de los pilotos de Toro Rosso, regalo para el oxidado ‘guauuu’ del comentarista. Verstappen pasa a los Sauber. Y Sainz también. Max destroza a los Lotus. Y Carlos también. Y llegan a Pérez… El holandés octavo, el español noveno. Ambos en los puntos. Y cuando los dos están casi tocándose por radio le piden a Max que deje pasar a Carlos. "Noooo", responde. Antes el madrileño le había cedido puesto. Se lo vuelven a pedir, incluso por favor. Y cuando Vettel entra ganador y los fuegos de artificio inundan el cielo de Marina Bay, entran los dos Toro Rosso con Verstappen delante. Tuvo de todo sí, este gran premio. Y a Vettel le dicen campione. Lo es. Cierto. Y Fernando, piensa en Honda, siente Japón, reza al daruma querido samurai….

Vía As.com

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