Jun 092013
 

El asturiano, que salía sexto, se sitúa segundo en el Mundial, con 96 puntos, a 36 de Vettel

 1370794897_334572_1370806689_doscolumnas_normal[1]Fernando Alonso con su cara de guerrero a punto de partir a la batalla, toalla al cuello, gorra de plato y mirada al infinito. Esta vez no tenía la primera curva en el objetivo, iba más allá, planeaba a largo plazo del doble campeón español. Pensaba luchar por la victoria y no fue posible, pero ofreció otra demostración de la clase de tipo que es. Partía sexto y acabó segundo. Así de sencillo, así de simple, con esa frase se resume todo. En datos. Ya es bastante. El español fue eliminando mortales a su paso, con tranquilidad al principio, con furia después… sólo se le escapó un Vettel inalcanzable.

Alonso no hizo una salida de las suyas, pero ya en la primera vuelta se deshizo del sorprendente Bottas, decimocuarto final con reglajes de agua en seco, y a partir de ahí inició la caza. Justo antes de su primera parada ya estaba al lado de Webber, pero al salir el australiano le sacaba más de cuatro segundos. De nuevo mirada al frente y a por todas. Mientras todo esto sucedía, Vettel continuaba sacando tiempo a todos en una primera parte de la carrera espectacular. Hamilton no podía seguirle, Rosberg era una imitación del que corrió en Mónaco, Webber… en fin.

Así las cosas el momento de la carrera para el español llegó con los neumáticos medios. Ahí comenzó a volar con un coche que perdía tracción en las curvas respecto a sus rivales. Hasta que llegó a Rosberg y le pasó, hasta que después apareció junto a Webber y le dejó suspirando en la pista. En esos momentos ya era tarde para pensar en una victoria imposible.

Vettel continuaba a ritmo, pero ahora ya Alonso era igual de rápido o más. Sólo quedaba la utopia de, al menos, tenerle al lado en la foto de los mejores. Y el rival en ese desafío era el genial Lewis Hamilton. Ni más ni menos. El que pasa por ser el piloto que mejor frena de la parrilla lo intentó todo para contener al asturiano que venía por detrás como si le fuera la vida en ello a por su rival de aquellos tiempos de plata. Lo intentó por un lado, por otro hasta que le pasó por fuera, como si la F-1 hubiera vuelto a los tiempos antiguos, esos que sólo el mejor Alonso es capaz de recordar. Espectáculo puro.

Volverán atrás aclamando al asturiano de nuevo y olvidando las criticas de Mónaco…Solo era cuestión de tiempo y de que la perfección no existe, por lo que ni lo blanco es tan blanco ni lo negro tan oscuro, simplemente se entona azul esperanza o porque no, rojo Ferrari…

Por último Alonso doblaba a Kimi y a Massa y ya después lo único que le quedaba era ver la bandera a cuadros, demasiado tarde para quedar primero, aunque con este logro bien puede sentirse satisfecho. Un pasito más para la lucha de un mundial que se prevé interesante.

Vía As.com

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