Sep 162015
 

La F1 deja atrás Europa para entrar en la recta final del año

image.img[1]El Mundial avanza hacia su ocaso y Mercedes tiene en su interior la batalla por el único título que no parece aún decidido. Decimotercera cita del calendario y los cambios que no parecen querer llegar a la hegemonía instaurada por las flechas plateadas. No obstante, la noche asiática y el líquido elemento pueden ser cuprieres de la baraja.

En Singapur nunca es de día cuando se juegan las habichuelas. En Singapur nunca se ha corrido bajo otra luz que la de los potentes focos que rodean su trazado. En Singapur, dicen, contemplar la F1 desde una azotea es un espectáculo en el que adivinar dónde acaban las luces de la máxima categoría del automovilismo y dónde empiezan las de la urbe cosmopolita es un juego de enfoques. Allí, en un país de 718 kilómetros cuadrados y más de cinco millones de habitantes, en Malasia, pero fuera de ella, nunca ha llovido en un Gran Premio.

Este fin de semana, todo puede cambiar. La historia del trazado de Marina Bay puede dar lugar a un guión nuevo, uno inesperado. Las probabilidades de que caiga alguna tormenta durante el horario de la carrera del domingo rondan el 50% y el clima de aquellas zonas es, cuanto menos, esquivo. En un escenario como el que ofrece Singapur, los muros se convierten en enemigos donde acabar apoyado una tarde en la que no se ha probado ni gota. Pero decepcionante, igualmente.

La hegemonía de los mejores de las dos últimas temporadas no parece tener sucesor, algo que esperan seguir conservando los chicos de Mercedes. Al frente de ambos campeonatos, solo un trazado como el de Marina Bay puede ofrecerles algún disgusto de última hora. Aunque, muros y fortuna dejados a un lado, el propulsor alemán no tendrá su mejor escenario este fin de semana. La potencia se empareja en Singapur y eso a quien más favorece es a Red Bull, a Toro Rosso y a McLaren, en ese orden.

Todos esperan llegar al vergel donde obtener la senda de las grandes actuaciones que aún no han llegado tras medio año de desventuras y alegrías, para algunos escasas. Pero, no nos engañemos, el trazado asiático puede regalar por igual tapones históricos como sorpresas inéditas. Y este año cambia sus curvas 11, 12 y 13.

"No es la cantidad de componentes que traes, es cuanto tiempo por vuelta mejoras", asegura Rob Smedley, jefe de rendimiento de Williams. Y así es. Los de Grove llevarán piezas nuevas en buena parte de su monoplaza para intentar recortar alguno de los 82 puntos de desventaja que tienen con Ferrari. Aun así, queda por ver si un monoplaza como el FW-37, veloz en línea recta, es capaz de sacar rendimiento de las ratoneras curvas del Marina Bay.

61 vueltas a un trazado de 5.065 metros de longitud, con velocidades máximas de 305km/h antes de llegar a la curva, serán las que tengan que dar los pilotos este domingo. Un total de 4.880 cambios de marcha se producirán en carrera. El circuito de Marina Bay tiene 23 curvas y una velocidad media de 167km/h, por lo que la exigencia a los frenos es máxima.

Singapur espera en pocos días y, de fondo, el embrollo Red Bull-Renault sin decidir todavía. Uno de los binomios más exitosos de la historia de la categoría que sigue diluyéndose carrera a carrera. Tras este domingo, quedará algo menos de él.

La estrategia

Pirelli ha elegido sus dos compuestos más blandos para este fin de semana: el blando (amarillo) y el superblando (rojo). El objetivo: conseguir el máximo agarre mecánico posible y un rápido calentamiento. Ambas, piezas claves en un trazado urbano como el de Singapur. La tracción y la frenada son los puntos relevantes del monoplaza para este fin de semana.

En un circuito altamente exigente desde el punto de vista físico, al que se le añade un humedad que ronda el 80%, la vuelta es la segunda más lenta de la temporada, tras Mónaco, y la carrera rozará las dos horas de duración. La diferencia esperada entre ambos compuestos de los de Milán va de 1,8 a 2,2 segundos por vuelta. El año pasado Lewis Hamilton ganó con una estrategia de tres paradas, pero la variedad siempre domina en Singapur.

El pitlane es de los más largos, con 400 metros de longitud, y unos 28 segundos de pérdida en las paradas en boxes. Las probabilidades de que entre en acción el coche de seguridad son elevadísimas: siempre que se ha corrido allí, el safety car ha hecho acto de aparición. Si la lluvia finalmente cae… todo, absolutamente todo, puede acontecer.

 
Las estadísticas

Sebastian Vettel (3) es quien más victorias ha conseguido en Singapur desde que el circuito iniciara su andadura en la F1 en 2008. Fernando Alonso y Lewis Hamilton suman dos cada uno. Por consiguiente, Red Bull es el máximo dominador (3) dentro de las escuderías y Renault (4) en los motoristas.

La pole position del sábado juega un papel determinante para la carrera del domingo: el 71,4% de las ocasiones, da la victoria. Y ahí, Lewis Hamilton (3) es el que mejor ha rendido en las tarde de sábado en Singapur hasta la fecha. Ferrari, McLaren y Red Bull empatan a dos primeros cajones de salida cada uno y Mercedes (3) es el motorista que más poles ha conseguido.

 
En 2014…

Lewis Hamilton recuperaba el liderato del Mundial tras un domingo para el olvido de Nico Rosberg, que veía cómo su Mercedes fallaba en la parrilla de salida y le obligaba a salir desde el pitlane. No solo eso, tras 14 vueltas le dejó tirado por la filtración en el cableado de la columna de dirección de una sustancia utilizada para el mantenimiento de los monoplazas.

Fernando Alonso superaba a ambos Red Bull apurando la primera frenada, pero debía devolver la posición a Vettel al salirse por fuera del primer piano. La estrategia de boxes provocaba los primeros bailes de posiciones. En la vuelta 30, el coche de seguridad entraba tras el accidente de Sergio Pérez y Adrian Sutil. Hamilton tenía ante sí el reto de ampliar su ventaja tras el adiós del safety car a más de 26 segundos respecto al segundo monoplaza, el Red Bull de Vettel.

Desde el primer momento, el inglés destrozó cada parcial y endosó al alemán hasta dos segundos por vuelta. Volvería de boxes tras el tubo de escape del Renault, pero solo necesitó de una vuelta para dar buena cuenta del monoplaza del tricampeón más joven de la historia, que aguantó 40 vueltas con las blandas de Pirelli. La emoción de las últimas vueltas corrió a cargo del trío Vettel-Ricciardo-Alonso, aunque los dos últimos pecaron de conservadores en su lucha por el podio y de un Jean-Eric Vergne que, a pesar de los dos Stop&Go recibidos, se aupó a la sexta posición tras superar a Valtteri Bottas, Kimi Räikkönen y Nico Hülkenberg en los últimos coletazos del Gran Premio.

Vía Cdthef1.com

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