Nov 032014
 

El doctor Gary Hartstein, exdelegado médico de la FIA, cree que la recuperación del alemán resulta cada día más improbable

imagesCAP7GPLZCuando hace semanas Michael Schumacher fue trasladado a su casa en Gland (Suiza), abandonando el hospital donde permanecía ingresado, se interpretó como un síntoma de mejoría en el estado de salud del alemán tras su grave accidente de esquí. Sin embargo, el tiempo pasa y la ausencia de noticias al respecto llevan a pensar a algunos especialistas que su recuperación no está siendo efectiva. Es el caso de Gary Harstein, exdelegado médico de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), que en declaraciones al ‘Daily Mail’ se ha mostrado bastante pesimista al respecto.

Hartstein cree el tiempo corre en contra del heptcampeón de Fórmula 1: “A medida que pasa el tiempo se hace menos probable que Schumacher pueda presentar una evolución significativa”. Además, se mostró escéptico sobre algunas informaciones al respecto: “Se nos dice en tono casi triunfal que Michael ya no está en coma. Pero eso no es nuevo, creo que es una forma cínica de utilizar el lenguaje, para hacer que parezca verdad algo que seguramente sea falso”.

Y argumenta sus razones para defender esta postura: “SI Michael tuviera el más mínimo estado de conciencia ya habrían comunicado que tenía problemas de expresión y que estaban intentando mejorar, lo mismo que si estuviera aprendiendo a caminar, leer o escribir de nuevo”. Su experiencia médica es la que le lleva a ser tan cauto al respecto: “La esperanza de vida de un paciente que no presenta una evolución neurológica va de meses a unos pocos años”. Por este motivo, Hartstein cree que el mundo debe de estar preparado para lo que califica como “una larga despedida a la mayor estrella del automovilismo”.

En esta misma información, el rotativo británico estima en 127.000 euros semanales el dinero que la familia de Schumacher está dedicando en el tratamiento con el que persiguen su recuperación. Una cantidad que se emplea en los quince especialistas que trabajan con el expiloto en una clínica que han construido en su casa de Suiza, con los más avanzados equipos médicos. Son fisioterapeutas que intentan conserva la masa muscular del paciente, nutricionistas que cuidan de su alimentación y, por supuesto, neurólogos que monitorizan constantemente su estado. Esfuerzos todos que, de momento, parecen no dar los resultados perseguidos.

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Vía As.com

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