Oct 032015
 

Sostenida por la TV, no evita la asfixia económica en los equipos… La Fórmula 1 es una ruina

f1billetesLa F1 atraviesa una de sus crisis más importantes en todos los terrenos. Los protagonistas, los equipos, asfixiados económicamente, ya no bailan el agua a Bernie y se quejan del reparto del dinero, algo que nunca ha estado claro ni para los propios beneficiarios del reparto. Sauber y Force India han acusado ante la UE a la organización que representa Ecclestone de malas prácticas, abuso de poder y monopolio, con el fin de recibir más dinero.

En Japón se vio el esperpento de Lotus, con el material bloqueado por falta de pago y sus mecánicos comiendo en el suelo. De no ser por Renault habría cerrado ya este pasado lunes. Pero en una situación similar se hallan todos, con McLaren a la cabeza de las pérdidas.

El equipo inglés se queja de Honda, pero sin ellos ahora quizás ni tendría dinero para poner sus coches en pista por la ausencia de patrocinadores. Ylos demás, parecido. Es como el decorado de una película, tras el cual no hay nada y solo está la fachada del lujo y del glamour de las entradas de paddock club a 6000€ -ó 10.000 euros en determinadas carreras-.

La F1 es un negocio que mueve miles de millones, provenientes en su mayoría de los derechos de televisión y del canon que pagan los organizadores, en su mayoría sostenidos por gobiernos locales. Una estructura en cuyos cimientos no hay prácticamente nada. Todo es alquilado.

Pies de barro
La salida a bolsa de la F1 se pospone siempre, y es que ¿quién compraría acciones de una empresa sostenida en algo que no tiene una base sólida? No tiene ni sede, ni oficinas, ni refinerías, ni fábricas, etc. Nada que respalde el valor que se le atribuye, centrado básicamente en la venta de derechos comerciales de algo que puede perder todo su valor por la decisión de una sola persona.

100 años que la FIA no regula un deporte que cedió un siglo a Ecclestone

Cuando se habla de que Mercedes domina la F1, la realidad es que en 2014 perdieron 103 millones tal y como reconocieron ayer. Las ganancias de 2013 -subcampeones con tres victorias- fueron de unos 200 millones -126 en premios más patrocinios- y no sirvieron. Otra cosa es lo que gane en imagen por poner la estrella en un equipo que en realidad tiene alma inglesa. Veremos con el aplastamiento a victorias de 2014 si les ha compensado la inversión. Pero a nadie le salen los números.

Los movimientos para el cambio pasan por abolir la presencia de los participantes a la hora de dictar las reglas. La FIFA dicta las normas del fútbol, no son los presidentes de los equipos los que deciden si el punto de penalti está en una posición u otra. En la F1 es al revés, y por eso ha llegado esta crisis. A unos les va bien y no quieren cambiar nada. A otros les va mal y se tienen que aguantar o marcharse.

Cualquiera en su sano juicio, vista la situación de Honda y Renault y la escasez de motoristas, permitiría de nuevo los test hasta mejorar los motores, dejándose de tokens y normas que al gran público le suenan a tomadura de pelo. Con un organismo que realmente fuera el dueño de su evento -la FIA lo cedió por 100 años- habrían entrado motoristas nuevos y empresas interesadas.

Renault se aventura de nuevo como equipo para demostrar que tiene capacidad industrial y de reacción ante las críticas y el ridículo en el que le han dejado las acusaciones continuas de Red Bull, pero a cambio de que no le cueste ni un euro a la compañía. Así de crudo.

Todo ha de salir de la explotación de la imagen, de los derechos de televisión y de tener un tratamiento especial como equipo histórico en el reparto de los derechos de televisión. Yeso es lo que están negociando en la actualidad conEcclestone.

Han sonado todas las alarmas, pero la FIA está atada de pies y manos, hipotecada en la cesión del mando que hizo en su momento. La regla de la unanimidad en el seno de la Comisión de Fórmula 1 para muchas cosas bloquea cualquier iniciativa destinada a salvar la especialidad.

Los que pagan la fiesta, las cadenas de televisión, son los únicos que podrían forzar un cambio radical. Han comenzado a quejarse y a exigir reducciones en sus contratos porque los anunciantes no fluyen. El espectáculo cada vez es menor, y los cambios son todos en la fachada, como cantar el himno nacional del país en la parrilla de salida. El resto, todo bloqueado.


Si se produce la salida de Red Bull y sus dos equipos, otros dos en el filo de la navaja como son Force India y Sauber, y si Lotus que no hubiera sido salvado por Renault, la F1 tendría una parrilla con 10 coches, y su valor sería cero, ni como espectáculo, ni como empresa cotizada en bolsa.

Las televisiones, que mantienen el Circo en pie, no se interesarían por semejante espectáculo, y los pilotos de renombre, con Fernando a la cabeza, buscarían otras motivaciones fuera de la F1. Todo está sostenido como el artista de circo que sujeta 20 platos con los palillos sin que se le caiga ninguno y corre de uno a otro para moverlos y que sigan girando.

Vía Marca.com

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