Abr 012016
 

Y esto no ha hecho más que empezar…

De puertas afuera se mantienen las formas, pero el enfrentamiento que mantienen Carlos Sainz y Max Verstappen en el seno de Toro Rosso, parece estar alcanzando cotas niveles máximos de animadversión y eso que sólo se ha disputado una prueba de las 21 del calendario. MARCA lo ha podido pulsar de primera mano en Bahréin, donde ambos pilotos fueron de los pocos que se pasaron todo el miércoles metidos en el circuito. Ni en un día previo quieren cederse el paso los dos jóvenes valores.

El encontronazo de Carlos y Max en pista de Albert Park ha dejado unas heridas que no han cerrado y que amenazan con una guerra sin cuartel. Las quejas continuas por radio del holandés; las órdenes de dejarse pasar que le llegaron al español; el caso omiso que hizo Carlos haciendo valer sus derechos; los insultos de Max hacia el muro, que además entro a un pit stop sin avisar de que lo hacía, por lo que los mecánicos no estaban preparados…

En las conferencias de prensa se habla de gajes del oficio y de una lucha limpia y normal. Pero de cerca se ve la realidad. Carlos parece bastante enfadado por la reacción del equipo a los desmanes Verstappen, que con sólo 19 años parece el dueño del equipo. No es que Max se haya arrogado tales formas de forma individual. Le han dado alas y se lo consienten.

Cree Sainz que en la cúpula están del lado de su compañero y que a partir de ahora va a tener difícil coincidir en pista con igualdad de estrategia y gomas. No suelta prenda el madrileño, que podría haber recibido un toque de atención desde arriba, cuando considera que debería haber sido para su rival.

A Carlos le han molestado y mucho las declaraciones que el holandés hizo a la prensa de su país tras la prueba de Australia. "Creo que yo era mucho más rápido que él durante toda la carrera y estaba alejándome (de Sainz). Pero entonces nos quedamos atrapados detrás y no tuve ninguna posibilidad de seguir más allá", comentó con la suficiencia que acostumbra. Entiende Sainz que no llegó a demostrarlo. El toque final con el trompo le resulta inexplicable, por mucho que sonría luego ante las cámaras.

Pero hay algo más y es que ese apoyo incondicional a Verstappen se explica por la política deportiva interna de Red Bull. Su llegada a Toro Rosso puede que esté condicionada a un salto al primer equipo en 2017. Ya tendría un acuerdo firmado y eso convierte en asumible cualquier comportamiento por abusivo que parezca.

De la calidad de Max no duda nadie. Es uno de los pilotos más rápidos y agresivos que han aterrizado en el paddock en la última década. Lo cual no hace sino hablar bien de un Sainz que está aguantando cada tarascada de forma más que digna. No se resigna y no va a hacerlo, por mucho que el viento sople a favor del tulipán dentro y fuera de su propio box. El segundo capítulo se presenta más que interesante.

Vía Marca.com

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  2 Responses to “La guerra en Toro Rosso ya es un hecho”

  1. Vuelven otra vez las formas de los europeos a los españoles, esto suena igual que en McLaren 2007 o Toro Rosso vs REb Bull con Alguersuari.
    ¿Todavia habrá alguien que piense que tratan igual a los españoles/hispanos en la F1 que a los demás pilotos? yo no lo creo.

    • Qué razón tienes amigo…Nada que agregar. Se puede decir más alto pero no más claro. Todos los pilotos lo han sufrido en sus carnes, incluido el mejor, Fernando, que para llegar hasta aquí ha tenído que aguantar más que cualquier otro campeón. Saludos amigo 

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