Oct 192014
 

Christine se encuentra con el resto de la familia al lado del piloto que sigue luchando por su vida en un hospital japonés

1904126_677972668976766_9208029353029497195_n[2]Un milagro. De verdad. Uno de esos que ocurren cada cierto tiempo, de los que salen en las noticias de sucesos. Ya saben, ‘cayó de un sexto piso y sólo se rompió un dedo del pie’. Cosas así. Así de excepcional debería ser. 92G, cuentan los expertos que esa es la cantidad de fuerza G que soportó Jules Bianchi en ese accidente maldito. “Es un milagro, es increíble que no perdiera la vida en el acto”, dicen. Es cierto.

Junto al piloto sigue su familia, en aquel lejano lugar al que llegaron en medio de un tifón. Allí, Cada día es una tragedia y una esperanza en la vida de Jules y los suyos. Su padre, Philippe, su hermano Lorenz y su madre Christine siguen a su lado en un hospital de Yokaichi, en la prefectura de Mie a la que pertenece el circuito de Suzuka.

Desde allí han visto la solidaridad de sus compañeros, la tristeza de los pilotos y los equipos, las palabras de la FIA, la rueda de prensa en la que poco menos que se echó la culpa al piloto de su desgracia. En fin…

Habló, con pocas ganas, la madre de Bianchi: "No puedo mucho en realidad. Ya sabes, hay gente que dice cosas para eludir sus responsabilidades”. Y dejó clara una evidencia: “La Fórmula 1 es un negocio. Un gran negocio “.

Saben que la situación de su hijo es muy complicada, pero también agradecen el trato recibido: “Jules no es consciente, pero la forma en que está siendo tratado es perfecta. Los médicos son muy buenos y muy amables “. No merece menos el guapo francés que sigue luchando por su vida. Forza. Forza Jules.

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Vía As.com

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