Jul 022016
 

Fernando Alonso condenado y Button tercero

La lluvia y una sesión caótica, colocan arriba al compañero de Alonso. El asturiano se quedó en la Q2, cuando le pusieron gomas viejas justo antes de las primeras gotas. 

La pole fue para Hamilton y la primera línea para Rosberg, pero todo se decidió por milésimas en una pista peligrosa y húmeda que se iba secando. En el último minuto se sucedieron los primeros puestos entre los Ferrari, Ricciardo, Hulkenberg, invitado inesperados gracias a la llovizna.

La gran sorpresa fue un Button que llegó a estar segundo en la Q3 y que al final partirá tercero tras la sanción de cinco puestos de Vettel (acabó tras los Mercedes y superado por Hulkenberg) y Rosberg. Jenson, siempre hábil en el asfalto mixto, fue la cara de McLaren, un equipo que condenó a Alonso con una decisión pueril en la Q2.

Fernando pasó en el límite a la segunda, pero luego no pudo conseguir un tiempo para meterse en la Q3 antes de la lluvia. Visiblemente enfadado con la decisión del equipo de iniciar la Q2 con gomas viejas, cuando amenazaba agua, llegó al box y se quitó el casco con una vehemencia inusual.

"Hemos cometido un error de EGB", comentaba el español, sobre la brillante idea de no aprovechar de inicio las mejoras armas en previsión de que la pista podía empeorar. Deberá partir decimocuarto con todo en contra.

Por su parte Carlos Sainz sufrió una rotura de motor justo al final de la Q1. Y eso que en teoría habían puesto una unidad nueva al final de los libres 3. El humo blanco y el decimoquinto en parrilla del madrileño, completaban una jornada aciaga para los españoles.

La trampa del piano

El otro protagonista en Austria es inanimado. Los pianos han provocado en lo que va de Gran Premio (o los pilotos que los han tocado cuando no debían) tres accidentes por causa de la misma rotura: la suspensión trasera. El viernes fue Verstappen y esta vez Nico Rosberg por la mañana y Daniil Kvyat ya en la calificación.

El problema es la combinación de unas altas bananas interiores combinadas con unos pianos asimétricos externos. Cuando cada rueda de atrás pasa justo por encima de ambos, como en el casi del ruso de Toro Rosso, cada eje va alabeando con fuerzas extremas y distintas que causan la rotura final de los trapecios de suspensión.

Checo Pérez no sufrió accidente, pero se tuvo que quedar en la Q1, aquejado de un problema parecido.

Vía Marca.com

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