Sainz (14º) y Alonso (16º), lejos
Victoria reconfortante de Verstappen en Singapur, tanto como un plato de lentejas. En un año de motores eléctricos, superclipping, problemas de software y sobrerrepresentación de Mercedes, el aficionado medio también habrá sabido disfrutar de un triunfo por aplastamiento de Mad Max como los de antes, desde la pole, que supone una reparación histórica para su palmarés: nunca había ganado en Marina Bay. Además Ferrari volvió a enredarse con la estrategia por el podio para no perjudicar a Leclerc, aunque eso significara fastidiar la carrera de un siete veces campeón del mundo hasta hacerle perder el podio. Otro toque de sensación hogareña, de haber visto ya esta carrera antes en una temporada de cambios.
Pareció que Verstappen vería comprometido su liderato con una arrancada discreta, peor que la de Leclerc, pero encajonó al Ferrari hacia el interior de la curva uno y le obligó a frenar muy pronto para poder trazar. Hamilton mantuvo el tercero, contra todo pronóstico, porque había salido con medios en lugar de blandos. Eso abría el abanico estratégico a favor de Ferrari en un claro dos contra uno, pero el libreto en Maranello en ocasiones difiere de la lógica. Podían haber forzado el clásico undercut con un piloto y overcut con el otro. Pero…

Hamilton paró en la vuelta 19. El primero de delante, cuando era el único con neumático medio y no blando. Regresó a pista, se libró del escollo de Lawson y empezó a tirar con más ritmo que nadie. Cuando Antonelli paró (vuelta 24) salió detrás del inglés. Y entonces, llegó la decisión: Ferrari paró a Leclerc (vuelta 25) para cubrirse de su compañero de equipo. Cortó en seco el gran ritmo del 44 y le taponó su buena inercia y su neumático blando detrás de un coche con gomas medias. “He perdido dos segundos en esta vuelta”, protestó por la radio. Le mandaron cuidar neumáticos y a otra cosa.
Verstappen retrasó su pit-stop para no ceder en ningún momento el liderato. Tarde plácida. No hubo coches de seguridad, pero sí un VSC por avería de Stroll a 17 vueltas del final que invitó a algunos a hacer un segundo cambio de ruedas. Entonces, Ferrari volvió a sorprender: pararon a Leclerc pero no a Hamilton, condenando a Lewis a un stint de 44 vueltas con el mismo neumático. El inglés no puso oposición a la lijada del Charles cuando se encontraron en la pista. “No perdamos tiempo aquí”, recomendó el monegasco. A él si le hicieron caso. Hamilton se quedó sin ruedas y se defendió como pudo, incluso por fuera de la pista. Antonelli, que sí hizo dos paradas, le quitó el tercer puesto y se aseguró opciones matemáticas de título en Austin. Norris le birló también el cuarto tomando más riesgos que el italiano, ante la atenta mirada de Kim Kardashian. Y en la última vuelta, Piastri le levantó también el quinto.
Domingo imposible para Sainz y Alonso
Sainz fue 14º. Adelantó a tres coches con una salida arriesgada por el exterior, pero iba corto de baterías cuando más le presionaban los Haas y empezó a ceder posiciones. Había más de medio minuto entre Ocon (12º) y el Williams. Alonso salió desde el pit-lane después de que Honda reemplazara el turbo y terminó 16º, en tierra de nadie tras retrasar al máximo la parada para adelantar a Pérez y terminar con mejor neumático. Sin amenazas delante, ni detrás, el resultado tiene cierto regusto amargo en un circuito que debió ofrecer mejores oportunidades. Los buenos chasis estuvieron delante, Mercedes sufrió. Pero Fernando no pudo ganar posiciones en una zona media inalcanzable para el AMR26, y Honda.

Vía As.com

