• lun. Mar 4th, 2024

Esta ya no es la Scudería del Cavallino rampante clásica; Las Vegas deja entre ver la perdida de peso que tenía Ferrari en la Fórmula 1

Ferrari, quién te ha visto y quién te ve

Vergonzoso inicio del Gran Premio de Las Vegas: una tapa de drenaje daña  auto de Ferrari - Los Angeles TimesEl chasis rajado hasta el asiento del piloto, que también se rompió. El motor, a la basura. La batería, otro tanto. La estructura, inutilizable. La caja de cambios, también tocada. ¿El total de la broma? Un millón y medio de euros de factura para Ferrari, si nada cambia entre bastidores, que no tiene pinta.

«Tenemos muchas consecuencias en el aspecto financiero, en el aspecto deportivo e incluso en el stock de repuestos, y en el aspecto presupuestario», reconocía Fred Vasseur al cerrar el evento acerca del impacto del accidente de Carlos Sainz con la tapa de una válvula de agua y sus consecuencias.

En Toronto, en el IndyCar americano esta misma temporada, Romain Grosjean chocó con una tapa de alcantarilla, inutilizó la dirección, y mandó a su monoplaza contra los muros. Su velocidad era muy inferior a los 350 Km/h de Carlos Sainz. El español se libró milagrosamente de un potencial accidente muy serio.

Con todo, Ferrari recibió en el Gran Premio de Las Vegas una sanción por cambio de batería dañada por factores ajenos a su responsabilidad, en uno de los tres mejores circuitos del calendario para su monoplaza de todo el año.

El episodio arrojaba varias conclusiones. Una, en la Fórmula 1 no se hacen prisioneros. Dos, la FIA no siempre tiene el poder que se le supone. Y tres, y más importante: Ferrari ha perdido en los últimos tiempos ese poder fáctico que ejercía en el pasado, que también otorga o cede títulos o resultados.

En el próximo Gran Premio de Abu Dhabi podría comprobarse en función de la ventaja que pueda separar con Mercedes en la clasificación final. ¿Cómo habrían actuado Enzo Ferrari, Luca de Montezemolo o Sergio Marchionne en circunstancias similares?

Poner todo sobre la mesa

En los comienzos de la Fórmula 1, y mucho antes de la llegada de Bernie Ecclestone, hubo un tiempo en los que los equipos negociaban su participación según las condiciones económicas acordadas con los organizadores, y la presencia de Ferrari o ausencia en las carreras que no puntuaban -que las había- marcaba la diferencia para el público. Enzo Ferrari fue un hueso duro de roer hasta su fallecimiento.

Cuando llegó Ecclestone, Ferrari logró un derecho de veto en el Pacto de La Concordia firmado en los ochenta. El equipo italiano podía rechazar cambios reglamentarios gracias al aval de su presencia desde la primera carrera de la Fórmula 1 en 1950, y como defensa frente a equipos y fabricantes que vienen y van a capricho. El veto se mantiene, pero Ferrari debe demostrar antes de ejercerlo que los potenciales cambios lesionan sus intereses.

Luca Cordero de Montezemolo amagó en 2009 con la retirada de Ferrari de la Fórmula 1 si se mantenían los topes presupuestarios anunciados. No era la primera vez que el equipo italiano amenazaba, tal fue siempre la certeza de su fortaleza en el Gran Circo.

En 2017, Sergio Marchionne también defendió la misma línea ante los primeros planes anunciados por Liberty para la Fórmula 1 y las unidades de potencia. Siempre que sus intereses se veían amenazados, desde Ferrari se sacaba el mazo.

El veto de un solo equipo

Sin embargo, Ferrari salió a la pista de Las Vegas maniatado por un rival. Los equipos comprendían que la sanción a Carlos Sainz por el cambio de su tercera batería no procedía ante tan singulares circunstancias. ¿Todos?

Menos uno, Mercedes, que amenazó con apelar una interpretación benigna del reglamento por razones de fuerza mayor, pero aue debía ser aceptada por todos en esta caso. Después de Abu Dhabi 2021 se antoja que el equipo alemán cuenta con una superior musculatura en la Fórmula 1 y no pasa ni una.

Ferrari no tuvo la suficiente fuerza política o medios legales para defender su postura. En vez de dos peones para luchar por la victoria después de copar la primera línea, terminó segundo y sexto y pagó el precio en el resultado final.

Ciertamente, se aplicó el reglamento de forma estricta. Los comisarios aludieron para justificarlo a un artículo 2.1 del Reglamento Deportivo que define una aplicación genérica del reglamento para, a continuación, mostrar su frustrada voluntad de no aplicar una sanción. Alguien lo impidió con su amenaza de apelación.

Quién sabe, por la experiencia del pasado, quizás Enzo Ferrari, Montezemolo o Marchionne hubiera actuado de forma diferente para defender los intereses de su equipo. Sin descartar cualquier medida de presión hacia FOM, Fórmula 1 y Stefano Domenicali, realmente interesados en que no fallara un gran premio del que son promotores.

Aunque Ferrari sea protagonista indiscutible en la Fórmula 1, el pasado Gran Premio de Las Vegas puso en evidencia que ya no es el equipo del pasado entre bastidores. Los triunfos de Mercedes y Red Bull y la personalidad de sus líderes han desplazado el eje de influencia en la Fórmula 1 más lejos de Maranello. Y nadie parece saber cómo ha sucedido.

Al menos, un consuelo

Y a pesar de la voluntad manifiesta de sus comisarios técnicos y deportivos, la Federación Internacional tampoco pudo atenuar una sanción correcta reglamentariamente, pero injusta deportivamente, con criterio muy compartido por todos menos Toto Wolff…

Si la propia entidad se vió atenazada por sus propias reglas, al menos tiene deberes para que en el futuro tipifique adecuadamente la fuerza mayor y evitar situaciones similares, eso sí, sin convertir esa norma en un cajón de sastre. Porque aunque en el reglamento sí existan referencias a la fuerza mayor, ninguna de ellas invoca supuestos como los acaecidos en el pasado gran premio.

Porque el episodio de Las Vegas también alcanza al interés general. ¿Y si con el título en juego uno de sus aspirantes perdiera sus opciones ante una situación como la vivida por Carlos Sainz? ¿Se habría aceptado el criterio de Toto Wolff?

En esta ocasión no se trataba de un título, sino de la segunda posición del campeonato, financieramente crucial. Mercedes defendió sus intereses al margen de la comprensión del resto de los rivales. Sin duda, este fin de semana el equipo alemán batió a Ferrari. No en la pista, sino fuera de ella.

Al equipo italiano solo le resta intentar amortiguar el golpe económico. En primera instancia, Vasseur asumía que la elevada factura iría a cuenta de las arcas de Maranello. El equipo italiano tendrá que enviar un chasis por avión a Abu Dhabi para sustituir el dañado, además del resto de los componentes. La factura global superará los dos millones a final de temporada, con el tope presupuestario ya casi agotado.

«Habrá una discusión privada que tendrá con los accionistas», reconocía Vasseur al terminar el fin de semana americano, anticipando las intenciones de buscar una compensación económica con Liberty y FOM. En este apartado, quizás haya más suerte al tratar directamente con el promotor de la Fórmula 1. Porque en otros apartados, quién te ha visto y quién te ve, Ferrari… 

Vía Elconfidencial.com

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