Dic 012020
 

Grosjean: 27 segundos en el infierno

Romain Grosjean, a tres carreras de su retirada de la F1, volvió a nacer en la noche de Sakhir. Mareado, con cara de susto, se miraba el cuerpo y las manos en el coche médico buscando más secuelas, no solo las quemaduras en la parte posterior de ambas manos, porque tenía que haber más.

Pero no, se alinearon todos los astros y funcionaron todos los protocolos en el accidente más aparatoso y angustioso en los últimos años en la F1. Se ajustaron todas las medidas de seguridad para forjar un imposible, pero la realidad es que la FIA las lleva mejorando desde hace años: una fibra de carbono más dura que el acero, un Halo que sigue salvando cabezas, y por tanto vidas, un Nomex que evita quemaduras más de 11 segundos, un equipo médico veloz y valiente, y la experiencia del piloto para salir con sangre fría.

Todo ocurrió en la primera vuelta. La salida recordó a escenas de otro tiempo (la tragedia de Niki Lauda en Nürburgrig 1976 es lo más parecido que se viene a la mente o el ‘pit stop’ infernal de Jos Verstappen en 1994), cuando el Haas de Romain se precipitó contra el guardarraíl en la escapatoria de la curva 4. Nadie sabe porqué se cruzó con un volantazo, pero tocó una rueda del Alpha Tauri de Kvyat y salió despedido hacia las protecciones en un ángulo complejo.

Nada más chocar a la impactante velocidad de 221 km/hcon una deceleración de 53G se vio una bola de fuego e inmediatamente se cortaron las imágenes del suceso por protocolo aunque minutos después se informó de que el francés estaba bien y se empezaron a ver escenas dantescas. Entre medias los pilotos estaban con el miedo metido en el cuerpo, lo mismo que los equipos y los espectadores en sus casas. Nadie había vivido un infierno así.

El Haas se partió en dos, por la unión del motor al depósito lo que dejó los tubos abiertos derramando litros de combustible,algo que tampoco debería pasar a estas alturas, pero ocurrió. En un lado quedó la zaga arrancada, en otro, la cabina incrustada dentro del guardarraíl, con magulladuras pero con el interior intacto, con el Halo, tan criticado por muchos, muy rozado, pero esplendorosamente entero. “Si no, se hubiera rebanado el cuello o algo así”, decía Hamilton, recordando que “no salimos de paseo, nos jugamos la vida en cada carrera”. “Se supone que las vallas debían funcionar mejor”, dejó entrever Vettel un punto crítico como Toto Wolff: “Se supone que no puede entrar así, como un cuchillo, pero debió hacerlo en el ángulo exacto”, afirmó. “Tenemos que estudiar varias cosas que no debieron pasar”, resumió Ross Brawn, ahora en Liberty.

Lo que sí funcionó fue todo lo demás, porque Grosjean, habituado a salir en 10 segundos de la cabina como manda el reglamento, fue capaz de tener la sangre fría de desabrocharse el cinturón de seis anclajes entre las piernas, y buscar y encontrar un hueco imposible entre el reposacabezas y el Halo. Y todo ello con el shock del impacto y estando 27 segundos rodeado de fuego, con los malditos vapores tóxicos que amargaron la vejez de Niki Lauda.

El Nomex del mono, que es ignífugo y tiene que serlo al menos durante 11 segundos a 800 grados (aunque aguanta más tiempo), hizo su trabajo a la perfección, porque a eso de los 15 segundos apareció un comisario con un extintor que ya rebajó algo la temperatura, y por la pista llegaron tirándose del coche médico Alan van der Merwe al volante y el Doctor Ian Roberts, que no se lo pensó dos veces (no sabía el coche podía explotar) y tiró tanto de extintor como de su propia mano para ayudar a la sombra que emergía del infierno, Grosjean saliendo entre humo, sin una bota, con las manos echando humo, la visera derretida, gritando.

Llegamos a algo que no hemos entrenado previamente, con medio coche para cada lado, uno de ellos sin poder verse por el fuego, una locura. Gracias al comisario y su extintor pudimos verle levantarse, ayudarle a saltar”, relataba Roberts. “Le dije que se sentara porque estaba conmocionado. Miramos el casco, con miedo a los humos tóxicos, a lo que había respirado, la visera estaba quemada, derretida, opaca, pero luego, mirándolo clínicamente estábamos muy contentos, la lesión era potencialmente mortal y él estaba bien, le dolía un pie”.

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El emotivo mensaje de Grosjean en Instagram después de su accidente

“Nunca como piloto del coche médico hemos tenido una combinación así, por lo que te mueves mucho por improvisación y por la preparación previa”, aseguraba van der Merwe. Fue tan excelsa su puesta en escena que hasta el jefe de Haas dio las gracias públicamente a todos los que formaron parte del trabajo jugándose también el bigote.

Las quemaduras en las manos, ya que los guantes son más finos que el mono y resisten menos, era la única secuela. Al ver las imágenes de Romain luego los pilotos y equipos estaban boquiabiertos, “porque son de otra era, no estamos acostumbrados”, decía Gasly. Romain, evacuado a un hospital de Manama, pedía perdón horas después por no confiar en el Halo, “porque es lo mejor que hemos traído a la F1” y disfrutando de haber vuelto a nacer un 29 de noviembre.

Por su parte, Romain Grosjean será dado de alta este martes, según informó el equipo Haas, y se recupera de quemaduras en las manos tras haber pasado dos noches en el Hospital Militar BDF. No hay fracturas, sí un dolor fuerte en un pie. En el GP de Sakhir de esta semana le sustituirá el brasileño Pietro Fittipaldi, nieto del bicampeón Emerson. Con 24 años, no todas las cuentas en la súper licencia daban los puntos necesarios al joven, pero la FIA lo ha autorizado expresamente porque en 2018 un fortísimo accidente le dejó sin competir y, por tanto, sin sumar. Ahora cierra el círculo.

“Fue una consecuencia de la seguridad que persigue la FIA”

Michael Masi, director de carrera de la FIA, explica a un reducido grupo de medios presentes en Sakhir, entre ellos AS: “Atravesó la valla, pero no es una sorpresa por la cantidad de energía que había (impactó a 221 kilómetros por hora y deceleró asumiendo una fuerza de 56 G)”. ¿Fue un buen día? “Fue una consecuencia de la seguridad que persiguen la FIA y los equipos en todas las áreas. Sabemos que esto puede suceder y hay procesos en marcha. La célula de supervivencia resistió en el monocasco y el piloto salió, el doctor Roberts (del coche médico), los comisarios y bomberos acudiendo tan rápido. Todo funcionó como debía funcionar. Crédito para ellos”.

Se refiere Masi a la sucesión de elementos y acontecimientos que salvaron la vida de Grosjean. Por un lado, los dispositivos de seguridad del monoplaza: una célula de supervivencia fabricada en fibra de carbono y aluminio que debe pasar cada año test de choque supervisados por los comisarios, que engloba exclusivamente el habitáculo del piloto. Y por supuesto, el Halo, la pieza de titanio flexible que resiste el equivalente a 12 toneladas y que evitó que el guardarraíl golpease o cortase la cabeza del francés, de 34 años. Por parte del piloto, la ropa ignífuga le protege durante más de medio minuto a 850ºC y estingue por sí sola las llamas en un periodo inferior de tiempo. Además, Romain no perdió el conocimiento y salió tan rápido como pudo.

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El monoplaza del piloto francés se ha incendiado tras un fuerte impacto en la curva tres del Gran Premio de Bahréin. Romain Grosjean salió por su propio pie del monoplaza. El accidente llegó tras un cambio de dirección del piloto de Haas, en el que se ha tocado con el Alpha Tauri de Kvyat.

También influyó la rapidísima intervención del resto de agentes: en pocos segundos había al menos dos bomberos extinguiendo llamas, condición indispensable para que el resto de comisarios pueda actuar. Y no tardaron más los integrantes del coche médico, el doctor Ian Roberts y el piloto Alan van der Merwe. “Parecía un horno, rojo, con llamas, y se le veía salir poco a poco. Los bomberos pronto empezaron a trabajar y aliviaron el fuego lo suficiente para que Romain pasase la barrera. La ventana es muy pequeña, porque sabíamos las llamas volverían después”, explica Roberts. Según las primeras exploraciones, tanto el tanque de combustible como las baterías se rompieron, así se inició el incendio.

“No estamos aquí para los accidentes fáciles, nueve de cada diez lo son y se puede sobrevivir sin problemas. Pero cada varios años presenciamos uno de los que excede esos parámetros y por eso estamos aquí, para llegar cinco segundos antes”. “Y con cinco segundos de retraso, esta podría ser otra conversación”, explica Van Der Merwe

La FIA inicia una minuciosa investigación

Con todo, el australiano Michael Masi, que sucedió al garante de la introducción del Halo en 2018,  Charlie Whiting, evita titulares fáciles: “No quiero especular, ya está en marcha una investigación del departamento de seguridad de la FIA, basado en Ginebra, que analizará absolutamente todos los aspectos. Hay ingenieros que revisarán todo para saber qué sucedió y qué se puede mejorar”. “Llevará semanas, meses”, concluye.

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Vía Marca.com, As.com

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