Abr 182012
 

Algunos equipos tienen planes de evacuación previstos

Mohamed Ahmed Abdel Aziz sigue luchando por su vida en un hospital de Manama mientras los primeros equipos de Fórmula 1 comienzan a llegar al aeropuerto internacional de Bahrain. El joven de 15 años sufrió heridas de diversa consideración después de que los antidisturbios disolvieran una manifestación en el funeral por el periodista Ahmed Ismail, que falleció el pasado marzo a causa de las protestas. Además de Mohamed, otros dos muchachos tuvieron que ser atendidos, pero ya están en sus casas. Las manifestaciones son casi diarias, aunque de pequeña consideración. Pero el grupo de jóvenes radicales 'Revolución 14 de febrero', uno de los más activos en las revueltas del pasado año, ha pedido 'Tres días de furia' coincidiendo con las fechas del gran premio. Es la misma estrategia que utilizaron el pasado año cuando la revuelta estaba en su punto álgido y el gobierno de Bahrain tuvo que declarar el estado de excepción.

Precisamente en Shanghai, antes de la carrera china, un periodista preguntó a Ecclestone por la situación de aquel país del Golfo, el Supremo de la FIA se enfadó: "¿Cree que si cancelamos la F-1 van a desaparecer los problemas? ¿Qué protestas?". Mientras, Jean Todt no quiso responder a un reportero que cuestionó su liderazgo en la toma de decisiones sobre el GP de Bahrain. Por contra, el ala más moderada de la oposición del país espera el gran premio para realizar acciones de protesta pacífica. Creen que tienen que aprovechar la magnitud de la F-1 para dar a conocer sus reivindicaciones, pero opinan con cierta lógica que cualquier daño que puedan causar a este deporte o su caravana itinerante se volverá en su contra.

Mientras todo esto sucede los equipos van llegando y algunos tienen planes de evacuación previstos. HRT ya está en Bahrain, dicen que sin problemas, sin excesiva seguridad y con todo como siempre. Williams llegó sin, al menos, uno de los miembros de su catering, que dejó la escudería porque se niega a ir a aquel país por motivos políticos y morales. No es el único que se está planteando una medida tan drástica. El gobierno de esta isla del Golfo, por su parte, aspira a que la carrera se desarrolle sin ningún tipo de incidente para aparentar normalidad y vender esa imagen al exterior.

En 2010, el último año que se disputó el gran premio, tuvo un retorno, según sus cifras, de más de 300 millones de euros. Para ellos es importante acoger este evento. Los que ya están creen que lograrán su objetivo, pero muchos patrocinadores no querían ir allí y los equipos aún no han dicho su última palabra. Vamos a Bahrain, pero la carrera sigue estando en peligro.

Por otro lado, Algunos periodistas que cubrirán la carrera, están viviendo en sus propias carnes lo que es el periodismo de guerra, aunque no todos han sentido tal descontrol a su llegada.

"Tenía el deber de ver con mis propios ojos lo que estaba pasando", comentaba el periodista Ian Parkes de la Associated Press Sports, que entregó un informe detallado sobre una protesta que se dio ayer lunes a 10 kilómetros de la capital, Manama.

"Somos periodistas al fin y al cabo. Es nuestro trabajo", comentaba en alusión al periodista del Daily Mirror que le acompañaba, Byron Young.

Mientras Parkes en su informe detallaba la violencia que estaba presenciando, Young comentaba en su cuenta personal de Twitter que "olí los cocktails molotov y probó los gases lacrimógenos" preguntándose a sí mismo "¿que demonios hacía la F1 en Bahréin?". Aún así, Parkes también quiso dejar claro que en su vuelta a la capital había "vida normal y que aparentemente, nadie sabía lo que había ocurrido".

Desde las autoridades del circuito, el jefe del trazado, Zayed Alzayani, trató de reducir esta alarma e instó a que se dejase algo de margen, confiando en que a lo largo de la semana, los periodistas e integrantes de los equipos viesen más 'vida normal' de la que se ha visto este lunes.

"Es ver para creer", comentó Zayed Alzayani a la agencia BNA. "Acabo de hablar con Christian Horner y me ha comentado que todo está normal. Han salido a cenar esta noche y todo está bien".

El jefe del circuito de Shakir, insistió en algo que ya se comentó días atrás. "La FIA envió una delegación a Bahréin para que comprobasen de primera mano cual era la situación real en el país y una vez recibido su informe, Bernie Ecclestone lo dejó claro: Las cosas están bien".

Algo que desmiente el corresponsal del New York Times, Kevin Eason, que también está en Bahréin, diciendo que contabilizó  más de 20 coches de policía en los alrededores del circuito.

"Los protestantes tendrán mucha suerte si se acercan a la Fórmula 1", escribió, revelando que los militares vistos en los alrededores estaban "con chalecos antibalas y bien armado. Nadie le está dando una oportunidad al Gran Premio aquí".

Por su parte, desde el equipo Red Bull, miembros de su equipo como John Ayers y Nathan Japp, que comenzaron a preparar el garaje del equipo comentaban: "No hemos visto nada. Es obvio que hay mucha seguridad alrededor del circuito y se puede ver como los grandes hoteles donde se alojan los VIP se han intensificado los esfuerzos por protegerles, pero por lo demás, todo está tranquilo. No hemos visto ni oído ningún tipo de disturbio, aunque sí sabemos que han pasado cosas en la ciudad por la noche".

Vía Marca.com, cdthef1.com

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