Jul 202015
 

Cronología de un mal presagio

117[1]El camino desde el accidente que sufrió jules Bianchi en Suzuka hasta que falleció estuvo lleno de situaciones de esperanza y apoyo externo, pero también de momentos duros, sobre todo para la familia. Hacemos un repaso a estos nueves meses y medio.

El accidente tuvo lugar el 5 de octubre de 2014 durante el Gran Premio de Japón. Su choque fue espeluznante y muy pocos fueron testigos directos de lo que pasó. Uno de ellos fue Adrian Sutil, el piloto que provocó el accidente que hizo que saliera a la grava del circuito la grúa con la que luego se estrelló Bianchi. El alemán quedó muy tocado por lo que vio y nunca quiso contarlo en detalles.

El accidente dejó a Marussia, el equipo de Bianchi, muy tocado. No en vano, exactamente un año antes habían perdido a Maria de Villota, que también había sufrido un accidente con ellos en 2012.

Las primeras 24 horas tras el tremendo golpe eran cruciales. Jules seguía en estado grave. Dos días después ya se sabía lo que tenía: una lesión axonal difusa. A la par, la FIA anunciaba que daba inicio a una investigación sobre lo ocurrido.

Mientras tanto, el Mundial avanzaba y llegaba a Rusia solamente cuatro días después. Allí llegaron los primeros homenajes de sus compañeros, culminados por el momento que dedicaron en la parrilla de Sochi antes de la carrera. Una carrera en la que nadie le sustituyó en Marussia.

Con el paso de los días parecía que la situación permitía un halo de esperanza. Bianchi estaba estable dentro de la gravedad, algo que sorprendía incluso a su familia, aún con la esperanza de ver una recuperación positiva. El mes de octubre se acababa y su salud permanecía sin variaciones hasta que unas semanas después se apreció una cierta mejora que alegró a la familia.

Un nuevo palo a la moral de los Bianchi llegó poco después, cuando la investigación de la FIA culminó sentenciando que la culpa de lo que pasó fue del piloto. Poco tacto y poco rigor de la Federación.

El año acabó y la situación seguía igual, algo que no varió en los siguientes meses. Eso ya no eran buenas noticias porque era básico ver mejoras en su salud en los seis primeros meses. Mientras Jules seguía solo y olvidado justo un año después de su gran día en la F1, cuando quedó noveno en Mónaco logrando sus primeros puntos y los primeros de Marussia en su historia.

La familia ya empezaba a asumir que la cosa no tenía pinta de que fuera a mejorar. El sufrimiento era ya una dura losa para todos y la incertidumbre de saber cuánto tiempo más estaría así era difícil de sobrellevar. Pero esa incertidumbre se esfumó junto con la vida de Jules, que ya forma parte de la historia de la Fórmula 1. Descanse en paz.

Vía Marca.com

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