Oct 052019
 

Se ve cara a cara con los mejores del Dakar

El primer gran desafío para Fernando Alonso como piloto de raids y el que acabará de decidir su participación en el Dakar arranca nada menos que en la cuna del original, en Marruecos, en pleno desierto del Sahara. Surcará junto a Marc Coma -quien formó parte de su propia leyenda en los Dakar africanos-, los grandes cordones de dunas de Erg Chebbi, se enfrentará a los empedrados caminos que rodean Erfoud, la ciudad que servirá de base al campamento de la carrera en la que algunos pilotos pernoctarán en jaimas, al más puro estilo dakariano.

Tendrá que navegar junto a su brújula, Marc Coma -también en plena fase de adaptación a un nuevo rol en su carrera deportiva-, aprender los trucos del pilotaje en la arena, resolver por sí mismos las averías que puedan aparecer… Sin duda, si el asturiano quiere llevarse una buena aproximación de lo que será la carrera árabe, en el Rally de Marruecos lo conseguirá.

Y no sólo por el kilometraje (recorrerá casi 2.500 km, de los cuales más de 1.600 serán cronometrados, nada que ver con el aperitivo de la Lichtenburg 400), también porque tendrá delante a los “lobos” del Dakar. Así los definió hace unos días el asturiano y no le falta razón. En Marruecos están todos los que son y son todos los que están. La participación es estelar, con Toyota como la escuadra más potente con Nasser Al-Attiyah, Giniel de Villiers y Bernhard Ten Brinke acompañando a Alonso en el equipo oficial y algún que otro coche destacado como el del saudí Yazeed Al-Rajhi en la estructura satélite de Overdrive.

Mini alineará a Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel en el mejorado John Cooper Works Buggy y Nani Roma nos enseñará de lo que es capaz su nuevo Borgward. Entre todos suman la friolera de 98 participaciones en el Dakar y si juntásemos todos sus trofeos reuniríamos nada menos que 21 touaregs. Son todos los ganadores del rally desde que salió de África. Ante ellos se comparará Alonso. Esa es la magnitud del desafío.

El resultado final no será lo más importante para el asturiano. Habrá aprovechado el tiempo si consigue acabar una prueba en la que tendrá que enfrentarse a jornadas dignas de un auténtico Dakar -con hasta 540 kilómetros entre enlaces y tramo-, y a especiales largas, con tres días por encima de los 400 kilómetros cronometrados. Auténticas maratones para un piloto aún con poca experiencia… aunque tendrá una pequeña ventaja, ya que la organización ha anunciado que el 60 por ciento del recorrido será por rutas nuevas.

Para prepararse, Alonso y el resto del equipo Toyota han completado un ‘stage’ previo de cuatro días de test (de domingo a miércoles) que, sumados a los cinco días de rallies es casi una simulación perfecta del Dakar, con dos semanas de convivencia para todo el equipo sobre el terreno, aunque la primera parte sea de test. En ellos (concluyeron ayer) el asturiano se ha dedicado a tomar contacto con el terreno, perfeccionar la conducción en arena junto a Nasser Al-Attiyah y profundizar en el conocimiento mecánico del Toyota Hilux, labor en la que le está asistiendo Giniel De Villiers, el piloto que mejor conoce el coche de los cuatro que componen el equipo. Alonso y Coma han realizado diariamente etapas de entre 150 y 200 kilómetros, que han repetido en dos y hasta tres ocasiones para acostumbrarse a pasar muchas horas en el coche.

El copiloto ha aprovechado también para trabajar con los roadbooks coloreados por la organización, que en dos de las cinco etapas se les entregará la misma mañana de la especial para que no puedan añadirles información la tarde anterior procedente de los controvertidos ‘map men’, como es habitual en una jornada normal. Si funciona, este sistema se replicará en enero en el Dakar.

La Copa del Mundo, en juego

El Rally de Marruecos tendrá varias carreras en una. La de Alonso será probarse en un entorno ultracompetitivo, tanto por el terreno como por los oponentes. Pero hay varias más. La que tiene premio es la que dirimirán Nasser Al-Attiyah (Toyota) y Stéphane Peterhansel (Mini), ya que ambos se juegan el título de la Copa del Mundo de Rallies. El catarí tiene las de ganar ya que cuenta con una ventaja de nueve puntos sobre ‘Monsieur Dakar’, que sale con el hándicap de un menor kilometraje con el Mini en lo que va de año (un coche que, además, está muy cambiado, con un morro 15 centímetros más corto que el del año pasado), mientras que Al-Attiyah ‘se ha hartado’ de correr y de ganar con el Hilux. Sainz no estará en esta guerra, pero debe afinar el Mini lo más posible para que el próximo Dakar no sea tan turbulento como el de 2019.

Los pilotos de motos, con el título mundial ya decidido en favor de Sam Sunderland, se centrarán más en la preparación del Dakar y, también, en intentar evitar una caída que pueda comprometer su participación en la prueba árabe, ya a menos de cien días vista. Los cuatro españoles, Laia Sanz, Oriol Mena, Lorenzo Santolino y Joan Barreda tienen potencial para luchar por el ‘top ten’.

Vía Marca.com

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