Jun 022016
 

"Cuando me enteré del salto de Max a Red Bull fue un shock, pero luego lo pensé mejor y no me lo parece, yo puedo hacer lo mismo y sé cómo" 

Carlos Sainz lo comentó en Montmeló, y se ha puesto manos a la obra con, quizás, sus dos mejores carreras en Fórmula 1, consecutivas, el sexto de Montmeló (con, quizás, la mejor salida que se ha visto esta temporada en F1) y el que iba a ser su primer podio, en Mónaco ni más ni menos. Otro mal 'pit stop' de Toro Rosso, que puede pasar y pasa en las mejores familias. Que se lo digan a Ricciardo.

La salida de Verstappen ha descapotado la temporada del madrileño. Ahora le da el sol, se pone moreno y luce. En realidad le luce el talento, que antes parecía siempre menor que el de Max. Él mismo lo ha dicho. El holandés se ha llevado todo su magnetismo a Red Bull y ahora es a Ricciardo al que no le va el viento de cara, el que aguanta el chaparrón y el que hace podio sin sonreír, que ya es difícil.

Sainz tiene ahora el camino despejado y ha empezado a hablar en pista. Es curioso que sume ya 16 puntos y haya puntuado en cuatro carreras, recordemos, con el único coche que monta un motor de 2015, muy bueno, sí, pero sin evoluciones.

Con menos, con la mitad de hecho, con 8 puntos, subió Kvyat a Red Bull en 2015. Tres novenos y dos décimos. Le vino a visitar el destino con la marcha precipitada de Vettel a Ferrari; también su talento, es obvio, y también el apoyo de ese lobby ruso que gravita en torno a Red Bull y va y viene por la parrilla siempre a su lado, esté en el coche que esté. Pero no había hecho más que Carlos hoy. De hecho, menos.

El madrileño no cuenta ya con ese apoyo. Lo tenía con Cepsa, que se fue, y ahora mantiene a Estrella Galicia, pero está mayoritariamente a cara descubierta en el equipo. Hablan sólo sus resultados y a ellos se agarra: 16 puntos ahora, 18 en toda la pasada temporada.

Con esto, que previsiblemente doblará a lo largo de la temporada, debería valerle, pero la F1 es mucho más complicada que eso y la posible marcha de Daniel Ricciardo sería una puerta abierta de par en par hacia Red Bull. Moverte a otro equipo grande sin patrocinador es imposible, y hasta con él, también: ahí está Checo Pérez, con Telmex y 6 podios en F1, en Force India.

El australiano de la eterna sonrisa quizás se harte, de hecho parece en camino, y quizás cuente con esa oferta de Ferrari para sustituir a Kimi. Las próximas carreras y las trifulcas que se avecinan marcarán la hoja de ruta de todos. Una repetición del movimiento como el de Vettel y Kvyat está sobre la mesa.

Carlos sería la elección lógica, por resultados y por colocación, porque además Red Bull no es equipo comprador (Verstappen al margen), sino formador y exprimidor. Tienen a la estrella mediática, Max, y Carlos jugaría el papel que le tocara en cada carrera, pero con un coche grande (en su primer test en un F1 con Red Bull igualó los tiempos de Vettel) y en un equipo grande. Lo firmaba hoy mismo, y se lo está mereciendo.

Vía Marca.com

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