Abr 232020
 

Historias que merecen ser recordadas y nunca olvidadas

El 21 de abril de 1985, Ayrton Senna logró su primera victoria en la Fórmula 1. Es una de las carreras más recordadas por la lección de pilotaje que ofreció. Fue en el Gran Premio de Portugal, en Estoril. Había hecho la pole, pero diluviaba. No se suspendió la carrera y el brasileño se permitió ganar con más de un minuto de ventaja. Todo con un Lotus Renault. Era el inicio de una nueva era. El mito empezaba a mostrar su talento.

GP Portugal 1985: Consigue su primer éxito en F1 bajo la lluvia de Estoril. Ayrton manejaba un Lotus impulsado por un motor turbo de la casa francesa Renault.

Ese domingo glorioso, 21 de abril, comenzó de manera problemática para Ayrton, como contó a Eduardo Corrêa:

“Era mi segunda prueba con Lotus, la primera pole. Durante el warm-up, cuando todavía no había empezado a llover, el motor explotó. Fue una rotura repentina y violenta que afectó al cambio y a parte de la suspensión. Era necesario rehacer toda la parte posterior del coche en las pocas horas que quedaban para la salida. Salí del coche y, como no tenía tiempo de correr a los boxes y coger el coche de reserva, me subí a un montículo al lado de la pista y me quedé esperando el final de los entrenamientos. Era como si me estuviera viendo de frente: mi fisionomía, mi expectativa, toda la frustración. No era la mejor manera de empezar el domingo”.

Poco después llegó la lluvia, poco a poco, empapando la pista portuguesa, y Ayrton “sin ningún entrenamiento con el Lotus y con los neumáticos Goodyear en la lluvia”. Fue él mismo quien recordó: “Los organizadores nos habían dado diez minutos extra de calentamiento para que nos adaptáramos a la situación. Estaba perdido en aquellas condiciones, pues no sabía cómo iba a comportarse el coche con tanta agua y con los depósitos llenos. Por eso salí de los boxes como si pisara huevos. Lentamente, con miedo a perder el coche en aquella vuelta y no poder tomar la salida”.

Ayrton sacó una vuelta a todos los otros pilotos, excepto a Michele Alboreto, que completó 67 de las 70 vueltas previstas (terminó la prueba en el límite de las dos horas) a más de un minuto del brasileño. Fue una carrera a lo Jim Clark, dominando de principio a fin.

Colocándose en cabeza tras salir con la pole, Ayrton tenía la ventaja de una visibilidad normal, sin la estela de agua que levantan los neumáticos de lluvia. Fue sacando una media de 1,5s por vuelta, y se mantuvo siempre seguro en cabeza, mejorando consecutivamente la vuelta rápida. Sólo una vez, quizá debido a una falta de concentración, cuando lideraba, a más de 15s de su compañero De Angelis, tuvo una ligera salida de pista que, afortunadamente, pudo controlar: “Tuve varios momentos difíciles, pero el mayor fue cuando pasé con las cuatro ruedas por encima de un enorme charco y el coche resbaló hacia fuera de la pista. Afortunadamente, no choqué con nada y pude volver al asfalto”. A pesar de las insistentes peticiones de Gerard Ducarouge, Marco Piccinini (Ferrari) y del propio Ayrton para que se parara la carrera, Luis Salles Grade, director de carrera, un hombre que venía de los rallyes y que estaba acostumbrado a la lluvia, no la detuvo cuando se llevaba el 70% corrido, sino que esperó al límite de las dos horas. Casi hubo un doblete Lotus, pero De Angelis tuvo un reventón. Por primera vez desde Dallas en 1984, no terminó ninguno de los McLaren, y por primera vez en 19 años, un italiano (Alboreto) lideraba un mundial.

Pero la gran estrella del día fue Ayrton Senna. Peter Warr saltaba de alegría en los boxes cuando finalizó la prueba, Ayrton golpeó el volante; por poco se salió de la pista, ya sin el cinturón de seguridad, tal era su emoción por la histórica victoria. Cuando paró el coche, bajó y fue a dar un beso a su padre, que no podía contener su alegría, debajo de la torre de control.

Por suerte, tuve el gran privilegio de poder asistir a este Gran Premio y gozar de dicho espectaculo, aun hoy cierro los ojos y lo recuerdo como algo irrepetible que jamas se borrara de mi mente “Desde entonces la lluvia siempre me refresca la memoria”.

PD: Fúe, es y será siempre todo un orgullo poder decir que en aquella carrera estuvimos presente, que a pesar de acabar de agua hasta en el pensamiento, mereció la pena todo lo que allí se vivio. Aún a día de hoy está grabado en mi memoria como si de ayer mismo se tratara, algo que jamás podré olvidar. El mero hecho de haber vivido y formado parte de una de las carreras más historicas de la Fórmula 1, nada menos que de Ayrton Senna, es todo un privilegio que sabemos valorar.

Rodando en agua sobre el Lotus.

Imagen lateral de su 'paseo'.

En blanco y negro.

En el podio, con Alboreto y Tambay.

Él solo en el podio.

Cruzando la meta.

Ayrton, posando con el Lotus.

Vía Mamenf1,f1eep, Marca.com, YouTube.combillyschumi

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