• sáb. Jun 15th, 2024

Recordamos la leyenda de uno de los pilotos más grandes de la historia de la Fórmula 1 / Homenaje Antena3

El cuentakilómetros de Senna se paró el 1 de mayo de 1994 en la curva de Tamburello del circuito de Ímola. Su mito sigue agrandándose con el paso del tiempo.

10276020_1419551718308197_108128671476876122_n[1]

Aquel 1 de mayo en Ímola / Por Nira Juanco

La he podido ver una y mil veces y, aún así, me sigue estremeciendo cada vez. Esa última vuelta subjetiva de Ayrton Senna a bordo de su Williams me sigue poniendo la piel de gallina, me angustia, me corta la respiración. Sé lo que va a pasar, lo sé desde hace 20 años, pero cada vez que empieza esa séptima vuelta al circuito de Imola el 1 de mayo de 1994 cierro los ojos y deseo cambiar el destino.

Deseo que esa cabeza dentro de ese mítico casco con los colores de la bandera brasileña se mueva. Que alce su dedo pulgar en señal de que está bien. Que salga por su propio pie del coche. Pero la secuencia es otra bien distinta y está grabada a fuego en nuestras cabezas. Nada se mueve dentro de ese coche destrozado. Los médicos intentando sacarle, su cuerpo tirado inmóvil en el suelo, el helicóptero despegando con él… Con lo que quedaba de él, porque Ayrton Senna se había ido y con él se fue un pedazo de cada uno de los amantes de la F1.

Porque Ayrton era diferente, único, especial. Iba más allá de los límites porque él creía que Dios le protegía. Su fuerte creencia religiosa le dio ese don para ir más allá que los demás. Lo que no entiendo entonces es por qué Dios decidió llevárselo. Por qué decidió privarnos de ese talento. Por qué no nos dejó ver de todo lo que era capaz.

Esa mañana del 1 de mayo de 1994, dentro de su monoplaza, su mirada transmitía angustia. Los que mejor le conocían dicen que nunca le habían visto tan tenso como aquel fin de semana. El viernes había visto como su compatriota Rubens Barrichello sufría un terrible accidente durante los libres que le mandaba al hospital. El sábado otro trágico accidente terminaba con la vida del joven rookie Ratzenberger. Senna no pudo con la presión y rompió a llorar sobre los hombros de su amigo Sid Watkins, médico de la FIA. Cuenta el inglés que ese día le dijo: "Eres tricampeón, eres el más rápido del mundo. Te gusta pescar. ¿Por qué no nos retiramos y nos vamos a pescar?" A lo que el brasileño respondió: "Sid, no puedo dejarlo".

Así que ahí estaba Ayrton ese domingo 1 de mayo, dentro de su coche, con la mirada perdida, como la de alguien que sabe lo que le depara el destino. Senna solía leer la Biblia antes de cada carrera y esa mañana, cuenta su madre, que leyó un pasaje en el que decía que Dios le iba a dar el mayor de los regalos que era ÉL MISMO.

El accidente en la misma salida entre JJ Letho y Pedro Lamy era el prólogo de lo que 7 vueltas después pasaría. El mundo entero presenció cómo Ayrton perdía el control de su coche y aún 20 años después las causas de su accidente no están claras. Lo que sí está claro es que Dios quería llevárselo con él. No tenía ni un hueso roto, ni un hematoma. Sólo un mortal golpe en la cabeza con la barra de la dirección que de haber sido 5 centímetros arriba, 5 centímetros abajo, le hubiese dejado ileso.

En el interior de su destrozado coche, los comisarios encontraron la bandera de Austria con la que Senna pretendía homenajear a Ratzenberger por su muerte al cruzar la línea de meta. Pero no pudo ondearla. El destino no quiso. En cambio millones de banderas brasileñas a lo largo y ancho de todo el mundo ondearon en los días siguientes por el astro brasileño.

Y 20 años después siguen ondeando. Su recuerdo sigue tan vivo como ese 1 de mayo de 1994. Nadie, ni los que no le conocimos personalmente, le hemos olvidado. Nadie. Ni los que tuvieron sus más y sus menos con él. Nadie. Porque las leyendas no mueren.

Rosa María Mateo contó en los informativos de Antena 3 el accidente

El piloto que hablaba con Dios / Por Luis Francisco Castillo

Nacido en Sao Paulo en 1960, Ayrton Senna comenzó en karts gracias a la situación económica de su familia. Pocos recuerdan que al principio de su carrera se hacía llamar Ayrton da Silva, utilizando primero el apellido de su padre.

Nunca se proclamó campeón del mundo de karts, aunque fue subcampeón en 1980. Dio el paso a la Fórmula Ford británica, donde logró el título en la primera temporada. Corrió en Fórmula Ford 2000, donde también salió campeón, y en Fórmula 3000, en la que se hizo con el triunfo tras la carrera de Macao.

Cumplió su sueño de pilotar en F1 en 1984 con el equipo Toleman. Su primera carrera tuvo lugar en Brasil, donde abandonó por un problema en el turbo. Su actuación más recordada ese año fue en Montecarlo, donde acabó segundo tras Alain Prost en una carrera que acabó antes de tiempo por la lluvia.

Ayrton finalizó noveno la temporada, un hito teniendo en cuenta las carencias del Toleman. Su actuación le condujo a Lotus, donde permaneció tres temporadas. En su segunda carrera con el equipo ganó su primer gran premio bajo la lluvia de Estoril. Ese año también ganó en Bélgica y logró siete poles; en las dos temporadas siguientes firmó dos triunfos por año.

Ron Dennis confirmó en 1988 su fichaje por McLaren, el equipo con el que todos recordamos al paulista y donde coincidió con Prost, por entonces bicampeón del mundo. Ayrton ganó su primer Mundial ese mismo año adjudicándose ocho victorias por siete de Prost en un total de 16 pruebas.

Ese año nacería en la escudería británica una de las mayores rivalidades deportivas que se recuerdan. En 1989 ambos lucharon hasta el final por el título y chocaron en Suzuka. Prost abandonó y Senna volvió a pista ayudado por los comisarios tras saltarse la chicane Casio. Ayrton ganó la carrera, pero fue descalificado por la FIA y Alain se hizo con el tricampeonato.

Prost ficharía por Ferrari la temporada siguiente; su marcha supuso la época dorada del paulista, que ganó dos títulos consecutivos, el primero tras otro incidente en Japón con su excompañero; ambos peleaban por el título y esta vez fue Senna quien le sacó de pista en la primera curva. Su rival por el tricampeonato en 1991 fue Nigel Mansell.

Sería su último entorchado. Tras dos años de dominio de Williams, que ganó sendos campeonatos con Mansell y Prost, Senna terminaría fichando en 1994 por la escudería franco-británica tras la retirada del cuádruple campeón francés.

Frank Williams esperaba continuar con Senna el gran trabajo de los últimos años. En las dos primeras pruebas se adjudicó sendas poles, pero abandonó en carrera imponiéndose el que sería su sucesor, Michael Schumacher.

La tercera prueba del Mundial cambiaría la F1 para siempre. Senna dudó hasta el final sobre su participación en aquel GP de San Marino, sobre todo tras el accidente de Barrichello el viernes y la muerte súbita de Ratzenberger en clasificación.

Senna salió desde la pole y lideró la prueba hasta la vuelta siete; llegó a la curva de Tamburello a más de 300 km/h y perdió el control del monoplaza. Las causas del accidente nunca fueron esclarecidas. Según datos oficiales, Senna no falleció de inmediato, sino cuatro horas más tarde en el hospital.

El piloto que decía que hablaba con Dios en Eau Rouge murió aquel 1 de mayo de 1994 con millones de personas pegadas al televisor. 41 victorias, 65 poles, 80 podios y tres títulos después, Senna dejaba huérfana a la F1. Desde entonces no ha muerto ningún otro piloto en el ‘Gran Circo’.

Mucho más que tres Campeonatos

3 Campeonatos del mundo (88, 90 y 91) – 41 Victorias – 80 Podios – 19 Vueltas rápidas en carrera – 65 Poles – 161 Grandes Premios – 614 Puntos totales conseguidos.

ayrtonsenna7[1]

Senna contra Prost / Por Jacobo Vega

Ayrton Senna llegó a McLaren en 1988 para unirse a Alain Prost, el piloto que había ganado dos Mundiales seguidos en el equipo y que partía como el máximo favorito para volver a hacerlo. El francés era el rey de la F1 y su joven nuevo compañero era la gran sensación del circo, el piloto llamado a retirar a todos los campeones de la parrilla.

McLaren tenía un coche dominante en ese año y entre Senna y Prost ganaron 15 de las 16 carreras del campeonato. En aquella temporada, sólo contaban los mejores 11 resultados y pese a que el de Saint-Chamond sumó más puntos que su nuevo compañero, Senna se llevó el mundial gracias a aquel sistema de puntuación.

Pese a todo, la temporada transcurrió bastante tranquila. Prost y Senna mantuvieron siempre una buena relación y una sana rivalidad, pese al carácter tan competitivo de ambos. Pero todo estuvo a punto de estallar en la carrera de Estoril. Era la primera vuelta, Ayrton estaba en cabeza y Prost, que iba más rápido, trató de adelantarle al pasar por meta. El brasileño no dudo en encerrar a su compañero de equipo contra el muro en una maniobra bastante peligrosa. Prost logró adelantarle y ganar esa carrera.

“La maniobra de Estoril fue muy peligrosa y claro que me cabreé por ello”, confesó Alain Prost al periodista inglés Nigel Roebuck, autor de la, seguramente, más importante biografía del piloto francés: “Me fui prácticamente contra el muro y pensé que nos íbamos a tocar y sufrir un accidente grave. No me gustó nada y se lo dije pero, en cierto sentido, no puedo culparle por hacerlo, siempre se salía con la suya en estos casos. ¿Cuántas veces en su carrera le sancionaron por este tipo de cosas? Nunca. Aparte de esto, el primer año no fue tan malo. No tuvimos grandes problemas y de hecho, se disculpó por lo ocurrido en Estoril”. Ahí se dio cuenta de cómo se las gastaba el paulista y ese fue el prólogo de lo que se iba a vivir el año siguiente.

Porque en 1989 sí que estalló la guerra total entre Prost y Senna, la famosa rivalidad que todo el mundo conoce, casi desde la primera carrera del año. En Jacarepagua, Ayrton consiguió la pole y se encaminaba hacia la primera carrera del año. En la salida, la política de no ceder nunca del brasileño le iba a salir cara: en un duelo a tres bandas con el Ferrari de Berger y el Williams de Patrese, el toque fue inevitable. Berger tuvo que abandonar y Senna se vio obligado a meterse en boxes con el morro dañado.

Esto cerró cualquier posibilidad de que el piloto de McLaren pudiese luchar por la victoria, pero le trajo una idea a la cabeza. Sabía que McLaren seguía teniendo el mejor coche e intuía que iba a tener más duelos de este tipo con su compañero de equipo así que para la siguiente carrera que se disputaría en Ímola le propuso un pacto a Prost: el primero que llegue a la curva de Tossa en la primera vuelta tendría pista libre para ganar la carrera algo que Prost aceptó, como buen caballero. Senna, desde la pole, se puso en cabeza al ponerse el semáforo en verde y, en teoría, su compañero no debería de disputarle la carrera.

Pero el destino quiso que Gerhard Berger sufriera un accidente y se tuviera que dar la salida de nuevo. Una prueba de fuego para el recién estrenado pacto. Esta vez Prost le ganó la partida a Senna, pero el paulista recuperó la posición, algo que según el acuerdo que él mismo propuso no se podía hacer. Senna ganó la carrera y provocó el comienzo de la famosa guerra en el seno del equipo. Ambos sabían que si querían ganar el Mundial iban a tener que luchar a cara de perro con su compañero y que, prácticamente, ya todo valía.

Un momento histórico y polémico. Prost sacó de la pista a Senna y ganó el Mundial

La venganza de Senna. En el mismo trazado, Suzuka, el brasileño sacó de carrera al francés

El molde de la nueva generación / por Jorge Bautista

En todo deporte hay estrellas. Hay grandes hombres y mujeres que son auténticos maestros de aquella disciplina que practican y cuyos méritos tanto individuales como colectivos se cuentan por decenas. Dentro de ese grupo de estrellas hay pocos, muy pocos, que trascienden más allá de dicho deporte para ser ya no sólo astros en su materia sino que van más lejos para ser iconos de la sociedad. Para ser algo más que deportistas. Para ser mitos en vida y leyendas tras ella. Una de esas personas es Ayrton Senna.

Y no es para menos, porque el brasileño no sólo conquistó tres Mundiales sino que dejó claras muestras de su calidad con un volante. Porque no hay demasiados en la historia capaces de conducir un monoplaza con la caja de cambios dañada. Porque Senna no sólo lo hizo, sino que ganó su primer Gran Premio de Brasil así, con un coche inconducible para cualquier otro. Pero no para él, no para un hombre que dejó en la retina de todo aficionado a la F1 cada una de las ocho vueltas que restaban para que lograse cruzar la bandera a cuadros y coronarse por primera vez como campeón en la prueba de su país.

Con actuaciones como esa es por lo que se ganó el cariño de McLaren, su equipo, con Ron Dennis a la cabeza. Es por lo que se convirtió en el ídolo de todo un país, Brasil, y de muchos pilotos de la actualidad. Massa, brasileño como Senna, es uno de ellos. Felipe reconoce que ese día, el 1 de mayo de 1994, fue muy duro para todos sus compatriotas. Hamilton, por su parte, admite que aún hoy todavía se aprende cosas del pilotaje del tricampeón paulista. Y Alonso también tiene palabras para Ayrton.

Porque para Fernando era algo más que un piloto. Para Fernando, al igual que para otros muchos, era un ídolo. Un ídolo que según dijo copaba con imágenes sus libros y con posters su habitación. Triste fue para él el 1 de mayo de ese año, cuando Senna se fue, cuando el piloto que pintaba de McLaren su kart cuando el de Sao Paulo vestía los colores de la escudería británica, se subió por última vez al Williams.

Su muerte no fue en vano. Porque con su muerte llegaron cambios en la seguridad para que desde ese día no hubiera que lamentar ningún otro fallecimiento en un circuito. Más seguridad para los pilotos, más escapatorias en las pistas, cambios en algunos circuitos antiguos y desfasados que hacen pensar qué hubiera pasado si se hubieran escuchado las palabras de Ayrton antes de su muerte, cuando ya dijo que la seguridad de algunas pistas estaba en entredicho. Ése es el legado que deja Senna, un piloto que fue, es y será leyenda.

senna_boxes[1]

"Lo importante es ganar. Todo. Siempre"

Competitivo, osado y devoto. Esas tres palabras sirven para hacer un primer acercamiento a Ayrton Senna. Ese aura espiritual que le otorgaba su profunda fe en Dios pareció protegerle durante muchos años, aunque él ya sabía que su final iba a estar sobre el asfalto: “Ese día llegará, no sé si será hoy o dentro de 50 años, pero estoy seguro de que llegará”.

“Tengo miedo a la muerte y al dolor, pero convivo con eso. El miedo me fascina”

Pese al miedo, el gen competitivo obligaba a Senna a ir un poco más rápido que los demás. Los otros veían en él a un temerario. Para él era simplemente ir reduciendo el margen de mejora en cada curva: "A 273 km/h te sales en una curva, pero a 271 km/h te pasa el segundo".

"No sé conducir de otra forma que no sea arriesgada. Cuando tengo que sobrepasar, sobrepaso. Cada piloto tiene un límite. El mío es un poco arriba del de los otros"

Contrario a frases hechas u convencionalismos, Senna era sincero sobre lo que otros llaman espíritu olímpico: “Lo importante es ganar, esa historia de que lo importante es competir es demagogia”.

"El segundo es el primero de los perdedores"

Desde la cumbre de su carrera, el brasileño siempre tuvo claro que la muerte era una posibilidad, una consecuencia del error de una vida pilotada al límite: "Si tengo un accidente, prefiero morir, soy una persona demasiado activa para pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas."

"Los cobardes mueren varias veces antes de expirar, el valiente solo una vez prueba la muerte"

Lo que otros dijeron de él

"Lamentablemente su muerte era predecible, ya que como se suele decir, él iba más rápido que los autos que conducía"

Alain Prost

"A él poco le importaba si el asfalto estaba mojado; lo suyo era volar y violar en un segundo todas las leyes de la física"

Juan Manuel Fangio

"Cuando veías el casco amarillo en tus espejos, sabías a qué atenerte"

Gerhard Berger

"Era una persona completamente dedicada, centrada (…) Sabía que no era invencible. Conocía sus límites, el peligro y aceptó el riesgo"

Ron Dennis

Senna fue siempre un rebelde contra los poderosos. En este caso, lucha por la seguridad de los pilotos / 'Senna', 2010

Ayrton Senna: "Correr, competir, lo llevo en la sangre, es parte de mí, es parte de mi vida"

senna[1]

¡Hasta siempre Senna!

Vía Antena3f1.com

Advertisement
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *