Carreras

 

Las mejores carreras de Magic Senna

 

GP Mónaco 1984: Bajo la lluvia, y a bordo del modesto Toleman Hart realizó una gran actuación. Superó a pilotos que conducían monoplazas muy superiores al suyo. Pudo haber sido su primer logro en F1, pero llegó segundo tras suspenderse la competición en el momento en que Senna iba por el McLaren de Alain Prost.

El equipo se renueva en 1984, ya estaba listo el nuevo modelo el Toleman TG184-Hart, posiblemente el mejor modelo Toleman.Se ficha al venezolano Johnny Cecotto , y al brasileño Ayrton Senna figura emergente y campeón de la F3 británica.comienza la temporada con el Toleman TG183B del año anterior, que califica en la mitad inferior de la parrilla, pero con el cual Senna se las apaña para marcar dos puntos por sendos 6º en Sudáfrica (su segunada carrera) y Bélgica. La siguiente carrera en San Marino fue el único gran premio en el cual Senna no consiguió entrar en la parrilla. Para la siguiente carrera ya estaba listo el nuevo modelo el Toleman TG184-Hart.

Tras un doble abandono en Francia, en la siguiente carrera en Mónaco, Senna dará la primera de sus espectaculares lecciones de conducción en mojado. Saliendo desde la posición 13, consigue ser 10º en el primer paso por meta, y comienza una espectacular remontada, 9º en la 2, 8º en la 3, 7º en la 7, 6º en la 9, 5º en la 12, 4º en la 14, 3º en la 16, 2º en la 19. A pesar de estar a 20" del líder Alain Prost se lanza en su persecución arrebatándole 1" por vuelta, sin embargo la dirección de la carrera decide suspenderla en la vuelta 31 por las malas condiciones y la pésima visibilidad, Senna acaba 2º a 7" de Prost.

Sin embargo a pesar de ser su mejor resultado y el mejor de Toleman, el brasileño se siente frustado, tanto él como su equipo estaban seguros que la carrera era suya. Desgraciadamente no se volvió a presentar una oportunidad así, aunque de nuevo Senna mostró su talento consiguiendo dos 3º en Inglaterra y Portugal (salió 3º de la parrilla, la mejor posición de Toleman).

Su compañero Cecotto sufrió un fuerte accidente en Inglaterra, en el cual se rompió ambas piernas, acabando así su carrera en la F1. No fue sustituido hasta la carrera de Italia, en la que ocupó su puesto el sueco Stefan Johansson, que ya había corrido con Shadow, Spirit y Tyrrell, en la que se clasificó en 4ª posición. Curiosamente en esta carrera tampoco corrió Senna, castigado por su equipo al enterarse que ya había firmado con Lotus para la siguiente temporada

 

 

GP Portugal 1985: Consigue su primer éxito en F1 bajo la lluvia de Estoril. Ayrton manejaba un Lotus impulsado por un motor turbo de la casa francesa Renault.

Ese domingo glorioso, 21 de abril, comenzó de manera problemática para Ayrton, como contó a Eduardo Corrêa:

     “Era mi segunda prueba con Lotus, la primera pole. Durante el warm-up, cuando todavía no había empezado a llover, el motor explotó. Fue una rotura repentina y violenta que afectó al cambio y a parte de la suspensión. Era necesario rehacer toda la parte posterior del coche en las pocas horas que quedaban para la salida. Salí del coche y, como no tenía tiempo de correr a los boxes y coger el coche de reserva, me subí a un montículo al lado de la pista y me quedé esperando el final de los entrenamientos. Era como si me estuviera viendo de frente: mi fisionomía, mi expectativa, toda la frustración. No era la mejor manera de empezar el domingo”.

     Poco después llegó la lluvia, poco a poco, empapando la pista portuguesa, y Ayrton “sin ningún entrenamiento con el Lotus y con los neumáticos Goodyear en la lluvia”. Fue él mismo quien recordó: “Los organizadores nos habían dado diez minutos extra de calentamiento para que nos adaptáramos a la situación. Estaba perdido en aquellas condiciones, pues no sabía cómo iba a comportarse el coche con tanta agua y con los depósitos llenos. Por eso salí de los boxes como si pisara huevos. Lentamente, con miedo a perder el coche en aquella vuelta y no poder tomar la salida”.

     Ayrton sacó una vuelta a todos los otros pilotos, excepto a Michele Alboreto, que completó 67 de las 70 vueltas previstas (terminó la prueba en el límite de las dos horas) a más de un minuto del brasileño. Fue una carrera a lo Jim Clark, dominando de principio a fin.

     Colocándose en cabeza tras salir con la pole, Ayrton tenía la ventaja de una visibilidad normal, sin la estela de agua que levantan los neumáticos de lluvia. Fue sacando una media de 1,5s por vuelta, y se mantuvo siempre seguro en cabeza, mejorando consecutivamente la vuelta rápida. Sólo una vez, quizá debido a una falta de concentración, cuando lideraba, a más de 15s de su compañero De Angelis, tuvo una ligera salida de pista que, afortunadamente, pudo controlar: “Tuve varios momentos difíciles, pero el mayor fue cuando pasé con las cuatro ruedas por encima de un enorme charco y el coche resbaló hacia fuera de la pista. Afortunadamente, no choqué con nada y pude volver al asfalto”. A pesar de las insistentes peticiones de Gerard Ducarouge, Marco Piccinini (Ferrari) y del propio Ayrton para que se parara la carrera, Luis Salles Grade, director de carrera, un hombre que venía de los rallyes y que estaba acostumbrado a la lluvia, no la detuvo cuando se llevaba el 70% corrido, sino que esperó al límite de las dos horas. Casi hubo un doblete Lotus, pero De Angelis tuvo un reventón. Por primera vez desde Dallas en 1984, no terminó ninguno de los McLaren, y por primera vez en 19 años, un italiano (Alboreto) lideraba un mundial.

Pero la gran estrella del día fue Ayrton Senna. Peter Warr saltaba de alegría en los boxes cuando finalizó la prueba, Ayrton golpeó el volante; por poco se salió de la pista, ya sin el cinturón de seguridad, tal era su emoción por la histórica victoria. Cuando paró el coche, bajó y fue a dar un beso a su padre, que no podía contener su alegría, debajo de la torre de control. 

Por suerte, tuve el gran privilegio de poder asistir a este Gran Premio y gozar de dicho espectaculo, aun hoy cierro los ojos y lo recuerdo como algo irrepetible que jamas se borrara de mi mente "Desde entonces la lluvia siempre me refresca la memoria".

 

 

GP Japón 1988: Saliendo desde la pole se le cala el motor, cuando consigue arrancarlo ya es 10º, realiza una gran remontada. Gana la carrera y el título de ese año, a bordo de un McLaren-Honda.

El semáforo verde se encendió, sería el principio del fin: Prost aún iba primero en el campeonato, con un total de 90 puntos contra los 79 de Senna, pero ese año sólo contaban 11 de los 16 resultados, como sucedió desde 1982 hasta 1989. El francés (con seis victorias y seis segundos lugares) sólo tenía, en realidad, 84 puntos válidos, y sólo podía conseguir un total de 6 puntos más si ganaba allí y en Australia. Ayrton estaba en una posición ventajosa: había completado 11 resultados en España, pero tenía un sexto y un cuarto lugares para descartar. Por eso, una victoria en Suzuka decidiría el título a su favor. Iba a ser una salida decisiva, pues los dos pilotos McLaren necesitaban la victoria. Ayrton tenía otra ventaja: 15 minutos antes de la salida cayó una ligera lluvia que convirtió en resbaladiza la pista.

     El coche arrancó sincronizadamente con el dedo de Roland Bruynseraede, el juez oficial belga de la Fórmula 1, pero de repente el motor se paró y, con él, posiblemente todas las hipótesis de Ayrton de ser campeón. Mientras Piquet y todos los demás esquivaban el McLaren de Senna, él mantuvo el pie en el embrague para que el coche se deslizara. Por fortuna, la parrilla de Suzuka está en descenso. Ayrton intentó que el motor cobrara vida. Pero no fue así.

 Pero Senna no era una persona común. insistió y consiguió que el motor Honda se pusiera a trabajar en el segundo acelerón que le dio. Salió de la parrilla el 14º, ya con la mitad de los participantes camino de la primera curva detrás de un Prost que ya se creía receptor del título, o, por  lo menos, que la decisión se aplazaba hasta Adelaida. Sin embargo, nuestro héroe se lanzó a la lucha. Al final de la primera vuelta, era 8º, 9,05s detrás de Prost, pero con pilotos muy buenos entre los dos. En la segunda vuelta, adelantó a Patrese y a Nannini, y a Boutsen en la vuelta siguiente. En la 4ª vuelta ya había adelantado a Alboreto y era cuarto, pero la ventaja de Prost aumentaba, a pesar de estar bajo la presión de Capelli. El March del italiano tenía sólo 40 litros de gasolina para quedar bien delante de su patrocinador japonés (Leyton House), y llegó incluso a adelantar a Prost en la recta. En la vuelta 19ª, Senna adelantó a Berger, poco antes de que Capelli tuviera que detenerse. Ahora sólo quedaba Prost, cerca de 6s por delante de él.

 “Hice un esfuerzo especial para acercarme a Alain cuando adelantásemos a los retrasados, pues esa sería la ocasión de arrebatarle el mando”, contó Ayrton el mismo día. Ese momento llegó en la vuelta 27ª, y no dejó escapar la oportunidad: Prost se aproximo al Rial de Andrea de Cesaris, y Ayrton aprovechó el hueco entre los dos en el descenso hacia los boxes y los adelantó a ambos por dentro, junto al muro de boxes, sin dejar posibilidad de réplica al francés. Faltaban 23 vueltas para el título. Prost capitulaba y, a medida que se aproximaba el final de la prueba, Ayrton entraba en otra onda, en su tercera gran experiencia extrasensorial del año.

Durante las dos últimas vueltas, su expresión dentro del casco era de efusiva alegría. Las imágenes de la TV mostraban no sólo una euforia incontenible, sino también una mirada distinta. “Vi a Dios, Él fue quien me guió -recordó entonces-. Tuve señales que me indicaron Sus deseos y Su poder. Por encima de todo, Su poder para controlar lo que fuera, todo. Algunas personas nunca vivirán la experiencia que yo viví, y no creerán lo que digo, pero yo me limito a relatar la experiencia que viví, como un hecho. Rezaba, agradeciendo a Dios que iba a ser Campeón Mundial. Cuando, concentrado al máximo, abordaba una curva de 180 grados, vi su imagen, grande, allí, suspendida, elevándose hacia el cielo. Todo al mismo tiempo en que me concentraba, conduciendo el coche. Este contacto con Dios fue una experiencia maravillosa”.

     En esa última vuelta, los mecánicos de McLaren no podía creer lo que oían a través de los auriculares y que venía del coche número 12… Eran rugidos, llantos, toda la alegría que salía al exterior.

     Al cruzar la línea de meta, Ayrton no pudo contenerse y golpeó el casco, el volante, el aire que respiraba, todo, con una euforia semejante a la de Estoril, en abril de 1985, cuando obtuvo su primera victoria.

     “Ésta es una carrera que pasará a la historia”, dijo.

     Fue la octava victoria del año de Senna, que batía el récord de Prost (1984) y de Clark (1963).

 

 

GP Japón 1989: En su lucha por el bicampeonato con Alain Prost, ambos colisionan en la chican Casio de Suzuka. Prost abandona y Senna regresa y gana la carrera. Fue descalificado y Prost se llevó el titulo.

Ayrton Senna sabía, al llegar a Suzuka, que tenía que ganar en aquella pista que tan buenos recuerdos le traía del año anterior. Y sabía que podría conseguirlo.

 Lo que ocurrió en Japón fue una de las mayores vergüenzas del automovilismo internacional. Primero, por la actitud antideportiva de un bicampeón mundial, en la pista y fuera de ella. Después, por la postura poco imparcial del presidente de la FISA. Por último, por la manera en que la Autoridad Deportiva Internacional (FISA) se comportó, permitiendo que sus dirigentes actuaran como lo hicieron.

 Conquistando una nueva pole, Senna pasó el warm-up adecuando el coche para la carrera, mientras Prost probaba un mejor ángulo en los alerones para aumentar la velocidad en las rectas. Apostaba con arrancar mejor que Senna, y quería dificultarle un adelantamiento en las rectas. En el briefing, Roland Bruynseraede informó a todos los pilotos que la luz verde sería encendida después de la roja a causa de la pendiente de la salida. Senna volvió a retrasarse en la arrancada y tuvo que limitarse a perseguir al francés, que realizaba su mejor carrera del año y una de las mejores de todos los tiempos. Él sabía que podía ganar, y ya veía el tricampeonato en sus manos. Vuelta tras vuelta, los dos McLaren rodaron a un ritmo jamás soñado por el resto. Fue una carrera diferente.

En las primeras cinco vueltas, Prost estaba en cabeza, 3,8s por delante de Senna, que intentaba responder. Pero el francés llevaba un ritmo diabólico, y aumentó la diferencia a 5s. En la vuelta 21ª entró en el box. Demostrando una total imparcialidad, McLaren realizó el cambio de los cuatro neumáticos en tan sólo 7,8s, mientras que dos vueltas después tardó 9,6s con Senna, que regresó a la pista con ganas de reducir la desventaja. Era el ataque final. La diferencia fue reduciéndose de 4,6s a 3,7s, y de 2,8s a 2s y a 1,8s en diez vueltas. Tuvieron que adelantar a varios pilotos: Brundle perturbó un poco a Prost, Piquet resistió una vuelta entera antes de dejar pasar a Senna, que inició una serie de vueltas rápidas superando sucesivamente el récord y acercándose a Prost.

 Los 160.000 japoneses locos por Senna se levantaron para animar a su ídolo. Con menor apoyo aerodinámico, Prost se escapaba en las rectas, mientras Senna, con más alerón, se le aproximaba en las curvas antes de la chicane. La estrategia de Prost estaba dando resultado. Incluso porque “inexplicablemente mi coche estaba claramente menos acelerado que el de él”, apuntó Senna dos días después, en Toquio, en un taxi a Kuni Akai. “Fue más una lucha táctica que técnica. Fue una carrera muy rápida. Yo pensaba todo el rato en la victoria, y forcé y forcé el ritmo, pero sin dañar las gomas”.

 En la vuelta 47ª, la diferencia entre los dos era de sólo 0,5s. En la larga curva a la izquierda antes de la recta que lleva a la chicane, la distancia se mantenía igual. Pero, esta vez, a tan sólo seis vueltas del final, Ayrton decidió que era entonces o nunca, y retrasó al máximo la frenada. Prost estaba en el lado izquierdo de la pista, la mejor trayectoria para abordar la primera parte de la chicane a la derecha. Senna, en el lado derecho, pisando la línea blanca continua de entrada a boxes estúpidamente pintada en ese punto, aceleró, con la chicane allí mismo y con Prost a la izquierda empezando a trazar su trayectoria a la derecha. Ayrton empezó entonces a frenar, en el límite, en el límite de Prost, que ya se había acercado a la derecha y que, de repente, de forma diferente a lo que era habitual (como quedó bien registrado en las imágenes de la cámara de TV de su coche y en las del helicóptero que sobrevolaba la pista), dio un volantazo hacia la derecha. El McLaren de Senna pisó la grava del lado derecho; logró escapar pero los dos coches se encontraron en el mismo y único trozo de asfalto que Prost había dejado libre. Tal como había prometido ese día. Él, que “no iba a dejarse intimidar por Ayrton, y que tenía la certeza de que si Ayrton no salía en cabeza, las cosas acabarían así”.

 “No tenía nada que perder. Sólo necesitaba asegurarse que yo no continuaría la prueba. No podía creer lo que me había hecho. Los coches quedaron en un lugar peligroso, en mitad de la chicane”, recordó Senna. Prost salió tranquilamente de su coche, sintiéndose campeón, no sin olvidar dejar una marcha puesta. ¿Lo hizo para dificultar la retirada de su coche y provocar así la finalización de la prueba? Todas las conjeturas son admisibles. Un enjambre de comisarios de pista con mono naranja y casco blanco cayó sobre los dos coches. Ayrton, todavía con ganas de conquistar ese título, hizo gestos frenéticos para que los japoneses lo empujaran. Lo consiguieron, pero hacia la escapatoria. Con la ayuda de media docena de comisarios naranjas, el motor Honda V12, obediente, se puso en marcha. Prost echó un vistazo de reojo, sin creérselo, con una sonrisa que se quedó helada en su rostro. Senna esquivó los dos montones de neumáticos, miró hacia la derecha, vio que no venía nadie y volvió seguro a la pista, con el V12 roncando libre de las ruedas del francés. El morro había tocado las ruedas del otro McLaren y los alerones delanteros habían volado. En la vuelta siguiente, entró en el box, cambió el morro y volvió a la pista, 4,6s por detrás del Benetton/Ford de Alessandro Nannini, que llevaba más de un minuto de desventaja antes del choque.

Mientras tanto, Prost subió directamente a la torre de control para hablar con su amigo Balestre. ¡Vaya par! Estuvieron confabulando unos minutos. No necesitaban más. Se entendían bien. En ese momento, los problemas pasaron a tener otra dimensión en la torre de control, con Senna a punto de ganar la carrera y mantener sus expectativas al título. Ayrton, efectivamente, había cometido una falta, dependiendo de la forma como se interpretase el reglamento deportivo.
La descalificación fue el deseo y diagnóstico del Profesor Prost, transformado de inmediato en veredicto por el presidente Balestre, incluso antes de la reunión del Colegio de Comisarios Deportivos.
Después de cruzar la línea de meta, Ayrton fue llevado a la sala de los Comisarios Deportivos. Cuando llegó, vio a Prost y a Balestre, “que no debían estar allí”, como muy bien dijo. “Cuando yo llegué ya estaba todo decidido. Ellos querían descalificarme con cualquier motivo que encontrasen. No les interesaba el reglamento ni ninguna otra cosa; sólo necesitaban una disculpa para lo que estaban haciendo. Ésta era la cara política de la Fórmula 1 en ese momento y, especialmente, de la FISA.”

No lo dejaron subir al podio. Estaba descalificado. Regresó al motorhome de McLaren. Allí encontró a Alain Prost, que le habló (fue la primera vez que se hablaban desde Mónaco) para decirle “cómo sentía que todo hubiera terminado así”.

“Sólo le dije que desapareciera de mi vista, de tal forma que Ron (Dennis) comprendió que la cosa se iba a poner fea y se llevó fuera al francés”.

 

 

GP Japón 1990: Tras el inicio de la carrera Ayrton choca con Prost que pilota para Ferrari, en la primera variante. Ambos abandonan y Senna vuelve a quedarse con el titulo.

Japón encontraba otra vez a estos dos pilotos peleando por el campeonato, como en 1988 y 1989; en aquella oportunidad del año inmediatamente anterior, con polémica definición…

Mientras crecía la expectativa del público mundial, en pruebas de clasificación el brasileño hacía la pole position, ocupando la primera fila de la grilla de partida junto con el francés defensor de la corona. En carrera, la largada le fue favorable a Alain quien – aprovechando la inclinación de la recta y el hecho de haber partido del lado de la cuerda – se apoderó de la primera posición. Ayrton enseguida buscó recuperar el lugar arrebatado y en el intento se llevó por delante la Ferrari puntera, pegando en su alerón trasero y terminando con ella en la cama de leca. Tras el incidente, y a diferencia de lo acontecido en Suzuka el año anterior, Senna se coronaba campeón.


 

GP Brasil 1991: Senna ganaba con comodidad, pero su McLaren se ve afectado por un problema en la caja de velocidades. Esto motiva a que Senna realice un enorme esfuerzo físico para meter los cambios. Gana la carrera, pero bajando de su monoplaza muy exhausto.

“En S. Paulo conseguí una nueva pole. Luché contra Nigel Y Ricardo en carrera hasta que Nigel abandonó. Era más rápido que yo, pero tuvo problemas con el cambio. Terminé la carrera sólo con una marcha, pero finalmente gané en Brasil.”

     El jueves antes de la prueba, Senna celebró su 31º cumpleaños en el box de Interlagos. En una mesa improvisada, un enorme pastel. Estaban reunidos la prensa y el equipo McLaren para celebrarlo, sin acordarse de lo que siempre les había dicho Mauricio Gugelmin: Ayrton es peligroso cerca de la comida. Cortó un pedazo de pastel, miró a su alrededor, hizo ademán de ofrecerlo a los mecánicos y, de repente, estampó el pastel en la cara de su amigo Jo Ramírez, director deportivo de McLaren. Hubo risas generales. Éste era un fin de semana especial y para él la victoria delante de su público fue muy emotiva. Era su octavo Gran Premio de Brasil y por primera vez conseguía ganarlo. Y de una forma muy sufrida.

 

 

GP Mónaco 1992: Corría en la primera posición, perseguido por Nigel Mansell que pilotaba un Williams-Renault FW14b. El brasileño soporta todos los ataques del británico por varias vueltas y se lleva la carrera.

Difícilmente habrá una temporada como la de 1992, donde la combinación Mansell-Williams literalmente apabulló a la oposición en todo sentido, monopolizando victorias (9), pole positions (14) y vueltas rápidas (8). Sin embargo, tan contundentes números no evitaron tres entregas triunfales de carácter épico por parte de Ayrton Senna da Silva al comando de un McLaren-Honda. Una de esas entregas sería en el trazado de Monte Carlo

En carrera, los ojos estarían puestos hasta el último giro en la lucha de Senna y Mansell a través del entramado circuito. Una lucha que se gestaba en la largada, cuando el hombre de McLaren postergaba a Patrese en Sainte-Dévote para pasar a escoltar al británico. De ahí en más, la escena se repetiría hasta el cansancio, con un Mansell en el liderazgo, y la presión de Senna en la segunda colocación…

Pero el piloto de Williams sufriría en el último cuarto de la competencia la crisis de uno de sus neumáticos, quien por culpa del roce constante con las pinzas de frenos clamaba a gritos ser reemplazado para no terminar hecho pedazos. Mansell ingresó a boxes en el giro 70 y fue ahí cuando Senna pasó a encabezar el GP, a 8 vueltas de la bandera a cuadros. Pese a que Ayrton no visitó los pits y la degradación paulatina del caucho le hacía perder adherencia, no perdió la compostura, convirtiendo en inertes los embates finales de Nigel, a quien se le impuso por un mínimo margen de diferencia. Patrese concluía tercero, lejos del centro de protagonismo.

 

GP Europa 1993:

GP Europa 1993: En una carrera bajo lluvia Senna parte en 4º posición llegando 5º a la primera curva y en esa misma primera vuelta consigue adelantar a los 4 monoplazas que le preceden poniéndose en primera posición. Ganó con autoridad frente a los Williams en el circuito de Donington Park, en esa temporada estaba permitida las ayudas electrónicas tales como el control de tracción y la suspensión activa.

El circuito de Donington Park en 1993 vio sin duda la mejor de las carreras que pudo alguna vez realizar Ayrton Senna da Silva.A bordo de un McLaren-Ford desentonado frente a la supremacía de los Williams en la temporada, el paulista dio cátedra en una competencia caracterizada por la lluvia, su condición climática preferida.

La parrilla de salida lo vio posicionarse en la cuarta colocación, detrás de nombres como Alain Prost (Williams-Renault), Damon Hill (Williams-Renault) y Michael Schumacher (Benetton-Ford). Sin embargo, no tardaría mucho en lograr la punta, a la que arribó en el primero de los giros del trazado británico. Ayrton, despues de obtener el liderazgo, literalmente se despegó del resto. Sólo en cinco vueltas no retuvo la primera posición, cuando secundó a Alain Prost. La buena suerte también acompañó a Ayrton en Donington Park.

Al ingresar a boxes en el giro 57, Senna advirtió que sus mecánicos no estaban preparados para el recambio de cubiertas, por lo que decidió volver a pista sin siquiera detenerse. Con esta maniobra el brasileño se hizo del récord de vuelta de la carrera, pues había recorrido una distancia inferior a la del perímetro del trazado. Pese a todo esto, la de Senna era "otra" carrera comparada con la que hacían frente los coches de atrás. El segundo, Damon Hill, concluyó a casi un minuto y medio del ganador. Prost, que había hecho la pole position, terminó tercero a una vuelta. Los números hablan por cuenta propia.

Declaraciones del propio Senna despues de la carrera:

 ¡Estoy sin palabras, realmente en la luna! No podría haber soñado conseguir dos victorias así, y me gustaría decir que ésta fue una carrera que ganamos en equipo. En la largada decidí realmente ir a por ello, antes que los Williams tuvieran tiempo para acomodarse. Ellos sí tuvieron superioridad técnica y nosotros sentimos que la nuestra fue la mejor táctica. Y luego tantas cosas pasaron que encuentro todo difícil de recordar. En la lenta detención en boxes algo anduvo mal en la rueda posterior derecha, pero nuestros muchachos estaban realmente bajo presión. ¡Es que esto es el automovilismo deportivo!

 

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