Jun 162019
 

El asturiano, Nakajima y Buemi vencen las 24 Horas por segunda vez seguida tras un pinchazo final del otro coche y logran el campeonato

ImagenSon las 14:00 horas. La comida fría. Un puñetazo en la mesa. Alonso se levanta, va al otro lado de la caseta de Toyota, mientras su madre y su novia miran a la pantalla en la que, como si fuera una novela de misterio, todo cambia a última hora. Pinchazo, dice alguien. Llega Buemi y se pone a hablar con Fernando, su amigo Galle trae unos papeles. Tensión. En las miradas, en los silencios, en las palabras que quedan al aire. En la media sonrisa de lobo del genio astur. Queda una hora para que terminen las 24 Horas de Le Mans y el Toyota 7, el que tenía que ganar, ha pinchado con Pechito López en pista. Nakajima remonta y tras la parada correspondiente se pone líder con 56 segundos de ventaja. Empieza otra historia. El mundo del motor vuelve a escribir la leyenda esa que habla de la bandera de cuadros y de que nada termina… Y Alonso vuelve a la historia. Una y otra vez, cambió de carretera para esto. Ganar.

A falta de cuarenta minutos el japonés lleva 55 segundos al argentino. Y en el box de Toyota los jefes hablan entre ellos. Esto no estaba previsto. Tenía que ganar el 7 y el 8 el Mundial. Pero no contaban con la magia del automovilismo. El coche de Alonso y sus compañeros, que han dominado la temporada, era más lento que el otro Toyota. Claramente. Perdían ocho décimas por vuelta en las rectas y la punta era entre cinco y diez kilómetros por hora peor. Durante casi toda la prueba el 7 fue por delante. Solo al comienzo de la noche hubo cierta batalla propiciada por los acontecimientos, un coche de seguridad, unas banderas amarillas. Cosas… Pero eso en realidad fue un espejismo. Toyota iba a ganar Le Mans y el Mundial y estaba claro desde antes de empezar qué coche ganaría cada cosa, si nada pasaba. Y nada pasaba… hasta que pasó. Fueron 23 horas de dar vueltas a la pista sin lluvia, averías, adelantamientos… nada que ver con el año pasado en igualdad de condiciones. Pero en la hora final llegó el relámpago. Leupen, Vasselon, Tomoyama… jefes en nervios. Última hora.

Contemos desde el comienzo, aunque todo empezó mucho antes con un Toyota 8 con problemas de velocidad punta que nadie sabía explica. ¿Cómo va tan lento el Toyota de Alonso? Se preguntaba un ingeniero de vacaciones por el circuito. La cosa es que Alonso es campeón del mundo. Otra vez. Primera. Tercera. O cuarta. En Resistencia. Con F1. Contando hasta el kárting. Escojan. Y además Segunda victoria en las 24 Horas.

No fue fácil, nunca lo es en Le Mans. En la salida Menezes con el Rebellion pasó a Buemi que empezó con el Toyota de Alonso, tras la primera parada Conway, que inició con el 7 le sacaba más de diez segundos y poco a poco amplió su ventaja hasta los 47 en el cambio de pilotos. Entró Alonso con Kobayashi enfrente y las banderas amarillas y los full course yellow le perjudicaron hasta tener una desventaja superior al minuto. El asturiano lo dejó en 42 segundos. Turno de Nakajima, coche de seguridad que esta vez beneficia al Toyota 8. Se pone primero el japonés y hay varios cambios de líder con errores de Pechito hasta que vuelven Buemi y Conway. A la medianoche peleaban al segundo…

Clasificación de Le Mans.

Clasificación de Le Mans. WEC

Pero el Toyota 7 tiene un secreto, consumen menos y corren más. Parada en boxes de Conway que aguanta dos vueltas más, Buemi sale a ocho segundos. Hasta que Sonrensen tiene un accidente y sale el safety car, la diferencia pasa de seis segundos a dos minutos, Buemi la baja a uno, cambia de neumáticos y sigue. Unas cuantas vueltas en torno al minuto de desventaja hasta que Orudzhev se estrella con el SMP Racing ruso, en ese momento la situación da la vuelta, el safety beneficia al Toyota 8 y Buemi se pone líder. Sigue la lucha entre los Toyota hasta que en la siguiente parada se mete Kobayashi al coche, los mecánicos del 7 son más rápidos y recuperan el liderato. Quedan doce horas para terminar. Alonso se iba a subir, pero ya con el mono y el casco puesto le dicen a Buemi si quiere seguir, el suizo dice que sí y el astur debe esperar con un enfado tremendo y lógico. Son las 2:50 de la madrugada. Otro coche de seguridad, el sexto de la carrera. La batalla entre los dos pilotos del coche japonés es tremenda.

Son las 3:03 cuando Alonso se sube al Toyota número 8, sale a 1:04 de Kobayashi, con una parada menos, la diferencia queda en 12 segundos tras la parada del 7, pero poco a poco se va aumentando hasta los treinta segundos cuando quedan 10:45 horas. Y todo sin un solo error del piloto asturiano. ¿Por qué el Toyota 8 es tan lento? Además una parada con más de medio segundo extra por problemas en la puerta derecha del Toyota le hace estar aún más lejos. Cambian configuración varias veces. Nada. Coche lento. La diferencia es de más de un minuto. Ya con Pechito López en el otro coche, Alonso logra bajarla a 52 segundos y durante mucho tiempo es el más veloz en pista, pero siempre antes de cada parada los del 7 vuelan con el coche descargado. A Fernando le pilla la luz del día sin poder conseguir su objetivo de acercarse al liderato con un coche mucho más lento. Ni siquiera la ansiada noche hace el milagro y mientras mecánicos, fotógrafos y periodista duermen por los suelos. El astur lo intenta pero no puede, no como querría. A las 6:19 lo sustituye Nakajima tras 750 kilómetros. Los turnos del nipón y Buemi empeoran la situación y la diferencia se amplia. A las once y diecinueve se sube de nuevo Alonso con el coche a más de dos minutos. Un nuevo accidente, en este caso De Vries, provoca otro safetyque perjudica aún más al español. Tres minutos. Alonso logra dejarlo en uno ante Koba cuando Nakajima debe terminar la carrera para el 8. A la 1:19 termina su participación en Le Mans y Resistencia. En el otro coche Pechito es el encargado de llevar el Toyota 7 a la victoria. Pero… regresemos al principio de esta crónica que es el final de la historia.

Quedan 28 minutos. Pechito vuela en pista, Nakajima. Para el japonés a repostar. Sale a 15 segundos. López líder. ¿Parará? Lo hace a falta de 20 minutos. El coche de Alonso líder con 25 segundos de ventaja. Última vuelta. Alonso y Buemi van a boxes. Sonríe el alma. ¿Justicia? Quizá. Alonso. Fernando. El Nano que nos hizo felices sigue haciendo historia. Termina una etapa ganador y campeón. Felicidades… genio astur. Vamos, a por otra cosa. A seguir siendo felices.

Vía As.com

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  2 Responses to “Fernando Alonso se proclama campeón del mundo del Wec y gana sus segundas 24 horas de Le Mans”

  1. Y nadie me hará bajarme de la burra de que los jefes de Toyota querían que ganara el número 7. ¿Por qué? Puede que para igualar las victorias este año en las 24 horas, puede que … a saber lo que pensaban.
    En otra carrera “se equivocaron” con el 8, ahora no le cierra bien una puerta, si es que alguien se cree esa patraña, claro.

    • Estaba clarisimo que querían que ganara el coche 7 porque para ellos era como un doblete uno se lleva el triunfo de la carrera y los otros el del campeonato. Pero para que tu veas como es el destino que, como bien dijo Fernando, lo que en otras ocasiones tuvo en contra esta vez lo ha tenido a favor. Saludos amigo y a disfrutarlo que este hombre no va a parar de darnos alegrías.

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