Jul 262018
 

Perdió una victoria memorable

hungria_domingo_15[1]“Soberbio, fue absolutamente soberbio, hablé con él por la mañana y le dije “vamos, dejemos eso atrás”, y su respuesta fue fantástica, madura, centrada, quería demostrar algo aunque, para ser sincero, es lo que quiere hacer cada fin de semana”. Pat Symonds, director deportivo de Renault, resumía las dos claves de aquel fin de semana, que Fernando Alonso había iniciado con un inusual y polémico comportamiento, y terminó con una de las mejores actuaciones en su trayectoria en la Fórmula 1. Y no, no fue Hungría 2003…

Un dedo al aire y un frenazo

“Hacer algo así en los libres, una estupidez como esa, no es la forma en la que un campeón debería pilotar, es ridículo”, criticó Niki Lauda al español aquel fin de semana. Con términos más suaves, Bernie Ecclestone se pronunció de forma similar ¿Qué había hecho el asturiano para ser cuestionado de esa manera?

Segunda sesión de entrenamientos libres. El tercer piloto de Red Bull, Robert Doornbos, obstaculizó a Alonso en su segunda vuelta rápida. Al llegar a la recta, este le adelantó para ‘saludarle’ con un dedo poco amistoso al ponerse en paralelo, para luego pegar un frenazo en la primera curva ante las narices del holandés. Alonso fue sancionado con dos segundos que se añadirían añadidos a su tiempo de la parrilla. En Ferrari no podían creer semejante regalo.

“Si ahora empieza a romperse….”

Para Lauda, la lucha con Schumacher y Ferrari estaba pasando factura.  Los dos pilotos se enfrentaban en un duelo implacable 25 puntos les separaban en Canadá. Tres victorias consecutivas del alemán más tarde la dejaron en solo once. Además, en la carrera anterior Renault había sufrido con la prohibición del ‘mass dumper’ a instancias de Ferrari. Lauda se preguntaba si Alonso acusaba ante tan implacable erorsión de su ventaja.

“Dependerá de lo fuerte que sea Alonso, hasta ahora tenía mucho respeto por él por su control de las emociones, y pilotando de forma absolutamente perfecta en todas condiciones” le retaba Lauda antes de la carrera, “si ahora empieza romperse, y ayer lo hizo, porque en circunstancias normales no lo hace, veremos  en carrera qué pasa, porque habrá una gran lucha”. Pero Alonso cogió aquel guante como pocas veces en su carrera deportiva.

Con la sanción, el español partía desde la decimoquinta posición de parrilla. El golpe era letal para el campeonato. Pero Schumacher cometió un error incomprensible el sábado: adelantó a Kubica y Alonso con bandera roja. Recibió otros dos segundos de sanción. ¡Salía undécimo!. Lauda tenía razón, la lucha iba a ser tremenda. Para ‘chutar’ más la adrenalina si cabe, llegó la lluvia en la carrera.

Una primera vuelta como la de Senna en Donington 1993

Y el semáforo se puso en verde, y las imágenes hablaron como ninguna palabra. Alonso se desencadenó. Comparar aquella primera vuelta con la de Senna en Donington 1993 estaba justificado. Como un perro husmeando los vientos de su presa, el Renault buscaba la adherencia en el asfalto mojado, por dentro, por fuera, por cualquier parte, evitando las trayectorias de seco impregnadas por la goma.

Simply The Beast

Uno, dos, tres… los rivales iban cayendo como moscas antes de completar la primera vuelta. Pero Schumacher también flotaba sobre las aguas. Al terminar el giro, el alemán era cuarto y Alonso sexto desde sus retrasadas posiciones de salida.

Pero el ritmo del español era sideral. En la cuarta vuelta ya superó a Schumacher. Al poco  era líder. Los Michelin eran superiores a los Bridgestone pero, aún así, Alonso rodaba de forma asombrosa. ¿Exageración? En la vuelta 25 rodaba con 40 segundos de ventaja, llegó a doblar a Schumacher. De haberse mantenido las mismas condiciones durante toda la prueba, hubiera hecho otro tanto con toda la parrilla.

Estrategia perfecta

Con Alonso como un lejano jinete en el horizonte, Raikkonen y Luizzi provocaron la salida del coche de seguridad durante cinco vueltas y se comprimió el pelotón. Jenson Button era segundo a cierta distancia. El británicó paró en boxes en la vuelta 46 por segunda vez y montó gomas intermedias. De repente, Alonso perdió cuatro segundos al apretar accidentalmente un botón en el volante que dejó su R26 momentáneamente en punto muerto.

La pista comenzó a poco a poco a secarse, pero Renault y Alonso midieron bien los tiempos para montar gomas de seco, como el asfalto, a 19 vueltas para el final. Button era líder, pero vulnerable con los intermedios usados porque ya no iba a parar más.. “Hubiera sido una victoria cómoda para nosotros”, reconoció Alonso tras la carrera. Desde la decimoquinta posición, y en Hungaroring.

Alonso, entre Flavio Briatore y Pat Symonds durante la campaña 2006.

Una tuerca y una rueda que siguieron su camino

Pero no lo fue. De repente, a cien metros de sus mecánicos una tuerca de su neumático trasero derecho se soltó por culpa de una pistola defectuosa. Alonso se quedó tirado en la pista, mientras que Jenson Button logró su primera victoria de la Fórmula 1. Si el español hubiera culminado su hazaña, habría compartido el podio con otro compatriota. Pedro Martínez de la Rosa terminó segundo en aquella carrera tan especial. Tanto que ni Schumacher pudo terminarla.

“Fernando no tuvo rival en todas las condiciones”, reconocería después Pat Symonds, su primera vuelta fue fabulosa, absolutamente increíble…. Si hubiera ganado aquella carrera, posiblemente hoy se recordaría aquel Gran Premio de Hungría con otro sabor… Fue como  Donington 1993. Pero sin victoria.

Vía Elconfidencial.com

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