Dic 142012
 

“En España sólo nos volcamos con el que gana”

En el encuentro Marca Fórmula 1 de la semana pasada Marc Gené nos recordaba esa inclinación a los fuegos de artificio emocionales que se imponen sobre la racionalidad y el sentido común a veces tan extraños al temperamento latino. El piloto catalán se refería a la pérdida de HRT como equipo español de Fórmula 1 y nuestra poca capacidad para establecer estructuras estables por encima de los éxitos deportivos individuales.

En este sentido, que España haya sido incapaz de mantener un vehículo de comunicación empresarial y tecnológica en la plataforma mediática más global del mundo –Juegos Olímpicos y Mundial de fútbol aparte- es otra pequeña metáfora de las fallidas prioridades de un país en crisis.

La perspectiva de Marc Gené es singular. Habla cinco idiomas y es uno de los pocos pilotos a nivel mundial -por no decir el único- que mantiene vínculos contractuales y deportivos con tres multinacionales del automóvil: Ferrari (Fiat) Audi (Volkswagen) y Peugeot (Grupo PSA). Desde su experiencia, Gené denunciaba la falta de visión para asentar proyectos de largo recorrido -la caña de pescar- nacidos al calor del pez de los éxitos deportivos. Porque la pérdida de HRT para España supone un doble fracaso. Por un lado, desde el punto de vista tecnológico. Por otro, como plataforma de comunicación y apertura de nuevos mercados y posibilidades económicas a las empresas españolas.

Una antena tecnológica, una mancha de aceite

En el panorama deportivo internacional, muchas empresas relacionadas con el mundo de la competición no son ganadoras y pueden no serlo nunca. Por ello, también necesitan y están desarrollando fuentes de negocio que trasladen su bagaje técnico de vanguardia al mundo empresarial. Porque un equipo de competición de élite es algo más que “cochecitos dando la vuelta a un circuito”.

Gran Bretaña es un ejemplo de ello. Su industria deportiva genera unos seis mil millones de euros al año y representa casi el 1% de su PIB. Consciente del valor tecnológico del automovilismo deportivo, su gobierno ha creado el grupo de trabajo 'NAIGT ('New Automotive Innovation and Growth Team'), impulsado por el 'Departament for Bussines, Innovation and Skills' gubernamental, cuyo objetivo es lograr el trasvase de tecnología de vanguardia a la sociedad y al mundo empresarial, a través de la hoja de ruta del Automotive Technology Roadmap, diseñada en común acuerdo con la industria automovilística deportiva.

Por ejemplo, un buen número de empresas deportivas británicas están experimentando con sistemas de almacenamiento de energía puestos a prueba en sus monturas de competición y comercializándolas posteriormente. Que le pregunten a Williams y su empresa Williams Hybrid Power, a su relación con Jaguar, a Lord Dryson y el Drayson Racing, o a la colaboración que McLaren prestará a la Fórmula E de Alejandro Agag.

En este sentido, aunque como una modesta antena tecnológica, HRT podía haber significado para España una pequeña mancha de aceite con potencial de expansión. Como puerta abierta a un mundo tecnológico de vanguardia, su estructura permitía crear un importante 'know how' a una generación de ingenieros y mecánicos españoles de gran proyección futura en un país con grandes carencias en investigación y desarrollo. Ya no será posible. Hoy, podríamos darles casos concretos de ingenieros que ya están pensando en hacer las maletas al extranjero.

Una plataforma imbatible

 

 

“La mejor operación de marketing en los ciento cincuenta años de historia del Banco Santander”. En el mismo evento antes mencionado, Juan Manuel Cendoya, Director General de Comunicación, Marketing Corporativo y Estudios de Grupo Santander, repetía tan rotunda afirmación y volvía a relatar con entusiasmo numerosos ejemplos de las oportunidades de negocio y corporativas –al margen de un espectacular networking- que la Fórmula 1 ha deparado a la entidad en su relación con Ferrari.

Evidentemente el binomio Santander/Ferrari es de otra dimensión (“ a ver dónde Botín puede reunirse con tantos presidentes de multinacionales por metro cuadrado como en un paddock de Fórmula 1…", explicaba en una ocasión un miembro del banco) . Pero, a un nivel más modesto, uno de los patrocinadores de HRT, KH7, hacía incluso llamamientos a través de Twitter –al margen de otras gestiones más concretas- para intentar salvar al equipo español. Porque su experiencia en grandes premios de mercados como China e India, por ejemplo, les ha dejado anonadados ante el potencial de la Fórmula 1 como un excepcional vehículo de comunicación, de relaciones B2C (Business to Consumer) y B2B (Business to Business), y como canal de contacto para ampliar sus canales de distribución.

Con un mercado interior paralizado donde la exportación se erige en salvavidas clave para muchas de nuestras empresas, este país ha dejado morir un vehículo capaz de vender la marca “España” y abrir nuevas posibilidades a sus empresas. Y no se trata de dinero público.“Apoyos institucionales fallidos”, hablaban desde HRT, en un país devorado por un elefantiásico aparato burocrático que tantos recursos está detrayendo de la economía privada. O de la miopía de grandes empresas que, en la medida de sus posibilidades y dimensiones, no han sabido funcionar como el Banco Santander o KH7, por ejemplo.

Cuando uno abre la prensa o las páginas de Internet y escucha los discursos y prioridades de los políticos de este país, cuando se confirma una y otra vez la escala de valores que, en general, guía y desperdicia la energía cotidiana de nuestra opinión pública, con la pequeña metáfora de HRT se comprende que la crisis económica global sean tan particularmente dura con España. O aprendemos a pensar de otra manera, o no saldremos tan fácilmente de esta. HRT nos lo ha vuelto a confirmar. Y el enfermo está en sus últimos estertores.

Vía Elconfidencial.com

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