Sep 092012
 

Su esposa repasa los buenos y malos ratos

Reyes Ventós llega con los tres vástagos de su marido a Monza, para celebrar con él la mágica cifra de 100 carreras. No se puede perder el centenario de Pedro De la Rosa en la Fórmula 1, una cifra emblemática, merecida. Además a Reyes le encanta que sea aquí. Manías del destino, destruirá el mal recuerdo que tenía del circuito milanés, porque hace dos años Sauber le echaba por la puerta de atrás, justo en esta pista, y ambos salieron cogidos de la mano, por el bosque de Monza, de noche y con el ánimo en los tobillos. "Nos sentíamos supervivientes de un desastre".

"Aquí se acaba todo Reyes. Se terminó la F1 para mí", le decía Pedro, con los mismos 39 años que ella, muy dolido. A nadie le gusta que le echen y él se había arriesgado a volar del nido de McLaren al olor de otra oportunidad. Se quedaba con el culo al aire. "¡Qué coño terminado, Pedro. Coge el teléfono y llama a Pirelli, a quien sea!", le pinchó Reyes. No fue fácil lograr el asiento de probador, pero seguir activo le permitió, ahora, seguir pilotando en HRT.

"Le gusta cuando le cuesta"
No ha sido fácil nunca nada para el español. Por eso celebra cada carrera que corre con HRT, disfruta cada fin de semana, recuerda al dedillo su podio en Hungría 2006 con McLaren. Y los disfruta más, a veces, que pilotos que empezaron con más facilidades y celebran sus victorias como el que come pipas. "A Pedro le gusta algo cuando le cuesta lograrlo, lo que no cuesta, no merece la pena. Así ha sido su vida, como todo le ha costado tanto, mantiene intacta la ilusión de cuando era un chaval".

Reyes es más que su esposa, ha sido su media naranja media vida, y ahora la madre de Olivia, Georgina y Luna. Conoció a Pedro con 11 años, el pelo rubio y voz de niño. Ambos hacían atletismo y a Pedrito le llamó la atención que aquella chica "tan guapa" saltara con la pértiga con la izquierda sin ser zurda. "Le debe costar lograrlo, merece la pena". Se acercó a preguntarla y ya nunca se alejó de ella.

De novietes empezaron con 20. Pedro aguantó con el flechazo una década, hasta que Reyes le correspondió y empezó a viajar con él a escondidas. A su padre le decía que se iba a Sabadell y en realidad viajaba a Inglaterra a verle ganar la Fórmula Renault. Pedro encontró en María, como la llaman aún en McLaren, alguien con quien compartir el exigente, fastuoso y a veces rastrero mundo de las carreras.

Porque Pedro nunca logró enganchar a sus padres

Especialmente a su padre, ya fallecido, y el mejor ingeniero que nunca conoció. Enamorado de la mecánica, de los coches teledirigidos en los que Pedro fue bicampeón de Europa y subcampeón del mundo. Pero cuando se le quedó corto y buscó coches de verdad, su padre no supo encajarlo. Le iba a cronometrar en Montmeló, desde la grada, pero luego no le decía nada.

Le gustaba que su hijo fuera feliz, como a su madre, pero le angustiaba verle correr desde que su hermano falleciera en un accidente de tráfico. Pedro ni siquiera logró llevarle a Woking, la futurista sede de McLaren.

Japón, el despegue
"Haz lo que quieras, pero espabílate tú", fue el mensaje paterno, recuerda Reyes. "Y para Pedro fue duro no contar con el apoyo a pie de pista de su padre. Al final le hizo más fuerte, porque lo hizo todo solo". Solo con ella, claro. Especialmente los tres años en Japón. "Allí creció más, y como pareja también crecimos mucho", recuerda. Cada victoria de Pedro, cada podio, le suponía un sobre con dinero de los patrocinadores. Y cada sobre era un viaje de ida y vuelta Tokio-Barcelona para Reyes.

A la Fórmula 1 llegó como campeón de todo lo que corrió, acostumbrado a vencer, con la idea, lógica, de ganar carreras, como su ídolo, Ayrton Senna, acumulando trofeos en la Formula Fiat Uno 1989, de la Formula Ford 1600 (1990), la Fórmula Renault europea y británica (1992), la F3, F3000 y GT japonesa (1995-96). En La F1 no, sólo tiene una, la del segundo puesto de Hungría 2006 con el único coche bueno que ha tenido en un puñado de carreras, el McLaren.

Su hija mayor, Georgina, de 9 años, preguntó el viernes en casa que cómo puede tener una copa solo en 100 carreras, siendo papá el mejor del mundo. A ellas les gusta ver las copas. Le explicaron lo dura y exigente que es la F1, lo difícil que es traer trofeos como el horrendo jarrón de Hungría que no le gusta ni al que lo talló.

Pero ellas piden más, lo que es un estímulo para Pedro, que ha bautizado a los ocho motores que dispone este año con el nombre de las tres, por las que se desvive y coge aviones intempestivos para llegar a casa y acostarlas. Alguna ya corre en kart en Cardedeu, la mediana, Olivia, coge la moto. Y Pedro lo respeta. Mientras tengan pasión por lo que hacen, que hagan lo que quieran. Aunque sean pilotos.

"Tuvo ocho carreras en 2006, se sentó sin rodaje y nunca estuvo a más de dos décimas de Raikkonen",
recuerda Reyes. "Antes, en Bahréin sólo tuvo una carrera, fue quinto e hizo la vuelta rápida. Que no es fácil, pero la F1 es muy injusta y eso no se valoró bien. Yo creo que sigue siendo uno de los 10 más rápidos de la parrilla". ¿Lo cree Pedro? Sí y por increíble que parezca a sus 41 años sigue esperando a tener un buen coche, una temporada para quitarse el resquemor.

La gente por la calle le repite el mismo mensaje: "Pedro, a ver cuando te dan un coche bueno". Por eso está más en forma que nunca, esperando cualquier hueco como un galgo a una liebre. Se sigue sintiendo rápido, cree que con un Lotus, por ejemplo, quizás habría ganado una carrera ya. Hasta que físicamente no pueda, seguirá en el paddock.

Pedro cumple mañana 100 carreras como uno de los tipos más populares, fiables y entrañables del Gran Circo. No pierde la sonrisa, sólo con los maleducados, los criticones, los que le hacen perder el tiempo. Ha pasado por siete equipos, le han hecho jugarretas en varios, casi tiró la toalla en el "horrendo 2007" y no se quita el sambenito de que si no ha triunfado es porque es un buenazo.

"Es genial en la vida normal, pero la gente no sabe lo cabrón que es con el casco puesto. Lo es. A mí no me deja ganarle un punto al tenis, demarra cuando vamos en bici, odia perder, y así sigue siendo", cuenta Reyes. "Claro que se puede ser un grande sin ser un egoísta", insiste. De si ha triunfado o no, no se habla en casa, porque no se ha terminado esta historia. "En 20 años ha mejorado como el buen vino, aunque de mentalidad no ha envejecido… y yo sigo locamente enamorada de él".

Pedro de la Rosa llega a la Fórmula 1 después de triunfar en la Fórmula Nippon. El español ficha en 1999 como piloto de pruebas de Arrows.

Pedro de la Rosa, durante una carrera con el Arrows en 1999. Esa temporada sumó un punto en Australia.

El piloto español se ejercita con unas pesas en el gimnasio en 1999.

Junto a Marc Gené en 1999. Eran los pilotos españoles más destacados de nuestro automovilismo.

Disfrutando de la moto de agua durante un reportaje para Tiramillas.

Con Jos Verstappen y una azafata antes de un gran premio en el año 2000.

El Rey Juan Carlos posa con Pedro de la Rosa antes del Gran Premio de España de 2000.

A mitad de 2001 Arrows rompe el contrato con el español, y tras pasar unos meses como piloto de pruebas de Prost, De la Rosa ficha por Jaguar.

En 2003 ficha como piloto de pruebas de McLaren, una escudería que será la más importante en su carrera en la F1.

De la Rosa charla con Fernando Alonso cuando el asturiano militaba en el equipo Renault.

Su mejor momento en la Fórmula 1. De la Rosa, en el podio de Hungaroring tras acabar segundo en el Gran Premio de Hungría de 2006.

En 2007 formó equipo en McLaren-Mercedes con Lewis Hamilton y Fernando Alonso. Sin duda, fue un año complicado.

A finales de 2008 De la Rosa hizo pruebas con el equipo Force India pero su fichaje para 2009 no se concretó y siguió en McLaren.

En 2010 ficha como piloto oficial de Sauber con Kobayashi de compañero.

De la Rosa suma seis puntos esa temporada 2010 pero la escudería le sustituye antes del Gran Premio de Singapur por Nick Heidfeld.

En 2011 De la Rosa vuelve a McLaren como piloto de pruebas.

En el año 2011 volvió a Sauber por una carrera en Canadá para suplir la baja de Sergio Pérez. Tres españoles disputaban un gran premio de F1 con Fernando Alonso y Jaime Alguersuari.

Charlando con Marc Gené la temporada pasada. Dos pilotos probadores de las escuderías más prestigiosas (McLaren y Ferrari).

Un crack en las retransmisiones. De la Rosa siempre ha sido muy valorado por sus comentarios en las carreras. En la imagen, junto a Nira Juanco de laSexta.

En 2012 vuelve a ser piloto oficial del Mundial de F1 con HRT.

Vía Marca.com, googleimágenes.com, Pedrodelarosa.com

Ver más fotos de  Pedro de la rosa 

!!! Qué grande eres Pedro…¡¡¡

Felicidades Campeón
 

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