Nov 152016
 

Hacía tiempo que en la Fórmula 1 no se producía una exhibición semejante 

Foto: Max Verstappen, durante el GP de Brasil.¿Cuántas veces hemos visto a Niki Lauda quitarse su famosa gorra? Jos Verstappen era entrevistado al final de la carrera. Se cruzó Lauda, el holandés interrumpió la conversación con el periodista y ambos se saludaron. Entonces, el austríaco se quitó la gorra en señal de reconocimiento por la carrera de su hijo, Max, en el caótico GP de Brasil. No podía haber mayor muestra de respeto por quien usa esa misma gorra para ocultar las secuelas de un accidente que casi le costó la vida.


“Si se consideran su talento natural, su fortaleza mental y el coraje que ha demostrado en las carreras, entonces, sí, es el nuevo Ayrton Senna”, declaraba recientemente Dietrich Mateschiz, el dueño de Red Bull, al diario 'Marca', “pero también tiene que ser capaz de mantener su nivel de velocidad, sus habilidades y su fuerza durante un periodo de varios años. Nadie sabe si esto ocurrirá, pero nosotros creemos que tiene el potencial”. Ayer sí quedó en evidencia.

A pesar de las críticas que ha supuesto para Helmut Marko y Red Bull tan osada y prematura comparación, Max Verstappen recordó por un día al astro brasileño. En su propia pista y sobre agua. Porque, ayer, el piloto holandés estuvo en otra dimensión. Como la de Ayrton Senna en Portugal 85, o Donington 1993, por ejemplo.

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"Lo que ha hecho, recordaba aquello"

Verstappen exhibió en Interlagos una habilidad pocas veces vista en los últimos tiempos en la Fórmula 1. Una actuación que hizo historia. Por su audacia, singular habilidad y maestría para superar a unos rivales que parecían no existir en una pista de extrema dificultad. Aunque compartían la misma superficie anegada en agua, el piloto holandés se antojaba sobre  asfalto seco en comparación a Raikkonen, Rosberg, Vettel e incluso su compañero Ricciardo.

“Sabíamos que era bueno, y ya le señalábamos como un futuro campeón del mundo. Y hoy ha cimentado esa impresión”, explicaba el expiloto británico Martin Brundle, comentarista de Sky en la Fórmula 1. “Senna (en un día como el de ayer) hubiera estado por toda la pista. En la Fórmula 3 pensabas que había tenido un accidente, y lo siguiente era encontrárterlo por delante con una trazada rarísima, en Silverstone o en cualquier otra parte. Lo que ha hecho (Verstappen) recordaba aquello”. Pocos más autorizados que el propio Brundle para opinar así, ya que fue el gran rival de Ayrton Senna  cuando ambos lucharon encarnizadamente por el título en la Fórmula 3 británica.

Sacó sus propios conejos de la chistera

Tuvo enorme fortuna —y un extraordinario control del monoplaza— en su trompo. Había también un plus de circunstancias a su favor frente a otros pilotos. El Red Bull es el mejor monoplaza sobre agua de la parrilla, y solo con su carga aerodinámica se pueden intentar algunas de las maniobras que ayer llevó a cabo Verstappen.  En sus  últimas 15 vueltas también contaba con neumáticos nuevos. Las tomas aéreas confirmaban un diferencial enorme de velocidad frente a otros monoplazas, también gracias  a la tracción que proporcionaban saliendo de las curvas . Pero como un original prestidigitador, Verstappen se sacó sus propios conejos de la chistera.

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“Soy holandés, estoy acostumbrado a ello [la lluvia], he rodado mucho en los karts en la lluvia, en la Fórmula 3. Es cuestión de sensaciones y, con un buen coche, puedes hacer buenas cosas”, explicaba al final de la carrera. Pero desde la primerísima curva Verstappen desenvainó ese instinto asesino que ya le distingue cuando ‘arrancó la cabeza’ a Raikkonen. Tras la segunda salida, ridiculizó a un conservador Rosberg. A Sebastian Vettel, literalmente, le apabulló, le aplastó, le pasó por encima. En su remontada final otros pilotos parecían patos sentados. Algunos lo eran, eso sí, con sus neumáticos en las últimas.

"Por delante de Nico, pero no de mí"

Al final, Toto Wolff tendría que haber hecho a Red Bull una de sus famosas llamadas telefónicas, esta vez para darles las gracias por su errada estrategia. Verstappen parecía que corría en las 24 Horas de Le Mans con tanta parada en boxes. Red Bull fue a ganar, pero salvó la vida a Rosberg. Sin embargo tan destacable como su comportamiento en pista, fue el hecho de que Verstappen reconociera a su equipo por la radio que no sería capaz de aguantar en el último sector con los intermedios. Sacrificó así la cuarta posición que ocupaba para montar gomas extremas de agua irse al fondo de la parrilla. En su fuero interno, debía confiar en que sería capaz de hacer lo que hizo.

Además de todos los aficionados, Verstappen también debe agradecer a Red Bull que no le mantuviera toda la carrera detrás de Hamilton, porque le dejaron terreno para lucirse. Y el británico aprovechó con elló la oportunidad de asestar un gancho psicológico a Rosberg al final de la prueba. “¿Qué hacías en la pista con esos intermedios?”, le preguntó en la sala de prepodio al holandés. “Daniel entró antes y empezó a rodar un segundo más rápido”, contestó Verstappen. “Podías fácilmente haberte quedado segundo”, respondió Hamilton.  Solo le faltó añadir: “por delante de Nico, pero no de mí”.

Como bien decía Mateschitz, Verstappen debe  "mantener su nivel de velocidad, sus habilidades y su fuerza durante un periodo de varios años” para alcanzar una dimensión como la de Senna u otros grandes campeones. Sin embargo, todo el mundo intuía el destino del legendario piloto brasileño cuando le veía ganar bajo el increíble diluvio de Portugal 1984, también, una actuación de otra dimensión. Y Max Verstappen tiene 19 años… “Tengo que decir que me ha sorprendido hoy, le he visto muchas carreras, pero lo de hoy ha sido increíble”. Qué no sería para que fuera su padre, Jos, quien así hablara…

Vía Elconfidencial.com

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