Feb 022014
 

La F1 se pone patas arriba con un costoso cambio tecnológico para coches nuevos que corren y suenan menos

Renault-F1-Motor-2014-V6-19-fotoshowImageNew-8371c3cc-663804_zpsa6e28329[1]A mediados del año pasado algunos equipos, los más modestos, pidieron continuar al menos un año más con los motores V8. Que se prolongara la prórroga establecida para 2013 hasta 2015 o incluso hasta 2016. Las razones de la primera prórroga, retrasar un año la entrada en vigor de los cambios de motor, era casi obligada: los 'motoristas', vista la complejidad del grupo motopropulsor 1.6 V6 Turbo con todo el sofisticado sistema ERS que le rodea, no llegaban a tiempo. Y sin motores no hay carreras.

La medida pedida por los equipos se centraba en otras razones. Con ocho de los once equipos agonizando financieramente se habían dado cuenta de la enorme trampa del cambio de reglas: un encarecimiento de costos brutal. No sólo por tener que diseñar coches partiendo de cero, con unas reglas aerodinámicas de gran complejidad, sino también que los nuevos motores iban a costarles poco más o menos el doble.

En unos momentos de crisis mundial, en los que la F1 ha tomado conciencia de que debe disminuir drásticamente los costes, parece un contrasentido tener que afrontar un cambio de reglas tan complejo y oneroso… simplemente para dar una 'imagen verde' y de 'vanguardia tecnológica'.

Y se ha caído en la trampa, o quizás deberíamos decir absurdo,de hacer una F1 más cara, más sofisticada… ¡y con coches que corran menos, bastante menos!. Por ahora, sus prestaciones en Jerez han estado sólo a la altura de los GP2, cuando el presupuesto de un equipo de esta categoría es 10 o 15 veces inferior al de Marussia, entre 30 y 40 veces menos que el de un grande de la F1. Existe un corto trecho entre el ridículo y lo absurdo; hoy por hoy, parece que la F1 tiene un pie en ambos lados.

A fuerza de mirarse el ombligo, de ser endogámica, de vivir en una burbuja, de excesivo politiqueo, da la impresión de que esta F1 ha perdido el norte. Como decía Flavio Briatore en sus últimos años de F1, "una competición entre ingenieros", tecnología por tecnología aunque su traslado al frente del automóvil de serie, de cada día (auque sea sólo para los modelos más deportivos) es imposible.

La propia FIA ha arrojado la toalla en su intento de poner un techo a los presupuestos. Algo posiblemente tan necesario como utópico por ser incontrolable. Tras hablar la semana pasada con los equipos, ya no se habla de límites o techos, sino de contención de costos. Aunque nadie sabe ni cómo ni para cuándo.

Creo que todos en la F1 son conscientes de lo delicado del momento. Y de que el tiempo se va acabando. Pero todavía los intereses individuales pueden más que el objetivo común. Esperemos por el bien de este deporte,  que espabilen y hagan algo para que esto cambie.

Vía  MundoDeportivo.com

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