Ene 142012
 

Etapa dura y difcil para el piloto polaco

Robert Kubica ha pasado de sobrevivir a un brutal accidente a romperse la pierna por un resbalón sobre hielo. La secreta rehabilitación que estaba llevando a cabo se alargará irremediablemente. Si la nueva microrrotura no necesita la inserción de ningún clavo y es una recuperación normal, Kubica 'sólo' tendrá que retrasar sus planes entre 6 y 8 semanas, cuando su tibia derecha vuelva a ser de una sola pieza. Un periodo lo suficientemente corto como para estar listo de cara a 2013 pero un revés para Ferrari, una escudería que le pretende y que tiene la costumbre de firmar sus fichajes con un año de antelación.

Según fuentes médicas consultadas por El Confidencial, si no hay más contratiempos, el piloto debería estar a tope para dentro de un año. Independientemente del resbalón de este miércoles. Por hacer comparaciones, podría estar en una circunstancia similar a la de Kimi Raikkonen ahora mismo, quien lleva más de dos años sin subirse a un Fórmula 1. El finlandés conducirá un monoplaza de 2010 el próximo 23 de enero en Valencia.

Kubica, debido a las restricciones de tests privados, podría realizar una prueba similar con bólidos de otras temporadas pero, a diferencia de Raikkonen, Kubica no pertenece a ninguna escudería. Tendría que encontrar un equipo y hoy por hoy, con el fichaje de Kimi y esta caída, lo más seguro es que su excompañeros de Lotus miren a otro lado a la hora de cederle un bólido. Esto no quita para que le deseen una pronta recuperación.

Sin garantías de nada

El Confidencial señaló hace un mes el precontrato que había firmado Kubica con Ferrari para ser el compañero de Fernando Alonso esta misma temporada y que, tras su accidente en el Rally di Andora, se guardó esa posibilidad para 2013 (Felipe Massa finaliza contrato este mes de diciembre). La costumbre de la Scuderia, así pasó con el fichaje de Raikkonen, el de Alonso y se iba a hacer lo propio con Kubica, es de firmar a su próxima incorporación un año antes de su aterrizaje.

No obstante, por encima de las dificultades deportivas están las físicas. De la caída, Kubica se acordará para siempre ya que esta nueva fractura, en el mismo sitio, implicará molestias hasta en los cambios meteorológicos. Son problemas que arrastrará para siempre. Aunque estas pequeñas molestias sólo suponen una incomodidad, ya son un obstáculo más que debe afrontar con respecto a sus rivales.

Tras una fractura ósea, el periodo de precaución oscila entre los 12 y los 18 meses. Hasta ese momento, un hueso no se ha soldado a la perfección y una caída, como ha sucedido en este caso, puede resultar muy perjudicial. Una vez curadas las heridas en su cuerpo, debe superar las consecuencias psicológicas de una recuperación tan traumática, pesada y larga: la mente, como el cuerpo, debe estar al 100%. Massa no ha vuelto a ser el mismo desde su accidente.

El caso de Kubica, por la manera en la que ha sucedido, recuerda al del ex futbolista del Atlético de Madrid Juanma López. El defensa, cuando se recuperaba de una rotura del cruzado anterior, se tropezó con una alfombra en su casa y se cayó: la plastia saltó por los aires y tuvo que retirarse a los 31 años de edad.

Otras lesiones fortuitas

La fortuna que ha sufrido el polaco no es un caso aislado. Además de la de López, otras famosas lesiones que se han producido en el mundo del deporte de manera accidental han sido la de Gattuso, cuando en 2008 se cayó por el foso en un partidillo amistoso con la selección italiana y se fracturó la muñeca izquierda (se temía su participación en la Eurocopa de Austria y Suiza). El tenista Tommy Haas se hizo un esguince de tobillo en el calentamiento de primera ronda de Wimbledon en 2005 al pisar una bola que no habían recogido los recogepelotas(aguantó un set). Cañizares y su famoso frasco de colonia que le cortó un tendón en el pie antes del Mundial de 2002. En ese mismo año, y también justo antes de arrancar la cita de Corea y Japón, el centrocampista brasileño Emerson se lesionó el hombro al bromear en un entrenamiento por 'jugar' a ser portero. Se tuvo que ir a casa.

Antes, en 2001, Palermo sufrió una doble fractura de tibia y peroné con el Villarreal tras celebrar un tanto en el Ciutat de Valencia (estadio del Levante). Se subió a una valla donde había aficionados amarillos y la avalancha de estos provocó el derrumbe de un muro que cayó sobre su pierna izquierda. En 1995, el portero del FC Barcelona Busquets (padre del actual centrocampista azulgrana) provocó la carcajada en el vestuario que dirigía Johan Cruyff cuando se ausentó durante un tiempo porque se quemó las manos con una plancha. Si el guardameta no hubiera actuado, el metal caliente hubiese caído en la cara o pecho de su hijo Aitor (seguramente la recuerde como su mejor intervención).

Vía Elconfidencial.com

Share

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

(required)

(required)