May 272018
 

Ricciardo, victoria de genio con dos marchas menos en Mónaco

Una de las carreras con más glamours, por no decir la que más. De las que en la historia de la fórmula 1 y tirando de hemeroteca, podemos sacar más de una de las que hicieron historia por sus heroicidades y por el transcurso de la misma, en la que apenas se podía pestañear. Pues en esta ocasión, hasta “San Debota” se durmió presa del aburrimiento que ha ofrecido hoy esta Fórmula 1 por las calles monegascas. Los adelantamientos brillaron por su ausencia, así como la salida de un Safety Card o cualquier otra cosa que hiciera que esta carrera fuera un tanto más movida, de lo que en realidad ha sido. Lástima que esta temporada empezamos con carreras muy buenas y tras el Gran Premio de España parece que se han apagado. Esperemos que de las que quedan la mayoría sean mejores. Aun así esto no quita merito de los pilotos y máxime del ganador que ha conseguido cruzar la meta y aguantar bastantes vueltas con un coche averiado y un Ferrari, el de Vettel, pisandole los talones. Tras ellos cruzo la meta Hamilton.

Volaban las lanchas, se movían los yates, mucho viento, olas altas, ligera marejada en el Mar de Liguria, en el horizonte nubes grises vestía el cielo, quizá, de milagro. El verano se volvió otoño en un día, es lo que llaman primavera. Mónaco se ponía bonita, pese a todo, gradas llenas, montes repletos, balcones atestados, barcos en sus puestos mirando a la pista mientras chicos y chicas adornados de juventud y belleza se colocaban junto a la posición de cada piloto y un ejercito de famosos se dirigía a la parrilla, cantantes de opera, jugadores leyenda de fútbol americano (mis respetos señor Brady, saludos a su señora), ganadores de la NBA, miss universo, príncipes y princesas… Y mecánicos de Fórmula 1 trabajando con las manos llenas de grasa junto a sus pilotos. Y por allí la sonrisa nerviosa de Daniel Ricciardo, el gesto ausente de Carlos Sainz al caminar, la mirada asesina de Max Verstappen, el saludo de Lewis Hamilton con su hermano Dwyane Wade, la cabeza baja de Sebastian Vettel. Justo antes de empezar empezó a llover. Apenas unas gotas tímidas. Poco más.

Así que una vez la marabunta salió de la parrilla comenzó la verdad de este deporte de mentira. Y una carrera que pareció por unos momentos una procesión de amigos del yoga y terminó siendo un ataque de ansiedad. La salida, tranquila, con Ricciardo primero, Vettel, segundo y Hamilton, tercero. Por detrás los españoles en sus puestos, salió muy bien Sainz que pasa a Alonso en los primeros metros, pero el asturiano recupera en la curva, séptimo y octavo. Atrás del todo, Verstappen pasa a los Haas. El holandés adelanta después a Ericsson, Stroll, Hartley, Leclerc y Vandoorne (por estrategia) hasta que llega a Fernando Alonso. Y ahí paró su progresión hasta que en la vuelta 48 entra a cambiar ruedas y pone los hiperblandos desde los ultrablandos con los que había salido.

En ese momento, tras unas vueltas iniciales en las que salía según la lógica, comenzaron a pasar cosas tras la primera parada. Ricciardo, que lideraba jugando con los tiempos controlando la situación, empieza a perder potencia en su Red Bull. Una falta de potencia que empeoraba porque solo podía usar seis marchas de las ocho que tiene el coche, era 20 km/h más lento que el Ferrari… Quedan muchas vueltas, Vettel está detrás, pegado a él Hamilton. Los tres primeros en dos segundos. Al lado Raikkonen y Bottas. Los cinco primeros en cinco segundos.

Pero en la zona media donde pasan, desgraciadamente más cosas. Y peores. Alonso que era séptimo acerándose a Ocon, en busca de otra carrera más con puntos, empieza a ir más lento, Gasly con el Toro Rosso Honda se pega al asturiano cuando se queda sin potencia, primero, y sin caja de cambios después. Abandono. Primero de la temporada en el sexto gran premio de la temporada. Después Carlos Sainz, con problemas en su Renault y con sus neumáticos ultrablandos, recibe a Hulkenberg y Verstappen, debe dejar pasar a su compañero de equipo que viene con hiperblandos como el holandés, y después Max lo pasa tras cuatro vueltas de defensa imposible, el Red Bull es tres segundos más rápido. El madrileño, acaba a más de medio minuto de ellos y es décimo. Verstappen noveno en su remontada desde la última plaza.

Quedan diez vueltas, por arriba todo sigue igual con el Ferrari de Vettel pegado a Ricciardo. Hasta que en la vuelta 72, se tocan Leclerc, sin frenos, y Hartley. Coche de seguridad virtual. Vettel pierde tiempo. Hamilton cierra podio.Gana Ricciardo. Segunda del año. Mónaco. Victoria de genio. En la noche abrirá su sonrisa de genio…

Vía As.com
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  2 Responses to “Gran Premio de Fórmula 1 Mónaco 2018 / Crónica”

  1. Tiovivo Mónaco, si no conté mal, el único que adelantó en pista fué Vers, porque los demás estuvieron a verlas venir.
    Si no fuera por el dinero que manejan en el condado, me parece que esta carrera habría desaparecido hace décadas.

    • Pues sí, tendrán que espabilar porque otra carrera como esta y lo que llevan hecho para ganarse a la afición te aseguro que se les va. Eso por no nombrar a los propios pilotos que son los primeros en reconocer que ha sido un toston de carrera. En mi vida he dado tantos cabezazos viendo una carrera. Vaya tela. Una vez más y no me cansaré de darte siempre las gracias amigo fiel.

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