Abr 032012
 

Está más potente que en 2011, genera 1.364 vatios en un sprint en bici, cerca del recordman mundial del kilómetro

Hace pocos meses, Fernando Alonso lucía un pequeño vendaje en una rodilla. "No es nada, pero ya no se recupera uno como cuando tenía 20 años", señaló entonces rascándose la barbilla con gesto de añoranza a sus 30 años. Pero visto lo visto, sobre todo en la pasada carrera de Malasia que es la más exigente físicamente para un piloto junto a Singapur, cualquiera lo diría.

Antes de regresar a Oviedo el piloto anunció que viajaba a Forli (Italia) a hacerse uno de los completos test físicos que pasa dos o tres veces al año y en el que realiza pruebas físicas, test de esfuerzo y de potencia. Además con ellas planifica las siguientes semanas de entrenamiento. Lo hace en el Fisiology Center de su fisio y amigo Fabrizio Borra, que le suele acompañar a las carreras europeas mientras que a los viajes largos se apunta el espigado Edoardo Bendinelli.

El propio piloto no ha tenido reparos en mostrar algunos de los achaques que le sobrevienen con la edad, como realizar asiduamente 19 kilómetros de carrera, básicamente una media maratón, o la brutal potencia que es capaz de desarrollar con las piernas.

La marca, comparada con la de profesionales del ciclismo, es digna de admiración. El campeón del mundo del kilómetro, una mole muscular que atiende al nombre de Arnaud Tournant, alcanzó un pico de 1.799 en la prueba en la que batió el récord del kilómetro. Es decir, que Fernando se coloca a un 75% de la capacidad de todo un pistard como el ciclista galo.

"Es un dato excepcional, que demuestra que Alonso está cuidando de forma exquisita su forma física y sobre todo no bajar el rendimiento, que no se produzca pérdida de concentración por fatiga, entiendo que para los finales de carrera", afirma Andreu Alfonso, ex seleccionador nacional de triatlon y ahora consultor de alto rendimiento deportivo. "No creo que pudiera ser profesional, pero sus números son de semiprofesional… o de escalador delgadito", subraya.

Que Fernando baje sus registros o suba su resistencia de un año para otro no habla sino de la personalidad del piloto, completamente comprometido con su trabajo. Cualquier día normal puede incluir hora y media de tenis, dos horas y media de golf y un partido de fútbol, u hora y media corriendo. O bien dos o tres más en bicicleta, con trayectos de 100 kilómetros, eso cuando no se va a rodar con algún equipo profesional para sufrir en sus carnes seis o siete horas seguidas por las carreteras. Su otra gran pasión.

Vía Marca.com

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