Ago 082016
 

Entrevista del asturiano que hace poco cumplió 35 años, en plena madurez personal y profesional, con contrato con McLaren hasta 2017, y nos recibe en su circuito para jóvenes talentos

Fernando observa una de las vitrinas del museo. Detrás, el primer kart al que lo subió su padre con tan solo 3 años.A Flavio Briatore no conviene retarle, por si acaso. «Lo suyo sería que me regalaras el coche», le dijo Fernando Alonso en diciembre de 2005, en la gala de la FIA, donde el piloto celebraba su primer y estruendoso título mundial en la Fórmula 1, con sólo 24 años. Hace poco cumplió 35 y todavía recuerda el susto que se llevaron sus padres un par de días más tarde de aquella ambiciosa petición que hizo al patrón de la escudería Renault. «¿Perdón, qué dice que nos trae?», preguntó su madre al transportista francés que esperaba autorización en la puerta de su casa, en Oviedo, para descargar el R25, el fabuloso monoplaza que permitió al joven asturiano detener el imperio de Michael Schumacher y presentar con fuegos artificiales su deporte en España. Superada la sorpresa, el clan Alonso empezó a pensar qué diablos hacer con un monoplaza. No es fácil encontrar acomodo a una pieza tan delicada y de cinco metros de largo. Buscaron una nave, le pusieron una lona encima y cerraron con doble candado.

«Aquel regalo fue el origen de todo esto», cuenta Fernando Alonso al diario EL MUNDO a las puertas del museo y el circuito que lleva su nombre, en La Morgal (municipio de Llanera), a 15 minutos de Oviedo por la carretera que sube a Gijón. El R25 abrió la colección de coches que aquí expone, junto a centenares de objetos de su carrera. Después comenzó a añadir por contrato una cláusula que obliga a sus equipos a reservarle un Fórmula 1 al final de cada temporada. Todos han ido cumpliendo, retrasada siempre la entrega casi 12 meses para evitar el espionaje industrial de la competencia. Aún espera el McLaren de la pasada temporada, una máquina que le dio muchísimos dolores de cabeza, en su complicado regreso a la firma inglesa, de donde se marchó en 2007 dando un portazo por culpa de la guerra con Lewis Hamilton y la nefasta gestión de la escudería. Precisamente, las discretas negociaciones para recibir el coche apalabrado ayudaron a mantener un finísimo hilo entre los asesores de Alonso y McLaren. De ahí tiraron para ir trabajando su vuelta en 2015, tras despedirse de Ferrari cansado de terminar segundo.

Vídeo: ALBERTO DI LOLLI

Este periódico acompañó al piloto el pasado martes en su circuito, durante la visita que realizó a los niños del campus de karting que por segundo año está dirigiendo. Una ventana de oxígeno en su apretada agenda de carreras estivales «Sufriremos otra vez», anuncia resignado a una segunda temporada de padecimiento en ese McLaren que no acaba de despertar, aunque dé más signos de esperanza que meses atrás. En Budapest cruzó séptimo la meta, uno de los mejores resultados del año hasta el momento. Poco para un bicampeón del mundo, pero suficiente como para seguir pensando que está en el camino correcto, que su equipo le dará una máquina competitiva antes o después y que no se equivocó al marcharse de Ferrari con contrato en vigor. Mira comprensivo los suspiros de Sebastian Vettel en la Scuderia, salpicado por los mismos problemas organizativos que él sufrió durante cinco años. Rozó dos títulos mundiales en medio de pulsos de poder internos y constantes cambios en la dirección.

Ahora sigue convencido de que McLaren es el sitio adecuado para volver a ganar. Y que ellos serán quienes (¿en 2017?) frenen a los intratables Mercedes, dominadores del campeonato en los últimos tiempos. Así lo promete a los niños del campus que tímidamente le hacen las preguntas que todos sus aficionados se repiten. ¿Cuándo tendrá un coche poderoso? ¿Por qué no corre el McLaren? "Les cambio de tema, costaría horas explicarles la complejidad de la Fórmula 1 actual". Un Alonso templado, con un divorcio a la espalda, más apariciones de las deseadas en las páginas del corazón y vida exprimida en aviones. Verano en Oviedo, invierno en Dubai, observador del país desde la distancia. No votó en las últimas elecciones. Ni cree que lo haga en las terceras. Prefiere no opinar del desgobierno nacional.

 

Pregunta: ¿Es España cruel con los ídolos en la derrota?
Respuesta: No lo siento así. Al revés, ahora noto más cariño que antes, quizá porque somos un país exagerado y tendente a la envidia si las cosas te van demasiado bien. Sería mejor un término medio. Es curioso, porque caigo mejor ahora que cuando ganaba. Ya lo viví en Renault, en mi segunda etapa, cuando no entraba en la Q3, y se decía que era más amable y cercano… Al no tener éxito generas menos envidia. Y ahora vuelvo a notar mucha cercanía y mucho apoyo de aficionados, de la prensa, de todo el mundo… Veo que hay muchas ganas de que vuelva a ganar y todos quieren poner su granito de arena.

El museo y su circuito son el primer escenario del futuro de Alonso cuando abandone la Fórmula 1, en fecha que todavía debe decidir. Finaliza contrato con McLaren en diciembre de 2017 y, aunque ya le han invitado a renovar, ha dicho que no por el momento. Su plan es esperar hasta bien entrada la siguiente temporada, cuando el potente cambio reglamentario haga efecto y pueda comprobar qué escudería aparece en la senda del triunfo. La mayoría ya le ha sondeado y otras lo harán en los próximos meses, incluso Ferrari. No descarta la retirada si nadie le convence, pero será difícil decir no a propuestas de más de 30 millones de euros al año. Sopló 35 velas en Hockenheim y lo celebró el domingo por la noche en Oviedo con una fiesta especial, rodeado de muchos amigos. Algunos de ellos trabajan en este complejo deportivo -que también tiene campo de golf- junto a 24 empleados a nómina de la Fundación Fernando Alonso. Una instalación de cerca de 15 millones de euros, financiada por el Principado de Asturias, que necesitó del impulso económico del piloto para rematar sus obras. El valor de las piezas de la muestra supera los 20 millones, con monoplazas que en subastas privadas se disparan por encima de los tres millones, en función de su historia en las carreras.

"QUIERO QUE NO SE APAGUE LA F1 EN ESPAÑA Y DEVOLVER TODO EL CARIÑO"

Alonso mantiene desde la distancia el control sobre el circuito y el museo, siempre atento a las redes sociales. "El otro día vi en Instagram que alguien comentaba que una proyección de una sala no funcionaba bien, y llamé enseguida para preguntar por el tema. Soy tan exigente aquí como con mis ingenieros. Tengo a todos a raya", bromea mientras mira de reojo al grupo de turistas que se fotografían junto a uno de sus Ferrari. Más de 65.000 visitantes han pasado por la exhibición en el último año, con mucha presencia extranjera. Asegura el piloto que no hay otro museo igual dedicado a la F1 en el mundo. Hace unas semanas, su compañero Jenson Button se marchó entusiasmado con el recinto, tras grabar un anuncio para un patrocinador de McLaren.

Vídeo: ALBERTO DI LOLLI

"¿Quién va rápido?", se interesa, con el radar puesto a la caza de talentos. La actividad en la pista centra su atención, emocionado al ver a los alumnos que repiten experiencia tras su estreno en el campus de 2015. Uno de ellos se impuso el pasado fin de semana en el campeonato de Asturias, el primer ganador de la cantera de Alonso. En segundo lugar quedó también uno de sus pupilos, procedente de Dubai. El padre agotó las reservas de champagne del restaurante para brindar en la celebración. El tirón del piloto y las clases en inglés atraen a niños de todo el mundo. Y niñas, enamoradas también de las carreras. A principios de julio, una de las hijas de Pedro de la Rosa completó el cursillo. Ricardo Morán, uno de los responsables, se acerca al jefe a darle detalles de la buena adaptación del niño sordomudo y los dos autistas que tienen becados esta semana. También reciben a pequeños en riesgo de exclusión social. Durante el año escolar, 3.500 estudiantes de colegios del Principado pasaron por los cursos de educación vial que imparten.

 

P: ¿Será este lugar su vinculación con la velocidad cuando se retire de la Fórmula 1?
R: Bueno, después, sí, porque no me veo en la F1 en otro puesto, pero al principio, justo cuando lo deje, necesitaré tomar un respiro.
P: ¿Saldrá un futuro piloto de Fórmula 1 de su circuito?
R: Ojalá. De hecho, tendremos que establecer vínculos con algún equipo de monoplazas, para que los niños que aquí destaquen puedan continuar su evolución. Antes yo corría en pistas urbanas, en los pueblos, hechas con alpacas de paja, y ahora intentamos que no les falte de nada. Quiero que no se apague la Fórmula 1. Me gustaría devolver al deporte y a España todo el cariño recibido estos años.

Antes de acelerar al frente del grupo, enseñando las trazadas correctas, ruega máxima prudencia a los nenes. "Visera abajo, guantes bien puestos y protecciones ajustadas", les ordena. Hasta hace poco, él sentía en el costado la cornada de marzo, el aparatoso accidente que le apartó de las dos primeras citas del Mundial. Segundo golpe serio en poco tiempo, tras el enorme susto de Montmeló, en aquel mal choque que le dejó apagones de memoria. No le gusta hablar de estos episodios. Orgullo de piloto.

 

P: ¿Esos golpes le han cambiado?
R: No. Son cosas de nuestro oficio, he tenido varios serios en mi carrera: en Brasil, en Spa… No pienso muchos en ellos.

A los padres con demasiadas prisas, los que entran en La Morgal aspirando a que su chico se convierta en el nuevo Fernando Alonso, el original se encarga de tirarles del freno. Pocos ascensos en el deporte son tan difíciles e ingratos como las categorías inferiores del automovilismo, donde el talento no sirve sin buenos contactos y, sobre todo, mucho dinero. Todo cuesta, desde el equipamiento básico a las inscripciones en los campeonatos. Algunas familias invierten lo que no tienen en un objetivo, acabar en la Fórmula 1, que sólo cumple un puñado de privilegiados. "De inicio les decimos que llegar arriba es imposible. Somos muy pesimistas en el primer contacto con ellos. Rebajamos aspiraciones y les enfocamos a la diversión y el aprendizaje".

 

P: ¿Y si un hijo suyo le pidiera ser piloto?
R: No me he parado a pensarlo aún… Veremos, cuando llegue el caso, qué prefiere antes: una bici, una raqueta, un balón, un kart… Yo no creo que le construya uno cuando tenga dos años…

Responde con media sonrisa cariñosa hacia su padre, José Luis, que a la espalda no para. Entra a los garajes, sale, activa con el mando a distancia el semáforo, faena con los pequeños bólidos y da indicaciones a los niños. Él es el alma de este Disneylandia para críos amantes de la gasolina. En su mimo guardando recuerdos de la carrera de su hijo (licencias, prendas, cascos, el primer kart…) también está el germen de la completísima exposición. "El de ayer corría más", indica Alonso al Duque, su mecánico de infancia y artesano ahora en el taller del circuito. Al terminar el clinic, el deportista español mejor pagado del mundo (cerca de 40 millones de euros al año) se remanga el mono para mancharse las manos de grasa entre tuercas y tubos de escape.

Pide que lijen unos milímetros una pieza y duda de la potencia de un motor que probó la tarde anterior, cuando se le hizo de noche rodando y rodando en La Morgal. Un modelo como el suyo, pata negra, roza los 140 kilómetros por hora y cuesta más de 12.000 euros. "En Fiorano fui más rápido con un kart que con un Ferrari 458", desvela sobre una prueba que realizó en la pista que la Scuderia tiene en Maranello. "El karting es una preparación muy buena para un piloto de F1, porque los entrenamientos están prohibidos. Me divierte mucho", dice Alonso, 35 años y una década en la búsqueda de su tercer Mundial, corona que sigue convencido peleará otra vez. Tigre al acecho, no pierde la fe.

ALBERTO DI LOLLI

Fernando Alonso con el mono que utiliza para correr en su circuito de karting.

ALBERTO DI LOLLI

Fernando Alonso con el mono que utiliza para correr en su circuito de karting.

El piloto conversa con los jóvenes que asisten a su escuela de verano, antes de salir a la pista.

ALBERTO DI LOLLI

El piloto conversa con los jóvenes que asisten a su escuela de verano, antes de salir a la pista.

Firmando el casco de uno de los alumnos.

ALBERTO DI LOLLI

Firmando el casco de uno de los alumnos.

En el taller de su circuito, junto a uno de los karts que él mismo supervisa.

ALBERTO DI LOLLI

En el taller de su circuito, junto a uno de los karts que él mismo supervisa.

Junto a 'El Duque', el mecánico que acompaña a su familia desde las primeras carreras en su infancia.

ALBERTO DI LOLLI

Junto a 'El Duque', el mecánico que acompaña a su familia desde las primeras carreras en su infancia.

El acceso privado a las oficinas del museo con una imagen del asturiano celebrando una victoria.

ALBERTO DI LOLLI

El acceso privado a las oficinas del museo con una imagen del asturiano celebrando una victoria.

Fernando observa una de las vitrinas del museo. Detrás, el primer kart al que lo subió su padre con tan solo 3 años.

ALBERTO DI LOLLI

Fernando observa una de las vitrinas del museo. Detrás, el primer kart al que lo subió su padre con tan solo 3 años.

Fernando junto a su padre, que se vuelca en la enseñanza a los alumnos de la escuela.

ALBERTO DI LOLLI

Fernando junto a su padre, que se vuelca en la enseñanza a los alumnos de la escuela.

El piloto con un kart a la cabeza de los alumnos haciendo una vuelta de reconocimiento en el circuito.

ALBERTO DI LOLLI

El piloto con un kart a la cabeza de los alumnos haciendo una vuelta de reconocimiento en el circuito.

Junto a su <EM>manager</EM> atendiendo a un alumno que tuvo un pequeño golpe esa mañana.

Junto a su manager atendiendo a un alumno que tuvo un pequeño golpe esa mañana.

La 'primera piedra' del museo, el coche que le regaló Flavio Briatore tras conseguir su primer campeonato del mundo.

ALBERTO DI LOLLI

La 'primera piedra' del museo, el coche que le regaló Flavio Briatore tras conseguir su primer campeonato del mundo.

El piloto se fotografía con algunos de los visitantes del museo.

ALBERTO DI LOLLI

El piloto se fotografía con algunos de los visitantes del museo.

Una colección de cascos, regalo de sus compañeros de parrilla en la Fórmula 1 en una de las vitrinas del museo.

ALBERTO DI LOLLI

Una colección de cascos, regalo de sus compañeros de parrilla en la Fórmula 1 en una de las vitrinas del museo.

Vía Elmundo.es

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  4 Responses to “Fernando Alonso: “Caigo mejor que cuando ganaba y me gustaría devolver al deporte y a España todo el cariño recibido estos años” / Fotos”

  1. Ojala siga completando esa gigantesca colección y ponga unas cuantas copas mas en esas estanterias. Estoy seguro que será así si la escudería, al final, tiene un monoplaza de la talla del Nano.

    • Ya ves amigo, cuando se fue a vivir al extranjero lo criticaron porqeu dejaba el dinero fuera de su país. A ver si ahora lo alaban por la gran labor que está haciendo. No solo porque se ha gastado ese dinero en su país que bien lo podía haber hecho en otro con más afición a la fórmula 1, además los puestos de trabajos que ha creado, el darnos el privilegio de tener una única instalaciones en el mundo sin igual y otros muchos privilegios del que vamos a gozar todos gracias a él. Por no nombrar las ayudas que está haciendo para aquellos niños especiales, pero verás como eso no suena tanto…Como bien dice él, aunque lo ha dicho muy diplomaticamente, estamos en un país de envidiosos y si te va bien intentan lapidarte, si te va mál pues depende incluso te entierran más o se vuelcan. Y como dice Fernando, en el punto medio está la virtud, ni lo uno ni lo otro. En fin, como todo el tiempo…Gracias amigo

      • La gente se le tiro encima cuando no quiso, al ganar el primer titulo, hacerse la foto con el comemierda de turno, que no se quien era el politico en esa época. A partir de ahí los mierdas de siempre, gente que no tiene otra cosa en la vida que criticar a los demas, aunque ni los conozcan, se le echaron encima como ratas que son.
        Hoy solo quedan los quinceañeros mentales, que mas que pensar estan haciendose pajillas entre sus neuronas, que se retratan ellos solos cuando sueltan las tontadas que sueltan, prueba de ello la tienes en esta misma pagina, pero en las noticias en general. Que te voy a contar que no sepas ya. 😉

        • Jejeje pues sí amigo, tienes toda la razón… Pero tenemos que ser lo más correctos politicamente hablando y mejor dejamos que las cosas salgan por si solas. Ya ves como esto está callendo por su propio peso. jejejje Nada que añadir amigo como siempre chapó, al buen entendedor….GRACIASSSSSS

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