Nov 072012
 

El rey de la F-3 en 2012 probará el viernes en Vallelunga el coche del ovetense en 2010. También estarán los italianos Agostini y Cheever Jr

El autódromo Vallelunga 'Piero Taruffi', nombre que tomó en honor al expiloto italiano que diseñó la pista en 1957, fue en sus orígenes un hipódromo en el que los caballos pura sangre fueron sustituidos por los caballos de potencia de los motores que propulsaban vehículos a motor. Este viernes un barcelonés de 21 años, Dani Juncadella, exprimirá en la pista situada a treinta kilómetros al norte de Roma los cerca de 750 CV del Ferrari F10 con el que Fernando Alonso rozó el tricampeonato en 2010.

El rey de la F-3 en 2012 se convertirá de esta manera, y gracias al premio de la Federación Internacional por ganar el FIA F-3 Trophy, en el cuarto español, tras Alfonso de Portago, Marc Gené y el propio Alonso, que se pone al volante del monoplaza de la escudería con más historia de la F-1. El piloto catalán estuvo la semana pasada en los test de GP2 de Montmeló con el monoplaza del equipo transalpino Rapax y esos dos días de pruebas seguro que le han valido para que el salto de potencia del F-3 al F-1 no sea tan salvaje. Así lo veía antes de subirse el propio Dani: "El GP2 es un coche muy potente con el que podré prepararme bien para futuros retos de mi carrera deportiva". El primero, sin duda, pasado mañana en Vallelunga. Ojalá que muy pronto sea habitual ver al barcelonés pilotando monoplazas de F-1.

Pero Juncadella no estará solo en el trazado transalpino. Al F10 también se subirán el campeón y el subcampeón de la F-3 Italia 2012. Ricciardo Agostini, 18 años, y Eddie Cheever Jr, de 19. Dos apellidos ilustres en las carreras aunque únicamente el segundo sigue linajes familiares. El romano es hijo del expiloto estadounidense que disputó 132 grandes premios de F-1, repartidos entre Arrows, Alfa Romeo, Renault, Tyrrell, Ligier, Osella, Hesketh y Lola. Y cosas de la providencia o el destino, el joven Cheever, que pese a tener doble nacionalidad corre bajo la bandera italiana, hará un test 35 años después del que hizo a su misma edad su padre, también al volante de un monoplaza de la Scuderia. Cheever Sr. probó en 1977 el 312T2, en este caso en Fiorano, también junto a dos promesas, en su caso Ricardo Patrese y un tal Gilles Villeneuve.

Vía As.com

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