Feb 172017
 

Williams ha optado por una primera versión muy conservadora de su nuevo FW40, que será presentado de manera oficial el 25 de febrero

El monoplaza adopta muchas soluciones de su antecesor y presenta pocos cambios no obligados por reglamento, huyendo casi por completo de la innovación.

El Williams FW40 ha sido el primer monoplaza de Fórmula 1 en ser revelado de cara a la temporada 2017. Aunque ya tuvimos un aperitivo con las imágenes del modelo a escala para túnel de viento del Manor que desgraciadamente no competirá, la creación de Grove nos confirma por dónde irán los tiros en cuanto a concepto global de diseño en 2017.

Hay que decir que las imágenes desveladas hoy por Williams a través de Autosport son una recreación informática y no fotos reales de estudio, que serán publicadas el domingo 25 junto con la presentación oficial del equipo.

Por tanto, es muy probable que varios detalles del coche no hayan sido desvelados, algo que, en cualquier caso, nunca sucede con el monoplaza utilizado para la presentación. El coche real no se verá hasta el primer día de test y elementos como los flaps y cajetines del alerón delantero, el difusor o los aditamentos de los pontones a buen seguro cambiarán más pronto que tarde.

Muchas similitudes

En cualquier caso, sí podemos comenzar a analizar a grandes rasgos el primer Williams de la nueva era que, sorprendentemente, es mucho más parecido de lo inicialmente previsto al monoplaza de 2016. En esta primera imagen comparativa podemos ver como el morro (1) es el mismo, aunque lógicamente el alerón delantero cambia de manera obligada por el nuevo reglamento, ya que las dimensiones son muy diferentes.

En la zona de los pontones (2) también observamos muchas similitudes a pesar de la nueva normativa, con una forma muy similar de los mismos, así como de los generadores de vórtices situados encima y del desviador de flujo del lateral que, eso sí, cambia en su base, seguramente como consecuencia del ensanchamiento de la zona delantera y del suelo del coche. Los retrovisores, eso sí, retrasan su posición considerablemente. Para terminar con esta primera comparación, podemos observar que el tratamiento aerodinámico de los conductos de freno (3) también es bastante similar.

Los cambios

En la vista lateral, podemos observar con más claridad algunos de los cambios que el FW40 ha implementado, muchos de ellos obligados por el reglamento. En cuanto al alerón delantero(1), observamos la esperada punta de flecha del plano principal, además de unas dimensiones en general superiores en todos los sentidos. Ascendiendo por el morro -que conserva el mismo anclaje para el alerón que el FW38-, vemos como el S-Duct (2) ha sido finalmente implementado por Williams tras ser uno de los pocos equipos que prescindió de él el año pasado.

Los Bargeboards(3) también han crecido considerablemente gracias al nuevo reglamento y, ya en la mitad trasera, podemos observar uno de los cambios de diseño no obligados por reglamento: un capó motor (4) mucho más ceñido que el de 2016, permitiendo por tanto unos pontones mucho más estrechos en su parte final. Un poco más arriba, vemos como la toma de aire del motor (8) y la transmisión es ahora más grande y alargada.

El suelo del coche (5), crece de manera notable y la aleta de tiburón (6), en cambio, crece respecto al año pasado, pero no tanto como cabría esperar, aunque posiblemente éste sea uno de los elementos más susceptibles de sufrir cambios durante los test.

Finalizando con el alerón trasero (7), el reglamento obliga a que este año sea mucho más ancho y bajo, generando con ello mayor carga aerodinámica. En él también se vislumbra un plano principal curvo y más voluminoso, si bien el plano DRS no parece cambiar en exceso.

Trasera poderosa

Desde la vista trasera podemos observar pocos cambios reveladores, pues es siempre la zona que los equipos más intentan ocultar por la importancia del difusor en el rendimiento global del coche. Al menos podemos observar los lógicos cambios realizados por el reglamento, con unos endplates (1) totalmente distintos en cuanto a forma, la vuelta de los Beam Wings (2) prohibidos hasta ahora y, por supuesto, el poderoso difusor trasero(3), una de las claves de la considerable ganancia de carga aerodinámica de los coches de este año por su aumento de tamaño en todos los sentidos.

En definitiva, el Williams FW40 -al menos el que hemos visto hasta el momento- huye de soluciones radicales y apuesta por la lógica adaptación al nuevo reglamento a partir de lo ya conocido con el monoplaza de 2016 y sin recurrir a ninguna solución innovadora. Una opción muy continuista a la que, no obstante, la pista y el cronómetro tendrán que dar el visto bueno definitivo.

Vía Motor.es

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